27/11/18

Una caminata a la fuerza por Nordelta

La empresa que proporciona las combis internas de Nordelta, en las que se desplazan las empleadas domésticas, anunció que dejará de ofrecerlas por la llegada de colectivos de línea, aun antes de que se apruebe el servicio público.


Para viajar en las combis internas, la empresa vendía tarjetas que ya dejó de ofrecer.

El CEO de MaryGo, Nicolás Pasqualini, admitió ayer a PáginaI12 que las combis internas que trasladan a las trabajadoras domésticas a los barrios de Nordelta dejarán de funcionar ante la posible llegada del transporte público: “La municipalidad tomó una decisión y está perfecto, porque es lo que le corresponde. En ese marco, nosotros tenemos que dejar de operar con las combis internas, porque no podemos funcionar junto con el transporte público. Sí van a seguir andando las que viajan a Capital”, explicó. Sin embargo, según vienen denunciando las trabajadoras, las combis que van a Capital no frenan para levantar a las empleadas domésticas por un pedido de los habitantes de Nordelta que, al mejor estilo apartheid, no quieren que las mujeres utilicen el mismo servicio que ellos porque “tienen mal olor y hablan mucho”.

Hasta el momento, el único medio de transporte que entra a Nordelta está a cargo de la empresa MaryGo, que brinda dos tipos de servicio en la zona. Uno de combis internas, que hacen un recorrido que va desde el centro de Nordelta hasta la avenida 197, donde las trabajadoras toman los colectivos de línea para ir a sus casas. Y otro de combis que hacen el mismo recorrido, pero continúan hasta Ciudad de Buenos Aires. Mientras el servicio interno suele ser utilizado solo por empleadas mediante un sistema de tarjetas –cada tarjeta contiene 10 viajes–, en las combis que van a Capital –cuyos boletos se compran por Internet– suelen viajar (si las dejan subir) tanto las trabajadoras como los habitantes del megaemprendimiento inmobiliario.

Este jueves, el intendente de Tigre, Julio Zamora, presentó en el Concejo Deliberante local un proyecto de ordenanza para que la línea de colectivos 723 desvíe su recorrido y circule por la avenida interior que atraviesa la ciudad-pueblo, que es una calle pública pero está bajo la “guarda” de la empresa Nordelta. “En ese marco, nosotros tenemos que dejar de operar con las combis internas, porque no podemos funcionar junto con el transporte público”, dijo a este diario Nicolás Pasqualini, CEO de la empresa MaryGo. “Las combis internas dejarán de funcionar en pocos días”, adelantó.

“Desde hace un tiempo, pusimos menos cantidad de coches para el servicio interno porque sabíamos que el transporte público iba a entrar en marzo de este año. Sin embargo, los vecinos lo frenaron. Pero como nosotros ya sabíamos que finalmente iba a poder entrar, mandamos menos vehículos”, informó el CEO de MaryGo sobre el problema que manifestaron las trabajadoras respecto a la frecuencia de las combis internas.

Sin embargo, Pasqualini negó la discriminación denunciada por las trabajadoras. “Eso no es verdad. En las combis de Capital sube la cantidad de gente que puede subir, porque tiene una capacidad limitada. Nunca pasó que una combi no les frene teniendo asientos o que un chofer le pida a una trabajadora que se baje. Tampoco que un propietario ponga el bolso para que una empleada no se siente”, expresó. Y agregó: “Recibimos quejas de que falta lugar pero nunca recibimos reclamos con contenidos racistas o discriminatorios por parte de los pasajeros”.

Marta, nombre ficticio de una de las trabajadoras que estuvo presente el día del corte, contradijo al CEO: “Sospechábamos que los patrones no querían viajar con nosotras, pero en el corte del 7 de noviembre el dueño de MaryGo lo terminó de confirmar. Nos dijo que si no podíamos subir a las combis de Capital es por culpa de los (vecinos) propietarios, que no quieren que viajemos con ellos”.

Ayer a la mañana, cuando las trabajadoras se acercaron a la parada, se enteraron que MaryGo no venderá más tarjetas para combis internas. “Yo llegué 7.30 y estaba el señor que marca el boleto junto con el encargado de MaryGo (Nicolás Pasqualini, CEO de la empresa). Nos dijeron que no iban a vender más tarjetas porque ellos no nos iban a subir más a las trabajadoras a las combis. Que se iban a tener que hacer cargo los propietarios”, contó Verónica, otra trabajadora.

Pasqualini, quien confirmó que las combis internas dejarán de funcionar porque se espera que se apruebe el ingreso del transporte público, explicó: “Las combis que vienen de Capital sí van a seguir funcionando. Esos pasajes se compran por internet y se venden a las personas que están asociadas al sistema. Lo que no se va a vender más son las tarjetas para combis internas”.

Adriana, otra de las trabajadoras, opinó: “La empresa de combis quiere lavarse las manos. De esta manera se desliga del problema que tenemos las trabajadoras y solo los propietarios de Nordelta quedan relacionados a la discriminación que recibimos. Se quieren desentender, pero la discriminación también la hizo la empresa, que no nos quería parar aunque venía con asientos vacíos”.

“Hay un proyecto para que entre el colectivo 723 pero no sabemos nada todavía. Estamos preocupadas, queremos una respuesta concreta, porque nos quedan pocos días de tarjeta. No sé cómo vamos a llegar a nuestros puestos de trabajo si lo sacan esta semana”, expresó Verónica con incertidumbre.

Fuente: Página 12