14/09/20

Alejandro Macfarlane deja las presidencias de Camuzzi Gas Pampeana y Camuzzi Gas del Sur

Renunció a ambos directorios por razones personales. En su entorno, niegan que tenga que ver con cambios en la composición accionaria de las distribuidoras, de las que seguirá siendo el inversor controlante



Alejandro Macfarlane dejará las presidencias de Camuzzi Gas del Sur y de Camuzzi Gas Pampeana. Así lo informaron las empresas, en notas enviadas a la Comisión Nacional de Valores (CNV ).

En las misivas, no se detallaron los motivos de las renuncias. Sólo se alude como “razones de índole personal” y que, en ninguno de los dos casos, fue “dolosa ni intempestiva”.

Consultadas, fuentes cercanas al empresario aseguraron que la salida se debe a su involucramiento en proyectos personales que le impedirán cumplir con sus funciones en ambos directorios. Negaron que obedezca a cambios en la composición accionaria de las empresas, de las cuales Macfarlane, de 54 años, es inversor mayoritario.

Su reemplazante será Jaime Barba, actual director corporativo de Camuzzi y, a la vez, vicepresidente y responsable de Legales de Disvol, el holding de inversiones a través del cual Macfarlane adquirió, hace tres años, el control de los activos del grupo italiano Camuzzi en el país.

Camuzzi es la mayor distribuidora de gas natural de la Argentina, en términos de volumen. A través de Camuzzi Gas Pampeana (CGP) y Camuzzi Gas del Sur (CGS), tiene más de 2 millones de usuarios en siete provincias, y una red que supera los 500.000 kilómetros lineales de extensión. Cubre el 45% del país, entre Buenos Aires, La Pampa, Neuquén, Chubut, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

En 2019, CGS facturó $ 13.954,72 millones y perdió $ 4118,32 millones. En 2018, habían sido $ 13.084,81 millones recaudados, con una ganancia integral de $ 4749,8 millones. En seis meses de 2020, sus ventas cayeron más de 38%, a $ 5331,05 millones. Ganó $ 1332,5 millones, casi tres veces más que un año antes, principalmente, por un efecto financiero. De hecho, el resultado operativo, de $ 220 millones, fue menos de la mitad del primer semestre de 2019 ($ 5119,2 millones) y por debajo de un tercio del de la mitad inicial de 2018 ($ 924,74 millones).

Por su parte, CGP facturó $ 29.275,06 millones el año pasado. Perdió $ 4283,35 millones. En 2018, con ventas brutas por $ 28.722,9 millones, había ganado $ 4334,2 millones. Durante el primer semestre de 2020, sus ingresos se retrajeron 23%, a $ 11.078,2 millones. Su beneficio fue de $ 457,27 millones, contra $ 3,5 millones de un año antes. También fue por efecto financiero. El resultado operativo, $ 368,46 millones, se retrajo a menos de la mitad.

Ex director de YPF con Repsol (1999-2004) y CEO de Edenor (2005-2012), Macfarlane fue titular de Edelap, la distribuidora eléctrica de La Plata, hasta marzo de 2017. Le vendió esa empresa y EdeA, la concesionaria de la Costa Atlántica, a Desarrollos Energéticos (DESA), el fondo que lidera Rogelio Pagano, quien fue su CFO en Edenor. Ambos, habían desembarcado en el directorio de la mayor distribuidora eléctrica del país luego de su adquisición por parte de Dolphin, el grupo inversor de Marcelo Mindlin.

La venta de Edelap y EdeA estuvo valuada en más de u$s 250 millones. Un par de meses después, con una parte de ese capital, Disvol se hizo con el 20% de Camuzzi que le permitió llegar a un share del 70% y le aseguró Macfarlane las sillas de ambas cabeceras. Por ese take-over, habría desembolsado cerca de u$s 40 millones. El empresario ya había ingresado al capital de las gasíferas en 2013, tras adquirir la tenencia que pertenecía a la estadounidense Sempra Energy.

Ya con el nuevo controlante, gracias al horizonte de tarifas a cinco años que le dio la revisión tarifaria integral (RTI) de 2016, CGP y CGS habían emprendido un programa de inversiones de $ 7500 millones, con el objetivo de expandir y mejorar su red. Esto, calculaba, le permitiría incorporar 300.000 nuevos clientes en tres años. En septiembre de 2019, celebró la suma de 100.000 y más de 253.000 metros de cañería añadidos.

Sin embargo, restricciones financieras de la recesión profundizada en 2019, agravadas por la cuarentena, forzaron al grupo a readecuar su plan de inversiones y reducir los gastos operativos al mínimo indispensable, para cumplir con las regulaciones y los estándares de seguridad.

“La situación de Camuzzi es crítica. A la falta de reconocimiento de la variación del IPIM (N.d.R.: Índice de Precios Internos Mayoristas del Indec) en octubre de 2018, ante la aplicación de una polinómica, se le sumó luego el diferimiento y posterior suspensión de la adecuación semestral de tarifas correspondiente a octubre de 2019; la introducción de cambios regulatorios no contemplados oportunamente en la RTI; distintas medidas judiciales y, en el caso de Camuzzi Gas del Sur, la falta de resolución dela problemática del subsidio patagónico a los consumos residenciales”, explicó Macfarlane en una entrevista a la revista especializada Trama, publicada en abril de este año. “Estas variables, sumadas a la coyuntura macroeconómica, tuvieron un fuerte impacto en el flujo de ingresos de la compañía”, agregó.

Señor 2,5

“Pocos. Somos muy pocos”, se ufanó Macfarlane, con sonrisa leve, casi imperceptible, y tono firme, estridente, cuando se le sugirió, en broma, que él es la prueba de que existe vida después de la ex SIDE. Y que, además, era buena. La referencia, hecha durante una entrevista con este cronista, publicada a mediados de 2017, fue a los años en los que lo llamaban “Señor 2,5”, por la influencia que tuvo en la entonces Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) cuando su suegro, Hugo Anzorreguy, fue el “Señor 5”, como se denomina al jefe de los espías.

“No tengo ningún inversor financiero. Somos nosotros”, aclaraba, en relación a Disvol, la sociedad que formó en 2011. En la comunicad de negocios, Macfarlane es uno de esos personajes que no pasan desapercibidos. Hombre de nexos –y talento– para deslizarse entre las distintas tonalidades del Círculo Rojo, la mención de su apellido –uno de los menos usuales en una guía telefónica, además–, siempre, despierta intriga, acerca de sus socios o a quiénes puede representar.

Finalizado el gobierno de Carlos Menem, Macfarlane fue reclutado por Repsol YPF. Trabajó como director de Asuntos Institucionales de la petrolera hasta 2004. En 2005, Dolphin –precursor de Pampa Energía–, flamante dueño de Edenor, lo eligió como CEO de la distribuidora eléctrica. Ocupó el sillón hasta febrero de 2012, poco después de que Cristina Fernández asumiera su segundo mandato con el envión emocional que le dio el 54% de su reelección.

Pocos meses antes, en diciembre de 2011, Macfarlane había dado su primer paso en solitario: la compra de Edelap. En 2013, cuando entró a Camuzzi, ya estaba alejado definitivamente del grupo energético que timonea Mindlin. Hasta 2017, poco antes de la compra del control de Camuzzi, integró el directorio del Banco Macro, el banco de su amigo Jorge Brito.

Aficionado al rock & roll, ex rugbier de Belgrano Athletic, el fútbol es otra de sus pasiones. En 2009, de hecho, formó La Máquina corporate de CEOs y ejecutivos -Luis Caputo y Mario Quintana, entre ellos- que asesoró a Rodolfo D’Onofrio, actual presidente de River, en su primer intento por ascender al despacho principal del Monumental.

D'Onofrio finalizará su segundo mandato en diciembre. Sin reelección, uno de sus principales candidatos a sucederlo es su vicepresidente, Jorge Brito hijo.

Fuente: Apertura Negocios