24/01/20

Naftas a precio internacional y tarifas por debajo de la inflación

Mientras se prepara el viaje a los EE.UU. del ministro Martín Guzmán y su debut en el Council of the Americas en Nueva York, se suceden encuentros con bonistas e interesados en asistir al Gobierno en esa puja.


El ministro de Economía, Martín Guzmán, en la conferencia de prensa que ofreció esta semana con anuncios sobre la renegociación de la deuda externa. Foto EFE

Si, como sostenía Borges, dormir es distraerse del mundo, hay pocos empresarios distraídos en una Argentina que los tiene acostumbrados a la incertidumbre. Esta semana, sin embargo, se llevaron algunas certezas del súper-ministro Kulfas: los precios de los combustibles seguirán el ritmo internacional. Salvo, si estalla una guerra y se disparan. Y en cuanto a luz, agua y gas, van a aumentar pero por debajo de la inflación. Los que están en ese negocio conocen la secuencia. En breve intervienen los entes reguladores y revisarán los costos del sistema en el intento de reducir en valores reales esas tarifas. Kulfas aclaró que el gas en boca de pozo seguirá dolarizado, para no volver a importar.

“Son las señales que puede dar un equipo que dice estar frenando la caída de la economía, sacando el pie del pecho a las empresas en dificultades, bajando las tasas e inyectando $ 100.000 millones para estimular el consumo”, describió un industrial tras el encuentro con el ministro en la UIA. Este metalúrgico, que solicitó el anonimato, preguntaba si el Gobierno tiene “plan B” en caso de fallar en el primer intento de negociación de la deuda. Para muchos ese “plan B" se llama Cristina.

“Es un punto de partida complejo y delicado, con ingresos en baja y estabilidad por el cepo que cerró el canal de fuga de divisas. Todo está atado a la renegociación de la deuda”, dispara Soledad Pérez Duhalde de Abeceb. En su visión, Argentina no es un país insolvente. “Solo el 35% de la deuda de los privados es exigible, el problema es que está puesta en el corto plazo. La negociación puede salir bien en un mundo casi sin tasas de interés”, vaticina al soltar que no ve condiciones aún para retomar el crecimiento y salir del estancamiento.

El principal accionista y CEO de Fate y Aluar, Javier Madanes Quintanilla, es de los que esperan los resultados de esa negociación que el Presidente puso como fecha límite el 31 de marzo. “Se le asigna una importancia exclusiva, lo que hace postergar cualquier definición, también por falta de interlocutores operativos dentro del Gobierno. Es triste vernos sentados en el banquito mientras las máquinas envejecen y los procesos se deterioran”, describe.

Sobre Aluar y Techint pesan las amenazas de Trump de colocar elevados aranceles a esas importaciones desde Argentina. Hasta ahora no se aplica. “Se está corriendo una carrera complicada que debiera ser lo más corta posible, no es dramático, pero será un año duro. No hay magia”, dice Madanes Quintanilla.

Mientras se prepara el viaje del ministro Martín Guzmán y su debut en el Council of the Americas en Nueva York, gracias a los oficios de una siempre lista Susan Segal, se suceden encuentros con bonistas e interesados en asistir al Gobierno en esa puja. Eric Lalo, cabeza de Rothschild para ese tipo de asesoramiento y considerado el Messi de las reestructuraciones como la que lideró en Ucrania, llegó desde París. Fondos como Greylock están proponiendo una estrategia de consentimiento e intercambio, que implica invitar a los tenedores a un cambio en las condiciones sin necesidad de emitir nuevos bonos y de contratar un banco para el proceso. Greylock trajo a Hans Hume quien señaló: “Nadie quiere un nuevo 2005”, en obvia alusión a los que quedaron fuera del canje. Otros que estuvieron fueron los de Blackrock, a la sazón accionista de YPF, entre varias compañías argentinas. Y sorprendió la visita de Dutcher, estudio experto en litigios, ex abogado de Paul Singer, que tuvo a la Argentina contra las cuerdas.

Marina dal Poggetto, de EcoGo, sostiene que la situación está más calma de lo que se preveía y lo atribuye a ese “gran estabilizador” que es el cepo. “Arrancaron con el paquetazo fiscal, cambiaron la indexación previsional, frenaron la baja de impuestos y van a eliminar la cláusula gatillo de las paritarias. Son medidas saludadas por el mercado”, dice. Pero observa descoordinación con el Banco Central que avanza “a velocidad inusitada reduciendo la tasa para expandir el crédito. Eso puede repercutir en ampliar la brecha entre el dólar mayorista y el contado con liquidación y generar tensión”. En sus codiciados informes prevé para este año un aumento de 39% en salarios, la inflación en 37%, una suba de 25% en el dólar y una caída de 1,6% en la economía que, si bien es menor al 2,7% de 2019, implica que aún no levantaremos cabeza.

“Cuando baja el río se ven los pies”, dice Alejandro Reca de San Ignacio, el dulce de leche incorporado a precios cuidados. Cuenta otra rareza argentina que los hace tambalear: por las demoras en los pagos de la cadena de comercialización, las empresas tienen capital de trabajo negativo. Para respirar, apuesta a la exportación: fueron a China y se les acabó la plata antes de ingresar. Mejor les está yendo en Japón y ahora buscan arrancar en la India.

Los que tiemblan son los súper chinos. Es que en paralelo al acercamiento para sumarlos a precios cuidados, recibieron inspecciones. Hay escándalo por la cantidad de empleo en negro y otras irregularidades encontradas.

En las provincias del Norte y en Santa Fe los productores de biocombustibles están en pie de guerra. Macri ya les había dejado de cumplir con las fórmulas de precios por la integración del 12% del bioetanol a las naftas y el 10 % del biodiesel al gasoil. Las petroleras presionan para que se reduzca significativamente ese corte obligatorio por ley. Según Claudio Molina, de la Asociación de Biocombustible, hoy la capacidad ociosa llega al 50%. En un año les vence el régimen. ¿Por quién doblarán las campanas?

Lejos de esta disputa y casi imperceptibles, hay una seguidilla de almuerzos de fin de semana en Punta del Este que tienen como estrella al presidente electo Luis Lacalle Pou. Les anticipa que Uruguay, Brasil y Paraguay han diluido sus diferencias y empujan un recorte sustancial de los aranceles externos en el Mercosur. Para los industriales argentinos equivale a dejar sectores enteros en vías de extinción. No es un dato menor justo cuando el Gobierno prorrogó la aplicación de la ley de la economía del conocimiento. Cuando las Cámaras de las tecnológicas quisieron saber los motivos, en la Casa Rosada les explicaron que el FMI alertó sobre el costo fiscal de un régimen que iba a beneficiar a unas 11.000 firmas. Ningún algoritmo les advirtió que Alberto los castigaría, precisamente, apelando a una receta del Fondo.

Fuente: Clarín