
Southern Energy (SESA), el consorcio liderado por Pan American Energy (PAE) e integrado también por YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar, decidió adjudicar la provisión de caños para su proyecto de Gas Natural Licuado (GNL) frente a las costas de Río Negro a la empresa india Welspun, uno de los principales jugadores del mercado siderúrgico global, tal como adelantó La Nación este domingo.
EconoJournal consultó a más de cinco fuentes privadas para poder reconstruir temporalmente el curso de acontecimientos que propiciaron una decisión que no tiene antecedentes en el plano local. La compañía asiática presentó el precio más bajo — US$ 203 millones— para suministrar los tubos con costura que permitirán construir un gasoducto dedicado a la exportación de GNL en el Golfo San Matías. Se impuso a otras cinco ofertas: cuatro de compañías chinas y a una de Tenaris, empresa siderúrgica del Grupo Techint y única fabricante local de los tubos para la industria de Oil&Gas.
La medida se tomó el 23 de diciembre. Ese mismo día, uno de los socios de SESA planteó de manera verbal en el Directorio la moción de otorgarle a Tenaris la posibilidad de igualar la oferta recibida por la compañía india; es decir, ofrecerle una especie de ‘right to match’ (derecho de igualación) para desempatar a su favor la compulsa.
A la hora de votar, YPF, que posee un 25% del capital accionario de SESA, y Pampa Energía, que explica otro 20%, estuvieron a favor de hacer lugar al planteo de la compañía de Techint.
Pero los otros tres socios, PAE, Harbour Energy y Golar, que en conjunto agrupan un 55% del paquete accionario y lograron la mayoría, le cerraron la puerta a esa posibilidad. Ni bien se descartó esa moción, se procedió a aceptar la propuesta de Welspun. En esa instancia, los cinco socios de Southern Energy avalaron por unanimidad esa determinación. Y ese mismo día se notificó oficialmente a Wespun y se firmó el contrato comercial correspondiente.
Tiempo extra
Cuando parecía que el proceso ya estaba finalizado, Tenaris intentó dos jugadas en tiempo de descuento para no perder la provisión de caños; algo que no tiene antecedentes en los más de 70 años de Techint en el país. De las seis ofertas que recibió SESA, la empresa del holding que encabeza Paolo Rocca había quedado en último lugar, por detrás de Welspun y de las cuatro compañías chinas.
La diferencia de precios entre los oferentes fue significativa. En la ronda final de propuestas (existieron dos llamados, uno inicial y un segundo de mejora de oferta), Tenaris cotizó los caños a un precio cercano a los US$ 280 millones; casi un 40% más caro que la de Welspun. El 24 de diciembre, un día después de que se firmara el contrato con la empresa india, la empresa presentó a Southern Energy una propuesta comercial más competitiva, con una reducción de cerca de US$ 30 millones de su oferta inicial.
Si se aplicaran aranceles del 12,5% a la importación de los caños desde Asia —algo que en el fino no está precisado porque el RIGI abre la puerta a recibir exenciones impositivas por la importación de bienes de capital para proyectos como el de SESA que están aprobados bajo el paraguas del nuevo régimen de incentivos— , la brecha entre los oferentes se reduciría al 20-25%, una distancia todavía considerable. Por eso, el 30 de diciembre, SESA le informó a Tenaris que su oferta, aún con la mejora, no resultaba ser la más competitiva.
Aunque los plazos formales del proceso estaban agotados, Tenaris realizó un intento más y el 6 de enero —dos semanas después de la adjudicación de la licitación—decidió presentar oficialmente el pedido de ‘right to match’ en el directorio de SESA, ya no a través de un socio del consorcio, sino en forma directa con una propuesta por escrito.
Pero un día más tarde, el 7 de enero, el Directorio de Southern Energy volvió a cerrarle la puerta y le comunicó que su presentación era incompatible con la integridad de un proceso licitatorio que “debe garantizar igualdad de posibilidades para todos sus participantes”.
Un intento más
Esa alternativa implicaba —según plantearon allegados a SESA— jugar al límite legal dado que Welspun ya había sido notificado oficialmente de su victoria y podía alegar derechos adquiridos si le retiraban el contrato. Otras fuentes consultadas indicaron, en cambio, que este tipo de negociaciones de último minuto son relativamente normales en procesos licitatorios como este, a fin de conseguir los mejores precios para quien contrata.
De poco importa porque la historia ya está escrita, pero es probable que si la presentación de Tenaris hubiese llegado antes de tiempo, cuando el directorio de Southern Energy aún no había validado la propuesta de Welspun, el desenlace habría sido diferente. “Cuando la adjudicación ya estaba definida, Tenaris propuso primero bajar el precio de los caños a unos US$ 250 millones y después, al final, directamente planteó que estaba dispuesta a igualar la oferta de los indios (sic) con tal de no perder el contrato. Pero algunos socios consideraron que era muy riesgoso en términos legales cambiar de proveedor por fuera de los plazos establecidos, por lo que votaron en contra”, reconstruyó bajo pedido de reserva de nombre un alto directivo de la industria de hidrocarburos.
Lo que sigue para el proyecto de GNL de Southern Energy es la contratación de la empresa que estará a cargo de la construcción del gasoducto desde Vaca Muerta hasta las costas de Río Negro. La licitación ya está en la calle y se espera que el ganador se conozca antes de abril.
Fuente: EconoJournal

