03/09/21

Rucci se reúne con el presidente de YPF para sellar cambios en la adenda laboral de Vaca Muerta

El candidato de la lista oficialista del sindicato petrolero, Marcelo Rucci, necesita llevarse hoy de Buenos Aires el aval para firmar los cambios en la adenda petrolera rubricada en 2017 bajo la gestión de Macri, que fue vista como un gesto de debilidad del gremio. Las elecciones en el sindicato son el próximo 20 de octubre.



Marcelo Rucci está en campaña. Y no frente a unas elecciones cualquiera. A fines de octubre se convertirá, casi con seguridad, en el nuevo hombre fuerte del sindicato de petroleros privados de Neuquén, el más poderoso del país, que desde hace casi cuatro décadas es controlado por Guillermo Pereyra. Rucci presiona desde hace tiempo para iniciar una demorada sucesión en la conducción del gremio. Pandemia mediante, este año lo logró; Pereyra accedió a correrse y dejarle el lugar. Los comicios podrían ser, en esa clave, un trámite y al mismo tiempo, un bautismo de fuego en las grandes ligas del sindicalismo petrolero.

En ese contexto, Rucci intentará llevarse hoy de Buenos Aires un acuerdo con Pablo González, presidente de YPF, y de Sergio Afrontti, CEO de la compañía bajo control estatal, para incorporar cambios en la adenda petrolera (al convenio colectivo de trabajo) firmada en 2017 durante la gestión de Mauricio Macri. De lograrlo, lo reivindicará frente a las bases de trabajadores petroleros como un primer logro de gestión y un puntal de la plataforma electoral. Mucho más cuando por primera vez desde mediados de los ’80, cuando Pereyra asumió como secretario general, el oficialismo de la Lista Azul tendrá competencia interna, dado que la junta electoral del gremio se prepara para avalar mañana la presentación de una o dos listas opositoras.

«Rucci y Pereyra quieren transmitir que la adenda de 2017, que fue interpretada por los sectores de izquierda del gremio como un gesto de debilidad del sindicato frente a las empresas, va quedando atrás«, analizó un directivo de una empresa de servicios.

Modificaciones a la adenda

En rigor, mañana vence la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo cuando Manuel Arévalo, secretario del gremio de petroleros jerárquicos de Neuquén, y luego Rucci y Pereyra llamaron a un paro de actividades en reclamo de una mejora de las condiciones de seguridad en los yacimientos petroleros. El motivo es hasta secundario. Lo que perciben los gremios es que el escenario electoral, y con el gobierno preocupado por mejorar su imagen frente a sectores populares, es campo fértil para lograr una mejora de las condiciones salariales de los trabajadores petroleras.

Rucci intentará hoy, en primer lugar, que Pablo González acceda a incorporar un cuarto operario boca de pozo —el sampista, en la jerga petrolera— en los equipos de perforación. Es un punto que sólo preocupa a YPF, la única empresa que opera con tres personas ese tipo de unidades. La gran mayoría ya trabaja bajo esa modalidad.

El segundo punto que reclama el gremio es el más álgido: Rucci quiere ampliar las dotaciones de los servicios de completación y estimulación de pozos. El sindicalista pretende que la dotación llegue a 15 personas. Las empresas petroleras están de acuerdo con llegar a esa posición, siempre y cuando, y dentro de ese número, se contemple también a los operarios encargados de manipular la arena de fractura. El sindicato presiona para que esos dos operarios se sumen al equipo de 15 trabajadores que conformarían la dotación base de los servicios de fractura.

Mal timing

Ejecutivos de la industria admiten, por lo bajo, que no hay mucho margen para oponerse a lo que exige el sindicato neuquino. Con el crudo cerca de 70 dólares y las productoras batiendo récords de etapas mensuales de fractura, esa posibilidad es exigua. El escenario de máxima es ganar tiempo. Desde una empresa de servicios explicaron que firmar un acuerdo con Rucci a 10 días de las PASO puede funcionar, en la práctica, como un acelerador de las demandas de los sindicatos petroleros de otras provincias.

Por eso, aunque no tienen reparos con el contenido del acuerdo, el planteo a YPF, como el líder de la industria que negocia en nombre del resto de las empresas, es que postergue la oficialización de los cambios de la adenda hasta después de las elecciones del 12 de septiembre. Para intentar controlar eventuales daños y un efecto contagio en otras cuencas hidrocarburíferas. Habrá que esperar hasta que termine el día para conocer si el pedido fue escuchado.

Fuente: Econojournal