27/05/26

Avanzan las negociaciones con la CAF para financiar obras y nuevos trenes para la línea B

Avanzan las negociaciones entre la Ciudad y la CAF - Banco de Desarrollo de América Latina para la obtención de un crédito para la modernización de la línea B. El financiamiento se destinará a la compra de los nuevos trenes CRRC con los que se renovará la totalidad de la flota actual, a las recientemente adjudicadas obras eléctricas y a la aún no licitada renovación de vías entre Alem y Lacroze, entre otras inversiones. El proyecto, en detalle.



Avanzan las negociaciones entre la Ciudad y la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina para la obtención de un crédito destinado a la modernización integral de la línea B, lo que incluye la compra de nuevos trenes, la renovación de vías y la realización de obras eléctricas (ver detalle debajo).

La semana pasada, representantes del banco mantuvieron reuniones con autoridades del Gobierno de la Ciudad -entre ellos, el presidente de Subterráneos de Buenos Aires (SBA), Javier Ibáñez, y el ministro de Hacienda, Gustavo Arengo- y del Ministerio de Economía de la Nación en la sede de SBA a fin de avanzar con el proyecto.

El crédito, si bien venía negociándose desde hace más de un año, quedó enredado en las tensiones políticas del último tiempo entre Nación y Ciudad.

Tal como adelantó enelSubte en exclusiva, el financiamiento comprende un monto total de 420 millones de dólares: 300 millones de dólares de la CAF, con 120 millones de aporte local. Pero si bien el Estado nacional ya había otorgado su aval al endeudamiento mediante el DNU 186/25, la aprobación de los desembolsos se encontraba frenada, lo que incluso motivó la presentación de un reclamo en el Congreso Nacional.

El presidente de SBA, sin ir más lejos, se quejó públicamente en una entrevista de que “no hubo aprobaciones para operaciones de financiamiento con organismos multilaterales en dos años, y eso retrasó la licitación de los trenes [de la línea B]”.

Muestra de esta parálisis es el hecho de que el proyecto enviado por el ejecutivo porteño a la Legislatura solicitando autorización para endeudarse estuvo cajoneado durante prácticamente todo el año: si bien había sido presentado a principios de año, fue aprobado recién en diciembre, en conjunto con el Presupuesto 2026.

La reciente mejora de la relación entre Nación y Ciudad habilitó la posibilidad de un cambio de escenario. Vale notar que el encuentro con la CAF ocurre apenas días después de que el Estado nacional alcanzara un acuerdo con la Ciudad para la cancelación de deudas de coparticipación, lo que incluyó una foto entre el titular de Economía, Luis Caputo, y el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Esta renovada sintonía vino acompañada de una nueva gestualidad entre el presidente Javier Milei y Jorge Macri: tras haberle negado el saludo en el Tedeum del año pasado, los dirigentes se abrazaron cordialmente.

El proyecto de modernización de la línea B

Tal como explicó enelSubte, el proyecto de modernización de la línea incluye la compra de 29 nuevos trenes CRRC, la renovación de 8,5 km de vías entre Alem y Lacroze, la elevación de tensión a 1500 V y la renovación de subestaciones eléctricas, entre otras intervenciones.

Independientemente de las negociaciones por el financiamiento, la Ciudad ya ha avanzado con algunas licitaciones, mientras que otras todavía esperan su turno.

La mayor parte del crédito, unos 300 millones de dólares, será destinada a costear la compra de los 29 nuevos trenes con los que se reemplazará la totalidad de la flota actual (Mitsubishi y CAF 6000).

La operación, que fue adjudicada en julio pasado a la china CRRC Changchun y cuyo contrato ya fue firmado, tiene un costo apenas superior a los 300 millones de dólares, impuestos y gastos de nacionalización incluidos, lo que arroja un valor aproximado de 1,7 millón de dólares por coche. Tal como reveló este medio días atrás, los primeros trenes llegarán en el primer trimestre del 2027.

Las 29 formaciones estarán compuestas por seis coches cada uno (174 coches). Los trenes no tendrán cabinas intermedias ni puertas que bloqueen el paso, por lo que la circulación interna será libre de punta a punta de la formación, al igual que en los Alstom Serie 300 que circulan en las líneas D y H.

Los coches tendrán un ancho de 3,10 metros, similar al de los trenes de las líneas ferroviarias de superficie. Es decir que los nuevos trenes aprovecharán la totalidad del gálibo “ferroviario” con el que cuenta la línea B, ofreciendo más espacio para los pasajeros y mayor capacidad de carga, un aspecto clave si se considera que la línea B es la más utilizada de la red. Vale notar que las actuales formaciones, al no haber sido diseñadas conforme a las especificaciones de la línea B, que admite la circulación de trenes más anchos que el resto de las líneas de la red, son sustancialmente más angostas: 2,8 m en el caso de los Mitsubishi y 2,77 en el caso de los CAF 6000.

Los 120 millones restantes serán destinados a realizar obras de infraestructura en la línea B.

En este sentido, fueron recientemente adjudicadas las obras eléctricas, que estarán a cargo de la firma Zonis y que incluyen la elevación de tensión de 600 Vcc a 1500 Vcc, la puesta en servicio de ocho subestaciones rectificadoras (Alem, Pellegrini, Pasteur, Medrano, Malabia, Lacroze, Los Incas y Urquiza) y la estandarización de los grupos rectificadores a 2500 kW. De acuerdo con el presidente de SBA, Javier Ibáñez, la obra permitirá “una mejora en la eficiencia energética de entre un 30% y 40% menos de consumo”.

Si bien la línea fue objeto de trabajos de repotenciación a mediados de la década pasada -como parte de las adaptaciones para poner en marcha los polémicos trenes CAF 6000, adquiridos de segunda mano al Metro de Madrid-, estos “no fueron integrales”. Según reza en la memoria oficial, solo se reemplazaron algunos equipos, permaneciendo “diversos dispositivos [que] presentan distintos niveles de obsolescencia”, algunos de los cuales (11 celdas de media tensión, cargadores de baterías y otros) “presentan materiales con asbesto”.

No obstante, no se prevé realizar mayores adaptaciones en la catenaria rígida -también parte de las adaptaciones necesarias para los CAF 6000-, ya que esta podría soportar una tensión mayor a la actual sin inconvenientes. A este fin, meses atrás se realizó una prueba para verificar su capacidad para operar a 1500 V, tomando energía de la subestación eléctrica Nueve de Julio de la línea D y haciendo circular una formación Nagoya 5000. Una vez completada la renovación del total de la flota, también se prevé la remoción del tercer riel, ya que dejará de ser utilizado. Esto quebrará la posibilidad de que los trenes de la línea Urquiza ingresen al túnel de la línea B, proyecto varias veces contemplado pero nunca implementado.

A su vez, como parte del proyecto, se prevé la renovación de aproximadamente 8,5 km de vías entre las estaciones Leandro N. Alem y Federico Lacroze, que fue renovado por última vez en 1998.

La obra apunta a intervenir “tramos críticos” en el citado sector, además del Taller Rancagua, ya que el diseño original de la línea B carece de contrabóveda en varios sectores. Este factor, sumado “al incremento en la frecuencia e intensidad de las lluvias asociada al cambio climático”, genera que la infraestructura actual resulte insuficiente para la correcta absorción de los crecientes volúmenes de agua, lo que genera un deterioro más acelerado del tendido.

La renovación tiene como objetivo “la recuperación de la capacidad de soportar en el tiempo las cargas del nuevo material rodante por medio de la readecuación del sistema de drenaje y recambio de la infraestructura de vías”.

Si bien la obra todavía no ha sido licitada y por el momento no tiene fecha de lanzamiento prevista, SBA ya lanzó y adjudicó la compra de 3400 toneladas de rieles necesarios para ejecutar los trabajos. Se trata de rieles de perfil 115RE AREMA de 56,90 Kg/m, de mayor dureza y resistencia que los actualmente instalados, cuya provisión estará a cargo de la firma Hierro y Rueda.

Otros trabajos previstos comprenden intervenciones en los talleres Rancagua y Villa Urquiza, entre las que se contempla la instalación de un torno bajo piso en el primero de ellos. Se trata de una obra largamente demorada -está planeada desde hace más de una década, pero nunca fue ejecutada- que se vuelve necesaria ante la perspectiva de que los nuevos trenes -por alimentación y tensión- serán incapaces de circular por sus propios medios por la línea Urquiza para utilizar el torno del taller Rubén Darío, como ocurre con la flota actual. Por último, se prevé el desasbestizado y disposición final de la flota actual, trabajo que deberá ser encomendado a contratistas certificados.

Fuente: enelSubte