02/11/18

Estaciones inteligentes y mayor conectividad, la propuesta alemana para el subte porteño




Los tótem digitales que se encuentran en todas las estaciones de tren de Berlín podrían llegar a la red porteña de subte

Berlín.- En Hauptbahnhof, la estación central de trenes de esta ciudad, los pasajeros están habituados a convivir con las columnas rojas y azules que suelen verse en los andenes y los hall de acceso. Cada tanto alguna persona se arrima y presiona el botón SOS, para pedir asistencia si tiene tiene problemas para movilizarse por su cuenta, o el de INFO, si necesita información sobre la red, el estado del servicio o el recorrido de la formación a la que subirá minutos después. Suena lejano, pero esta tecnología podría llegar al subterráneo porteño a partir del año próximo.

Estaciones inteligentes con conexión wifi, aplicaciones móviles para consultar el estado de la red, puertas de acrílico que reemplacen a los molinetes, la posibilidad de abonar el pasaje con tarjeta de crédito o débito y hasta sensores de proximidad en los andenes que detectan cuáles vagones están llenos y cuáles no son parte de las propuestas de la oferta realizada por Metrovías, la actual concesionaria del servicio, con el asesoramiento técnico de la Deutsche Bahn (DB), con el objetivo de renovar el vínculo con el transporte que moviliza más de 1.300.000 pasajeros por día.

Mejorar la experiencia de viaje del pasajero, desde que sale de su casa hasta llegar al destino, es el objetivo principal de la oferta realizada por Metrovías que tiene la explotación del servicio desde 1994 y que pertenece al grupo Roggio cuyo dueño, Aldo Roggio, renunció al cargo de presidente por la causa de los cuadernos de las coimas en la que está siendo investigado.

El contrato expiró en diciembre pasado, pero la Legislatura porteña aprobó una prórroga de un año, hasta el 31 de diciembre próximo, para finalizar el proceso de licitación que tiene otras dos empresas competidoras. El 1 de enero debería entrar en vigencia un nuevo contrato, pero podría haber una nueva postergación de algunos meses.

Por lo pronto, el 15 de noviembre la comisión evaluadora integrada por representantes del Gobierno de la Ciudad y Subterráneos de Buenos Aires (Sbase) anunciará cuáles son los oferentes que superen la parte técnica para sumergirse en las propuestas económicas. Además de Metrovías DB, a quienes se sumará Siemens como subcontratista, los grupos francés RATP Dev Argentina (que opera el subte de París) y Keolis (responsable del metro de Lyon) están interesados en la quedarse con el servicio por doce años, con una posible extensión por otros tres.

Socios alemanes

Desde 1966 DB realizó proyectos en más de 100 países brindando asesoramiento técnico y consultoría que aportó en la oferta de Metrovías. Se trata de la principal operadora ferroviaria de Alemania, con 33.200 kilómetros de vías, 25.000 puentes y 700 túneles distribuidos por todo el país. En la Argentina ya prestan servicio de carga y trabajan en la posibilidad de brindar la logística a una empresa finlandesa que planea instalar una pastera en Uruguay.

Hace pocas semanas el Director Ejecutivo para América Latina de la Deutsche Bahn, Oliver Pietz, estuvo en Buenos Aires para seguir de cerca el avance del proceso de licitación. La oferta de Metrovías y DB apunta a una transformación digital del subte que le permita al operador tomar decisiones rápidas con información online y, al usuario, tener información con mayor conexión en todo la red. Suena lejano y utópico aplicarlo en una red con múltiples deficiencias, por ejemplo en la línea E, una de las que peor funcionamiento tiene de acuerdo a la opinión de los usuarios. Pero de acuerdo a los técnicos e ingenieros de Metrovías, es posible.

Las estaciones inteligentes se irán incorporando en forma gradual. En una primera etapa serán 20 y luego se ampliará a las 66 restantes. ¿En qué consisten? Cada una de ellas se dividirá en tres sectores: acceso, vestíbulo y andén. En cada uno de ellos habrá mejoras aunque la experiencia de viaje para el pasajero comenzará antes, con la posibilidad de acceder a una aplicación telefónica para consultar el estado de la red.

En los accesos se prevé instalar un tótem digital como el de las estaciones alemanas, con los botones de asistencia e información que se podrá solicitar en forma inmediata; para las personas con disminución visual se está estudiando una herramienta virtual que funcione como guía de audio para orientarlas en todas las instalaciones.

En la oferta, según pudo saber LA NACION, las empresas se comprometen a sustituir los molinetes actuales por compuertas de acrílico que, además de ser más veloces, permiten medir y bajar el nivel de evasión. La evasión diaria, o los pasajeros que viajan sin pagar boleto, es del 4%, unas 50.000 personas por día y una pérdida de $625.000.

También serán reemplazadas las terminales de carga que darán la posibilidad de recuperar el valor del viaje en caso de interrupción del servicio. Se incorporará, además, la infraestructura para poder abonar los pasajes con tarjeta de crédito o débito, aunque la habilitación de dichos medios de pago deberán ser aprobados por Sbase, al igual que el acceso a la red de wifi.

¿Por qué no se realizaron estas inversiones antes? Desde Metrovías justificaron que la emergencia ferroviaria decretada en 2002 prohibió las inversiones y discontinúo el plan de modernización iniciado en 1994. "Nuestra oferta cumple con todos los requisitos legales y técnicos requeridos. Es la única que propone una inversión económica significativa con recursos propios", sostuvo la empresa aunque no informó el monto.

El plan suena ambicioso y está refrendado, como compromiso, en la documentación presentada cuando comenzó el proceso de licitación. A estas mejoras tendrán que sumarse la renovación del material rodante en algunas líneas, a cargo de Sbase, y la seguridad que el servicio funcionará en forma óptima para que la transformación sea total. La paz firmada con los metrodelegados garantizaría, al menos por un tiempo, estas condiciones. Pero serán aspectos que el nuevo concesionario deberá tener en cuenta.

Fuente: La Nación