04/12/18

El gas que nunca llega: se hacen caños troncales y plantas, pero no las conexiones a los hogares

La gestión de Cambiemos no logra mejorar los niveles de expansión de la red de gas residencial. Tiene los segundos peores números desde la Alianza. Vecinos se quejan por los altos costos de instalación al sistema. El caso testigo, una localidad de Córdoba.


El 29 de octubre pasado el diario La Voz del Interior de Córdoba publicó una nota cuyo tituló fue “El costo de conexión complica a los que quieren sumarse”. Allí se explicó que “los vecinos (incluso los que tienen el servicio en sus veredas) se muestran reacios a conectarse al sistema. En general, el argumento más claro es el costo elevado que deben afrontar”.

Desde el Observatorio OETEC, la investigadora Belén Ennis se contactó con el intendente de una de las localidades cordobesas que debieran estar beneficiándose con la llegada del gas gracias a la instalación de nuevos caños troncales y plantas reductoras, bautizado Sistema Regional Sierras Chicas.

Se trata de Omar Albanece, de Río Ceballos, quien reveló a Ennis la sitaución. "No se están conectando por los altos costos. Realmente está muy complicado ese tema. Las exigencias de Ecogas (la licenciataria que opera en la provincia), en cuanto a los planos, sumadas a los costos de los insumos y la mano de obra, hacen que la conexión se torne imposible... hoy lo que se está gastando para una conexión tipo (una cocina, uno o dos calefactores y calefón) está rondando -con plano e insumos- alrededor de $ 70.000 a $ 75.000 pesos”. Y agregó: “Entre 5 y 6 familias sobre un total de 250 se terminaron conectando”. En pocas palabras, el 2%.

Lo anterior viene a cuento de lo siguiente: desde que asumió Javier Iguacel en el Ministerio de Energía devenido en Secretaría a fines de junio viene inundando sus redes sociales con mensajes sobre avances o terminaciones de obras de gasoductos y su presunto derrame en cientos a miles de nuevos usuarios residenciales. Sin entrar a debatir cuáles de ellas demoraron injustificadamente y cuáles pertenecen a la gestión anterior, cabe sí distinguir, para no engañar a nadie, que una cosa es llegar con el gas de red a la puerta de un domicilio y otra muy distinta que ese domicilio termine habilitando el servicio público en cuestión.

En este sentido, lo ocurrido en Córdoba no es una excepción sino la generalidad de lo acontecido a lo largo y ancho del país. Las razones son obvias y son dos.

La primera, la mencionada por el intendente Albanece en cuanto a los costos prohibitivos de la instalación. Paréntesis: son elevadísimos adrede. Piénsese que mientras más gas deban adquirir las distribuidoras, más se incrementan sus gastos.

La segunda, el incremento exponencial en la tarifa del servicio público de gas de red. En una palabra: tarifazo. Es lo mismo que para las conversiones vehiculares a GNC que baten récords (acumulado a noviembre crecieron 54% interanualmente) y el consumo de nafta Ultra o Premium que se desploma (acumulado a octubre se desplomó 4%, la mayor caída desde 2015) y es reemplazado por Súper. La ciudadanía, empobrecida energética como nunca en la historia, prefiere mantener las garrafas en lugar de acceder al gas de red.

Para ratificar aún más la afirmación de la primera oración del párrafo anterior, dos ejemplos de la realidad que dejan más que mal parado al funcionario energético. El 26 de noviembre, Iguacel tuiteó: “Seguimos extendiendo la red de gas en José C Paz para llegar a más barrios! Hoy 8400 vecinos de Sagrada Familia, Saavedra Lamas, Favaloro, Casitas de Alsina, Madre Teresa, Concejal Alfonso, Alfonsina Storni y otros, tienen la oportunidad de conectarse a la red de gas #SePuede”.

José C. Paz pertenece la subzona Buenos Aires norte, área de licencia del servicio de distribución de Gas Natural Ban. Ahora bien, ¿qué hallamos del análisis de los datos provistos por esta empresa en sus Estados Financieros y qué del ENARGAS en materia de incorporación de nuevos usuarios residenciales en su espacio de concesión (esto es, los que efectivamente se conectan)?

Hallamos que esta distribuidora tuvo en los dos años y medio de gestión macrista tuvo el segundo peor registro de su historia en cuanto a expansión del servicio a nuevos usuarios residenciales, luego del comprendido entre 2001 y junio de 2003. Al compararlo con igual período del gobierno de Cristina de Kirchner, específicamente 2013 a junio de 2015, vemos que el correspondiente a Macri fue un 36% más bajo. Finalmente, este primer semestre se trató del segundo mínimo de los últimos 15 años, luego del registrado en 2016, igual período.

Segundo ejemplo, a nivel nacional, sobre el total de las 9 distribuidoras que operan en la Argentina. En base al análisis de los datos provistos por el ENARGAS, en dos años y ocho meses de gestión el macrismo se destaca por ser la segunda peor marca de la historia en incorporación de nuevos usuarios residenciales a la red de gas.

En sus dos años y ocho meses de gestión (últimos datos disponibles del ENARGAS), la incorporación de nuevos usuarios residenciales totalizó unos 299.428, un 29% menos que respecto del mismo período anterior. Es decir, una diferencia de 120.998 usuarios no incorporados. En relación al pico máximo de expansión del servicio residencial de gas de red desde que el ENARGAS mide este dato, período 2007-2009 (agosto), el macrismo se ubicó un 46% por debajo, o 256.660 usuarios residenciales menos incorporados.

Mientras Iguacel inunda de “relato” sus redes sociales, la realidad indica otra cosa: entre 2016 y agosto de 2018 la administración Cambiemos concretó la menor expansión del servicio público de gas por redes en incorporación de nuevos usuarios residenciales, luego de lo hecho por la Alianza, es decir, que la gestión actual es la segunda peor de las últimas dos décadas. Este es el “logro”, a pesar de las multimillonarias ganancias y beneficios para las licenciatarias de este servicio público, el absoluto libre mercado y las tarifas desreguladas y aplicadas, según sus reclamos.

Fuente: Ámbito