18/02/21

Flybondi reincorporó el LV-HKN al servicio comercial y planea su mudanza a Aeroparque



Como para toda la industria a nivel mundial, pero con los exóticos condimentos extra que tiene el mercado aerocomercial argentino, el 2020 fue un año complejísimo para Flybondi. Arrancó en plena fase de expansión de su red internacional mientras miraba con desconcierto cuáles serían las actitudes del nuevo gobierno para con ella y el resto de sus competidoras surgidas durante la «revolución de los aviones».

Si hasta febrero una de las preocupaciones era si se restablecería el piso tarifario o no, un mes más tarde Flybondi quedó puesta de rodillas, junto con todo el país, cuando se decretó la cuarentena en Argentina. Y como si eso no fuera suficiente, al mes siguiente se lanzó la ofensiva final contra su aeropuerto base, El Palomar.

Sin un apoyo específico para la industria aerocomercial más que el que recibieron el resto de las empresas privadas de Argentina a través del programa ATP que aportaba el 50% del sueldo para sus empleados con un tope de dos salarios mínimos, y sin perspectivas claras de reanudación de los vuelos regulares por parte del estado argentino, Flybondi fue gradualmente desmembrando su flota hasta quedarse con una sola aeronave, el LV-HFR.

La estrategia era, además de ahorrarse los costos de leasings de aeronaves que no iba a utilizar por un buen tiempo, poder renegociar contratos a la baja considerando un nuevo contexto mundial en el que los aviones sobrarían.

Los meses pasaron, y hubo que esperar hasta el 12 de diciembre para que Flybondi pueda volver a reiniciar sus vuelos regulares con su única aeronave, lo cual la forzó a plantear una programación que cubría todas las escalas domésticas previas pero con pocas frecuencias semanales. Hasta último momento la ultra low-cost se mantuvo en la lucha por El Palomar, aún cuando su ex-vecina en ese aeropuerto, JetSMART, ya había claudicado y arrancado desde Ezeiza semanas antes.

Ambas lo hicieron con la supuesta promesa gubernamental de que, una vez reabierto el Aeroparque Jorge Newbery, que desde agosto se encontraba cerrado por obras, se les habilitarían espacios allí.

A menos de un mes de que esto ocurra, fuentes de Flybondi confirmaron a Aviacionline que mudarán su operación hacia allí, aunque todavía no existe una fecha precisa.

La semana pasada la ultra low-cost había enviado un e-mail a quienes tienen pasajes para volar en las próximas semanas que «durante marzo y los primeros días de abril» continuarán operando desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, lo cual ofrece cierta perspectiva. En sus sistemas de reserva los vuelos se siguen comercializando con salida desde El Palomar. JetSMART por su parte ya los ofrece desde el Aeroparque Jorge Newbery a partir del 16 de marzo.

Mientras ocurre todo esto, el lunes 15 Flybondi volvió a incorporar al servicio comercial al Boeing 737-800 matrícula LV-HKN, el cual si bien técnicamente no había dejado su flota, fue almacenado desde agosto en San Antonio, Texas. El primer vuelo regular fue el FO5310 entre Buenos Aires/Ezeiza y Trelew.

Al LV-HKN y LV-HFR se le sumaría durante el segundo trimestre un tercer Boeing 737-800, no de los que ya operaba sino otro con un nuevo contrato adaptado a la coyuntura mundial.

Si bien Argentina siempre puede sorprender, todo parece indicar que gradualmente las operaciones de Flybondi empiezan a adaptarse a esta nueva normalidad que, esperemos, dure poco una vez que avancen los planes de vacunación y los viajeros por placer o por negocios puedan volver moverse sin mayores restricciones.

Fuente: Aviacionline