09/03/20

Crece la demanda de vuelos privados por el coronavirus

Para evitar la aglomeración de los aeropuertos, ejecutivos que viajaban en primera optan ahora por vuelos privados


Crédito: Royal Class

Algunos usan barbijos, otros se frotan las manos con alcohol en gel y algunos pocos eligen tomar un vuelo privado en vez de uno de línea. Cada uno se protege del avance del coronavirus con las herramientas que tiene a disposición.

Según empresas de vuelos privados, en las últimas semanas aumentaron fuertemente sus operaciones por la decisión de pasajeros que suelen volar en primera clase de evitar el tumulto de los aeropuertos y cabinas y estirar su presupuesto para contratar un servicio personalizado. Tanto aumentó la demanda que incluso algunas firmas rechazan pedidos por falta de aeronaves para cubrirlos.

Según Miguel Livi, dueño de la firma de vuelos privados Royal Class, en el último mes tuvieron un 35% más de actividad que la habitual para febrero, por un un incremento en la demanda sobre todo de las corporaciones. "Hemos tenido pedidos de las empresas argentinas y multinacionales más importantes, que han tomado como medida precautoria que sus máximos directivos se trasladen por aire en ambientes más controlados" , apunta Livi, para quien lo que se busca evitar es minimizar las puertas de ingreso del virus a las empresas.

"El impacto económico que podría tener en las corporaciones multinacionales o en el valor de sus acciones que se desparrame el virus internamente es enorme , así que el costo de tomar este recaudo es inferior a cualquier impacto que pudiera tener no hacerlo", agrega el dueño de Royal Class, firma que también tiene oficinas en Estados Unidos.

Aunque moderado por el pequeño porcentaje de pasajeros que puede darse el lujo de pagar un avión privado, este movimiento es un golpe más para las aerolíneas regulares, ya con pérdidas millonarias por el coronavirus . Según calculó la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), las compañías aéreas podrían restar hasta US$113.000 millones a sus ingresos por la epidemia .

Felipe Carmona, director de Operaciones de Fly Zar, sostiene que no ve clientes que se tomen el primer avión privado de su vida por estas circunstancias, pero sí ve que gente que contrataba el servicio solo para trayectos cortos decide ahora cubrir los vuelos de larga distancia también con esta modalidad.

"La gente quiere tener el menor contacto posible con la multitud de los aeropuertos. Hemos ido a buscar a argentinos o residentes de otros países de América Latina a Estados Unidos, Europa y Sudáfrica", detalla Carmona, que asegura que Fly Zar recibió incluso pedidos del exterior que debió rechazar por falta de disponibilidad .

De hecho, el avión Gulfstream GV de la empresa - el mismo que, habitualmente, contrata Lionel Messi para hacer sus trayectos entre la Argentina y España - volvió el miércoles pasado de Florencia con ocho miembros de una familia chilena que fue a vacacionar a Italia y le dio miedo volver en una aerolínea regular.

Según los cálculos de Carmona, si se compara el costo de ocho pasajes en primera con el alquiler de ese avión privado, el gasto aumenta 150% . "Hay que pensar que es un avión todo para vos, con seis camas, servicio vip, una azafata a bordo. No es comparable con primera clase; está tres escalones más arriba ", dice Carmona, que redondea el valor del viaje en US$9 por kilómetro . Es decir, en un vuelo de aproximadamente 12.000 kilómetros, sumaría alrededor de US$108.000 de tarifa base (unos US$13.500 por persona si se completa el avión con ocho pasajeros).

"Hay un aumento en las consultas, tanto para turismo como ejecutivos que prefieren evitar el uso de las terminales muy concurridas, filas de controles, migraciones y el compartir el avión con cientos de personas de todas partes del mundo ", coincide Martín Baldomá Jones, director de Aerals, el primer marketplace de vuelos privados del país, que permite cotizar y alquilar aviones para cualquier ruta en América Latina.

Según asegura Baldomá Jones, también hay consultas para evacuar a ciudadanos de distintos países desde China y las ciudades más comprometidas. Aunque ya pasó, dice, el pico más álgido.

Según detalla Alfredo Lisdero, presidente de Alphcentauri, el impacto es más fuerte en las operaciones de larga distancia que en las regionales, que hacen base en países donde la enfermedad no se encuentra tan expandida como en Asia y Europa. "Si los casos aumentan en la Argentina sí estimamos que habrá un incremento de individuos y empresas que van a preferir volar con las mayores medidas sanitarias que permite la aviación ejecutiva", apuntó.

De todos modos, nadie está salvado y en los aviones privados también se aplican los protocolos para mantener el virus a raya . En Royal Class, por ejemplo, aseguran que para evitar el contagio aplican las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto abarca desde la ubicación de dispensers de alcohol en gel en cada asiento a la gestión del saludo de la tripulación a pasajeros, que implica mostrar cortesía sin tener contacto. Además, después de cada vuelo, las aeronaves son bien ventiladas y se limpian todas las superficies con una solución de alcohol.

Los números de la aviación privada en la Argentina

Lo que comenzó en la década del 30 como una excentricidad de algunos dueños de estancias que alquilaba un pequeño avión para trasladarse hasta sus campos es hoy un negocio que genera en el país alrededor de 4000 vuelos privados por año .

Según datos aportados por Aerals, hay 55 empresas y 76 aviones que activamente se alquilan para vuelos ejecutivos y turismo . El resto de los habilitados se usan para vuelos sanitarios y algunas gobernaciones.

Para un vuelo de corto alcance como Buenos Aires-Punta del Este los precios varían entre US$2500 y US$14.000 . Para un vuelo entre Buenos Aires y Mendoza, oscilan entre los US$6000 y US$20.000; y para un vuelo de largo alcance como Buenos Aires - Islas Turcos y Caicos varía entre US$95.000 y US$140.000 .

Los aviones privados cuentan con más de 1100 pistas habilitadas a lo largo y ancho del país que se pueden utilizar, aunque algunas de ellas son pistas privadas.

Fuente: La Nación