14/06/17

Estacionamiento medido: un sistema obsoleto que comienza su lenta modernización

Las empresas tienen contratos vencidos y las tickeadoras son un dolor de cabeza. Sin embargo, las grúas levantan hasta 550 autos en días laborables. Hoy arranca la licitación para incorporar máquinas que acepten todo tipo de medios de pago.


En acción. Una grúa llevándose a un auto en Barrio Norte. El sistema está en jaque y acumula quejas y reclamos de lo vecinos. Foto: Néstor Sieira

El sistema de estacionamiento medido en las calles de la Ciudad está en jaque: es obsoleto, engorroso para los usuarios y además las dos empresas que lo operan, lo hacen a través de prórrogas, con contratos vencidos hace más de 15 años. En varias ciudades del Interior y del Conurbano ya utilizan sistemas modernos; sin embargo, las tickeadoras porteñas no aceptan siquiera monedas de dos pesos y encontrar un cospel, es una misión imposible; lo que implica que el vecino está obligado a cargar un importante puñado de monedas para pagar la hora de estacionamiento, hoy con un costo de $ 8. Y claro, rogar que la tickeadora funcione bien y no trague las monedas.

Pero pese a la incomodidad, las quejas vecinales, la actitud muchas veces "patotera" de los conductores de las grúas y el maltrato con el que manipulan los autos, las grúas siguen funcionando a pleno: en días laborales, levantan alrededor de 550 autos (son entre 10.000 y 11.000 vehículos al mes) y recaudan más de 8 millones de pesos, sólo por el acarreo (hoy tiene un costo de $ 750, además de la multa por mal estacionamiento, de $1.040).

Hoy la Ciudad publicará en el Boletín Oficial el llamado a licitación de lo que serán los futuros medios de pago: las empresas interesadas tendrán que desarrollar una aplicación para smartphones y también totems -terminales de pago o tickeadoras- desde los que se pueda pagar con SUBE o con tarjetas de crédito y débito. En principio los totems se utilizarán para pagar el estacionamiento, pero la idea es que en el futuro sean multipropósito: que sirvan para pagar ABL, multas, patentes y otros servicios, incluso para recargar la SUBE.

"El desarrollo tecnológico del pago móvil tiene que prever la posibilidad de administrar todas las sesiones de estacionamiento, proveer información sobre las tarifas, que envíe un alerta cuando está por caducar el tiempo o, en todo caso, renovar por más tiempo, también generar un ticket de comprobante, entre otras cosas", explicó el Secretario de Transporte porteño, Juan José Méndez. Desde este área informaron que en las grandes capitales -como Paris, Madrid, Barcelona o New York-, la mayoría de las transacciones, entre el 75 y el 80%, se realizan a través de tickeadoras; y el resto con pago móvil. "Pero pensamos que el pago a través de smartphones será exponencial cuando las billeteras electrónicas ofrezcan la posibilidad de pagar online", opinó el funcionario. Aquí son dos las plataformas que operan, Mercado Pago y Todo Pago.

Actualmente en las calles de la Ciudad existen unos 4.000 espacios pagos para estacionar. Para abril -cuando el Gobierno porteño promete poner en marcha el nuevo sistema- habrá 85.000; según Transporte, "representa el 23% del total de lugares posibles del que se dispone en Buenos Aires". Serán alrededor de 2.200 totems colocados en esquinas.

Como sucede actualmente en el Área Central, en donde los conductores que estacionan en garajes tienen pases para circular; los vecinos residentes, tendrán que tramitar un permiso para estacionar gratis en su cuadra o hasta 300 metros a la redonda. La idea es que este permiso se tramite online. No sólo para los propietarios de viviendas, sino también inquilinos, ya que la patente del auto se podrá vincular con un dominio.

La ley que se votó en diciembre, y que habilitó al Gobierno porteño a llevar a cabo estas modificaciones en el sistema había sido parada dos veces por la Justicia. "Una de las diferencias importantes del servicio a partir de ahora es que el Gobierno decide lo que pasa en todas las instancias, el dinero del acarreo es para la Ciudad, igual que el del estacionamiento medido. Las empresas lo que van a hacer es decirle a la Ciudad cuanto van a cobrar por dar el servicio: mantener las grúas, las playas de acarreo, la señalización, la cartelería y las tickeadoras. Y van a cobrar incentivos por la efectividad del sistema: si un vecino pide una grúa porque un auto obstruye su garaje, mientras más rápido resuelva el problema, entonces cobrará extras, como si fueran premios", explicó Méndez. Hoy una grúa puede tardar horas en dar este servicio y habitualmente, cuando llegan a la dirección, el auto ya fue retirado.

Otros cambios que se experimentarán en el futuro: por ejemplo, registro digital con fotos y filmación de los acarreos, para reducir al mínimo posible las polémicas. También habrá tarifas "sencillas" (un monto constante por hora) y "progresivas" (en zonas comerciales, el valor de la hora aumentará de acuerdo con la cantidad de tiempo que el vehículo permanezca detenido).

En esta etapa, la Secretaria de Transporte licita primero los medios de pago, y luego la operatoria en las cinco zonas en las que está dividida la Ciudad. Cuando se haya elegido la tecnología que se va a utilizar para los medios de pago, se informa a las empresas que están en proceso de licitación de la operatoria, para que se adecuen a la tecnología ganadora. Por este motivo es que estas dos etapas licitatorias se hacen escalonadas.

Según la ley que se votó en diciembre de 2016, el sistema debería comenzar a funcionar en abril y estar operativo al completo en julio de 2018. La Ciudad estará dividida en cinco zonas, operadas por cinco empresas diferentes que pueden ser nacionales o internacionales. Así las grúas llegarán a 14 de las 15 Comunas porteñas.

Fuente: Clarín