11/07/19

Vecinos celebran la quita de las barreras pero les preocupa qué habrá debajo




El viaducto conecta a los barrios Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

"Antes el barrio era como una isla", dice Nilza Duarte, vecina de Chacarita, mientras mira el flamante viaducto del tren San Martín en el cruce de las calles Caldas y Leiva. La cortada en la que vivía hace cincuenta años pasó a ser una calle -como otras diez más- y para ella eso bastó para comunicar toda la zona. "Acá somos todas personas mayores o talleres, siempre fue muy tranquilo. Con la apertura de las barreras hay más movimiento y eso es muy bueno para el barrio", cuenta.

La elevación de las vías a lo largo de cinco kilómetros entre Palermo y La paternal -y las consecuentes once barreras menos y otras once calles abiertas- cambió la cara de los barrios que atraviesa.

Los vecinos de Paternal, Villa Crespo, Chacarita y Palermo en general están contentos con la agilización del tránsito y los cruces más seguros. Pero muchos también se preocupan por el destino que tendrán los terrenos debajo del viaducto.

Mirta Ledesma mira la nueva estación elevada de La Paternal desde el local en el que trabaja sobre la avenida Warnes. "Todo lo que sea viajar mejor en transporte público mejora la vida de la gente. Ahora bien, el viaducto va a ser el techo de los sin techo", se preocupa.

A unas cuadras de allí, en la intersección de Vera y Fitz Roy (otra nueva calle que se abrió) Erika Acosta plantea algo similar. "La obra está buenísima, pero no sabemos qué van a poner debajo. Escuché que tal vez se llene de bares, algo raro en un barrio muy tranquilo. Pero si no ponen nada tal vez se llene de familias", dice.

La mejora del tránsito ya es notoria en la zona. "Si te enganchaba el tren en la Avenida Garmendia te pasabas una hora esperando entre los colectivos y camiones de Warnes. Ahora fluye todo mucho más rápido", cuenta Hugo Ramón Ledesma, un jubilado que vive a dos cuadras de allí. Según cuenta, está "contentísimo" con la obra. Y cree que lo que le falta al barrio ahora es resolver las necesidades de la cercana villa La Carbonilla.

El tránsito fluye aún a pesar de que la zona de Warnes a esa altura sigue completamente en obra: falta quitar las vías viejas, hay tachos naranjas que delimitan los carriles de los autos y enormes montículos de tierra que descansan debajo de las vías por las que ya circula el tren elevado.

"Vivo sobre Loyola, justo donde estaba la barrera. A las siete de la mañana y a las seis de la tarde, en horas pico, se armaban unos embotellamientos tremendos. Ahora con tantas calles abiertas ya no es tanto loquero el barrrio", cuenta Rosa Lidia Forlenza, que es jubilada y vive en Villa Crespo hace 35 años. Ella sabe que la preocupación de los vecinos es el destino de las tierras que quedaron liberadas, pero escuchó que ahí habrán oficinas y comercios y no le preocupa el asunto.

Para Silvia García, vecina de Palermo, si los espacios se destinaran a postas deportivas, o espacios para niños o jubilados, tendrían mayor utilidad. "¿Pero quién va a abrir un comercio hoy", se pregunta.

En Honduras y Juan B Justo, donde también desapareció una barrera, los vecinos ya perciben menos accidentes de tránsito. "Esta vía cerraba demasiado tiempo antes de que pase el tren, unos seis o siete minutos antes, y mucha gente se mandaba con la barrera baja, era un peligro", cuenta Verónica Iriarte, que trabaja a tres cuadras de allí y le tocó ver muchos accidentes. Verónica cree que el viaducto ya está ayudando a revalorizar toda la zona. "Estaba muy fea. Ahora, aparte de los conductores, quienes más se van a favorecer son los propietarios de la zona, porque se va a revalorizar".

Dentro de los ganadores y perdedores del tren en altura, quedan en situación especial quienes tienen terrenos linderos al nuevo viaducto. Es el caso de un edificio en alquiler en Corrientes al 6100, que quedó a apenas centímetros del viaducto del San Martín.

Para Pablo Migliorisi, socio gerente de la inmobiliaria que actualmente lo tiene en alquiler, cuando el comprador adquiere un inmueble en lindero a las vías del tren, sabe que se somete a la ley de expropiación ferroviaria que sigue vigente e impide construir más allá de tres pisos.

Depto en alquiler con vista al viaducto del San Martín pic.twitter.com/VzsNln5nRR&- Sofía Wiñazki (@sofiwini) July 9, 2019

"Cuando el comprador adquiere un inmueble en esa franja compra aceptando esa condición, como también la construcción de un viaducto como es el caso del San Martin. De todas formas, comercialmente esas propiedades se valorizaron por el incremento de tránsito peatonal que tendrán las estaciones", explica.

Por el barrio en general, asegura que el viaducto mejoró mucho la zona en materia de tránsito, seguridad, mobiliario urbano y fundamentalmente la interconexión que se generó entre Villa Crespo y Palermo, situación que hará homogeneizar ambos barrios.

Fuente: La Nación