12/01/22

Habilitan paso alternativo en un tramo de la ruta 33 que se desmoronó

Es un desvío de entre 350 y 400 metros para autos, pick-ups y combis que funcionará todos los días de 6 a 20 horas.



El Ministerio de Obras Públicas, a través de Vialidad Nacional, habilitó el pasado viernes un desvío alternativo para autos, camionetas y combis de hasta 16 asientos sobre la Ruta Nacional 33, a la altura del puente Cuero de Zorro, entre las localidades de Trenque Lauquen y Rivadavia.

La habilitación del paso alternativo, que tuvo lugar en horas de la tarde, se da luego del desmoronamiento de parte de la cinta asfáltica de la ruta, ocurrido a mediados de diciembre del año pasado. Desde entonces, técnicos y personal de Vialidad Nacional trabajaron junto a personal de los municipios de Trenque Laquen y Rivadavia en la reparación de los daños.

De esta forma, el desvío alternativo quedó habilitado para la circulación de autos, pick ups, combis o similares de los vecinos y vecinas de Trenque Lauquen y América que realizan el trayecto principalmente entre General Villegas – América – Trenque Lauquen, quienes a partir de ahora podrán volver a circular por la traza principal sin tener que hacer desvíos por los caminos rurales.

El paso alternativo -de entre 350 y 400 metros de extensión- funcionará desde las 6 am hasta las 8 pm y no podrá ser transitado por vehículos pesados, para los cuales se mantienen los desvíos por las rutas nacionales 5 y 226.

En el momento de la habilitación del desvío estuvieron presente el gerente de Regiones y Distritos Provinciales de Vialidad Nacional, Patricio García, y los intendentes Miguel Fernández y Javier Reynoso, de Trenque Laquen y Rivadavia, respectivamente.

En forma simultánea, Vialidad Nacional continúa trabajando de manera coordinada con el gobierno de la provincia de Buenos Aires y los mencionados municipios para brindar una solución definitiva y restablecer las condiciones de circulación de la Ruta Nacional 33 luego del desmoronamiento del puente conocido como Cuero de Zorro.

Fuente: La Brújula