17/12/18

Colgados de la luz: detectan conexiones truchas en countries, restaurantes y hoteles

Edesur denunció más de 4.000 instalaciones irregulares. Y Edenor inició demandas millonarias


Una conexión de luz ilegal, en un restaurante de Mario Bravo al 1200.

Los "enganchados" de la luz se multiplicaron en el último año. En parte por el aumento de las tarifas pero también, en muchos otros casos, simplemente porque no quieren pagar, aunque el nivel socioeconómico se los permita. En lo que va de 2018, Edesur detectó unas 4.000 conexiones ilegales, de las cuales 600 eran en barrios privados. Y en territorio de Edenor, los casos más resonantes de robo de electricidad fueron en un country con cancha de polo -con 145 "enganches"- y en dos hoteles de Palermo, estos últimos acusados de cometer una estafa calculada en $ 17 millones.

Estas conexiones se llaman “directas” porque enlazan directamente con el transformador de la distribuidora y hacen bypass al medidor. Fuentes del sector eléctrico reconocen que siempre hubo pero este año llegaron a un pico. Y no son una simple "avivada": constituyen un delito, para el que se prevén penas de entre un mes y tres años de prisión. Con todo, las fiscalías suelen archivar la causa: las fuentes mencionadas reconocen que basta con que el cliente regularice su situación y pague la factura por el consumo no registrado para olvidarse del problema. Lo que sí pesa en estos casos son las multas, que pueden ser millonarias.

Ese podría ser el caso, por ejemplo, de la urbanización y club de polo Centauros, donde Edenor denunció haber encontrado unas 145 conexiones ilegales, incluidas unas que alimentaban equipos de aire acondicionado en las caballerizas. Es que “tenían el abanico completo de fraudes: conexiones directas que puenteaban el medidor, instalaciones no declaradas y medidores robados o comprados en el mercado ilegal”, precisó Eduardo Mirabelli, vocero de la distribuidora.

Es por eso que ya se removieron los medidores clandestinos y se instalaron los autorizados, con los cuales podrán determinar el consumo actual y calcular el monto robado con hasta un año de retroactividad, como establece el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) en su resolución 63/2017. En pocas palabras: al country le llegará la factura con el estimado de consumo eléctrico robado durante todo el año, pero con el precio actual. Además, se cobrarán penalidades.

Edesur también denunció robo de electricidad en varios barrios privados, la mayor parte de Cañuelas, Canning y Quilmes. A principios de octubre, anunció la detección de 145 conexiones ilegales en el country Chacras de la Trinidad, de Cañuelas. Unas 100 correspondían a lotes, y el resto, a espacios comunes como el Club House, la cancha de polo y las caballerizas.

Tres semanas después, Edesur informó que había encontrado otros 48 "enganches" en la urbanización Lomas de Petión, también en Cañuelas. A su vez, descubrió 56 conexiones clandestinas más en el country Nuevo Quilmes, 57 en el Santa Juana Canning y otras 59 en el country náutico El Principado, también de Canning. Y, la semana pasada, 57 más en el barrio privado Fronteras, del partido de San Vicente.

Edenor, por su parte, descubrió conexiones clandestinas en distintos establecimientos gastronómicos y hoteleros de la Ciudad. Este mes fue en un hotel de La Pampa al 700, en Belgrano. En octubre, en dos locales de una misma cadena de carnicerías en Villa Urquiza, ubicados uno en la avenida Monroe y otro en la avenida Triunvirato. En septiembre fue el turno de dos restaurantes de Palermo, uno en Mario Bravo al 1200 y otro en Borges al 1600.

Además de lo que implica el robo en sí, las conexiones clandestinas generan peligros para quienes las instalan y fallas en el suministro para los vecinos que sí pagan. Es que, por un lado, un "enganche" de este tipo desestabiliza toda la red, ya que hay una demanda de potencia que no se corresponde con la tipificada para el lugar. Esto puede provocar cortes de energía y variaciones bruscas de tensión. Por el otro lado, hay un gran riesgo para quien se encarga de hacer esa conexión ilegal: cuando la instalación carece de los estándares de calidad adecuados, el peligro crece.

Marcela Molina (53) vive en Avellaneda y es testigo de cómo una conexión ilegal vecina puede afectar a los usuarios en regla: se le quemaron la heladera, el microondas y el televisor. “Tenía picos y bajones de tensión continuos y las luces parpadeaban constantemente. Encontré un cable que venía del medidor que está en la casa de abajo. Llamé a Edesur y cuando al final vinieron, cambiaron el medidor de esa casa, pero nunca resolvieron el problema de mis artefactos quemados -lamenta-. Mientras tanto, la tapa de mi medidor sigue rota”. Lo mismo le ocurrió a Damián (30), de Florencio Varela: se le quemaron el televisor, la radio y los ventiladores porque un vecino robó -y sigue robando- electricidad.

Otra consecuencia negativa del hurto de energía es el incremento desmedido de lo que se paga. Sebastián (50), de Villa Urquiza, venía abonando no más de $ 500 , pero en un momento comenzaron a llegarle facturas de hasta $ 8.700. “Un kiosquero que tenía local en nuestro edificio se había enganchado, entonces le robaba parte al consorcio y parte a Edenor. Lo denunciamos y solucionaron el problema. Ahora las tarifas bajaron”, cuenta uno de los vecinos afectados.

Para denunciar una conexión ilegal en el ámbito de operaciones de Edesur, hay que llamar al 0810-222-0200 o comunicarse a través de la cuenta oficial de Twitter de la distribuidora, @OficialEdesur. En el caso de Edenor, puede llamarse al 4346-5555 o bien ingresar al formulario de denuncias de la sección Oficina Virtual del sitio Web oficial, www.edenor.com.ar.

Fuente: Clarín