09/09/20

La fragilidad económica de Metrogas expuso una interna en el seno de La Cámpora

La decisión de Metrogas de interrumpir el pago a sus proveedores de gas puso de manifiesto el cortocircuito que existe entre Santiago 'Patucho' Álvarez, principal referente de La Cámpora en YPF, y Federico Bernal, interventor del Enargas. La falta de un alineamiento entre la petrolera y el ente regulador, la piedra basal que explica la falta de una agenda constructiva en el sector de gas.


Álvarez y Bernal no logran edificar una agenda común entre YPF y el Enargas.

La delicada situación económica de Metrogas, que la semana pasada comunicó a las petroleras que no pagará el gas de invierno (junio, julio y agosto), derivó en una interna política impensada en el seno de La Cámpora, la organización política que fundó y dirige Máximo Kirchner. Desde el área de Comunicación de YPF sostienen oficialmente que ni el CEO Sergio Affronti ni Santiago ‘Patucho’ Álvarez, vicepresidente de Asuntos Públicos y el principal cuadro de La Cámpora en la petrolera, estaban al tanto de la decisión de Metrogas de interrumpir los contratos con sus proveedores de gas. Así lo consignó Sofía Diamante en una nota publicada hoy en La Nación, ratificada por YPF ante la consulta de este medio.

La respuesta de la petrolera bajo control estatal llega después de que Federico Bernal, interventor del Enargas, cuestionara en duros términos a la distribuidora en un comunicado publicado el sábado por Energía y Negocios.

La realidad es que tanto Affronti como ‘Patucho’ Álvarez estaban al tanto de la fragilidad financiera de Metrogas, que se explica por la combinación de cuatro variables: a) el congelamiento tarifario, b) el impacto de la inflación sobre repuestos, servicios operativos y gastos de mantenimiento; c) el deterioro de la cobrabilidad como consecuencia de la crisis; y d) el alto endeudamiento en dólares que arrastra la empresa de la gestión anterior.

Aunque no es su principal preocupación en la agenda, tanto Affronti como Álvarez monitorean ese progresivo deterioro desde hace meses, según pudo confirmar EconoJournal del diálogo con fuentes frecuentes de ambos funcionarios. Saben que la empresa está en una escenario delicado y Affronti se involucró personalmente en gestionar con el gobierno algún tipo de asistencia financiera del Estado para la distribuidora. «Está en una situación crítica de la que tenemos que sacarla», señalaron cerca del directivo.

Lo que se desprende de esta situación particular es que pese a estar referenciados en el mismo espacio político, no existió hasta ahora una coordinación en la gestión que permita alinear los intereses de YPF con los del ente regulador. Al contrario, se materializó un repetido cortocircuito en esa comunicación.

Quienes lo trataron en estos meses definen a ‘Patucho’ Álvarez, un cultor del bajo perfil que entre 2012 y 2015 fue director de la agencia estatal Télam, como un interlocutor lógico, de buenos modos y abierto al diálogo y con una mirada pragmática de la realidad.

Narrativas

¿Es factible que Metrogas, una empresa controlada por YPF, avance con una decisión tan relevante sin validarla primero con los referentes de su controlante?

A priori, no parece demasiado probable. YPF informó que Metrogas actuó siguiendo la recomendación de sus asesores legales y financieros. Pero desde que la petrolera tomó el control de Metrogas (en 2011 durante la gestión de los Eskenazi), la empresa siempre siguió lo designios que enviaban desde la torre de Puerto Madero. Incluso durante la administración de Cambiemos, los lineamientos generales de Metrogas los definía desde YPF Marcelo Nuñez, gerente de Gas de la petrolera y ex presidente del directorio de Metrogas, quien hoy continúa en la empresa.

La narrativa que instala YPF deja en una posición incómoda a ‘Patucho’ Álvarez, que después de que Bernal cargara el fin de semana contra Metrogas —e indirectamente contra YPF, su principal accionista—, retoma la misma línea discursiva que instaló el titular del ente regulador. Políticamente puede ser visto como un gesto de debilidad.

Durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, YPF imponía su propio peso específico en la economía real y en la agenda del sector para ejercer el liderazgo político frente a otros actores con responsabilidad en la industria como el Enargas. En esta situación, la correa de distribución parece ir en sentido inverso. El ente regulador marca la línea e YPF la sigue. No deja de ser extraño. Bernal no es un orgánico de La Cámpora. Patucho sí lo es.

En sentido contrario

Algunas de las últimas intervenciones del Enargas generaron tensión en la agenda de Álvarez, que oficia como el nexo oficial de YPF con el gobierno de Alberto Fernández y el resto de la política. Tres ejemplos a modo de confirmación:

El interventor del Enargas se opuso al pago de una vieja deuda en favor de las petroleras por la devaluación de 2018 y le quitó unos $ 8000 millones del bolsillo a YPF que le correspondían por la aplicación del Decreto 1053. Patucho ‘Alvarez’ tuvo la tarea de explicar esa sorpresiva decisión al alto mando de YPF, que vio casi inexplicablemente como esos fondos se desvanecían de sus manos justo cuando la caja de la petrolera cruje como nunca antes por la caída de la demanda como resultado de la pandemia.

En los últimos dos meses Bernal operó en contra del programa de estímulo a la producción de gas que diseñó el Ministerio de Desarrollo Productivo en conjunto con YPF. El interventor cuestionó, fundamentalmente, el precio de referencia del plan, fijado en torno a los US$ 3,80 por MMBTU para la cuenca Neuquina durante 2021 (es el precio real que surge de aplicar la fórmula de precios prevista en el borrador sobre la base de un precio de referencia de 3,40 dólares). Bernal considera que ese precio es elevado a sabiendas de que la elección de ese valor fue un pedido de Santiago Martínez Tanoira, vicepresidente de Gas y Energía de YPF. Álvarez quedó en el medio de ese debate y en los hechos, funcionó como un garante para que el cristinismo apruebe el lanzamiento de la iniciativa, que finalmente se paralizó por la relocalización de la Secretaría de Energía bajo la órbita del Ministerio de Economía y el nombramiento de Darío Marínez al frente de esa cartera.

No está claro cómo continuará esta saga. Pero sí se ve cada vez con mayor nitidez que el escenario de la industria del gas está demasiado complejo como para perder energía lidiando en desencuentros internos dentro del mismo espacio de gobierno.

Fuente: Econo Journal