08/02/19

Norwegian quintuplicó sus pérdidas en 2018

La aerolínea low cost finalizó el año con un rojo de 150 millones de euros, aunque incrementó un 30% su facturación. En los próximos meses, pondrá en marcha un plan de reducción de costos


La low cost Norwegian finalizó 2018 con un rojo de 150 millones de euros, aunque incrementó un 30% su facturación en el último ejercicio y alcanzó los 4128 millones de euros. Así, multiplicó por cinco los números rojos registrados en 2017.

La línea aérea de origen noruego atribuyó estos resultados a los problemas con los motores de sus aeronaves Boeing 737 Dreamliners, que la obligaron a arrendar aviones con tripulaciones para evitar retrasos y cancelaciones en vuelos intercontinentales, los elevados precios del combustible y la dura competencia en un período de fuerte crecimiento.

En 2018, la firma recibió 25 aviones nuevos y cerró el año con una flota de 164 aparatos.

Un total de 37,34 millones de pasajeros volaron con esta aerolínea de bajo costo el año pasado, equivalente a un 13% más que el período anterior, con una ocupación media del 85,8%.

España se posicionó como el mejor tercer mercado por ingresos (acaparó el 26% del total), tan solo por detrás de la propia Noruega y los Estados Unidos.

En 2019, la compañía ejecutará un plan de reducción de costos. Según informaron, el crecimiento y las inversiones disminuirán considerablemente, y se pondrán en marcha iniciativas para recuperar la rentabilidad.

En este sentido, Norwegian anunció en enero el cierre de varias de sus bases: tres de sus ocho españolas (las de Palma de Mallorca, Gran Canaria y Tenerife) y las de Roma-Fiumicino en Italia, y Stewart y Providence en los Estados Unidos.

“Hemos optimizado la estructura de bases operativas y de rutas para mejorar la operativa. Decidimos también desinvertir y aplazar entregas de aviones. Además, nuestro programa interno de reducción de costos impulsará nuestras finanzas y nos devolverá la rentabilidad”, señaló el fundador y consejero delegado de Norwegian, Bjørn Kjos.

Fuente: Cronista