08/11/18

Biodiésel: proponen aumentar su consumo para el mercado interno


Marcos Salgueiro, presidente de Evonik Metilatos

La Argentina, al igual que Brasil e Indonesia, debe priorizar el mercado local del biodiésel donde existe un gran potencial -hoy se tiene un 50% de capacidad ociosa- para absorber un mayor mandato interno de uso sin afectar las exportaciones.

Así lo expresó Marcos Salgueiro, presidente de Evonik Metilatos, durante la Conferencia de la Cadena de Valor del Biodiésel realizada ayer en el auditorio de la Unión Industrial Argentina (UIA). Según dijo, existen dos tópicos a tener en cuenta: la sustentabilidad del producto y como regulador de precios del aceite a nivel mundial.

"Si bien la Argentina está centrada en la exportación, nuestra visión es que los mercados se van a tornar cada vez más locales y se irán cerrando a la exportación. Por esto la Argentina debe apuntar a esa dirección", explicó.

En diálogo con LA NACION, Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), dijo que el incremento del corte es el camino para traccionar a la cadena de valor.

"Hoy existe una ventana para utilizar más biocombustibles en la matriz energética argentina. Si bien el Gobierno entiende que se tiene una oportunidad, faltan definiciones para que esto suceda", reclamó.

La empresa alemana Evonik se instaló en la Argentina en 2013 para fabricar metilato de sodio, el catalizador químico que se necesita a la hora de producir el biodiésel. Fue la primera planta del país y la tercera de la firma en el mundo.

"Es bueno que el gobierno de Brasil haya implementado un aumento progresivo de la mezcla obligatoria del 10% a un 15%. Hoy en la Argentina el mercado está listo para absorber automáticamente, de un día para otro, un aumento de hasta un 10% más", dijeron desde Evonik a LA NACION.

Para Zubizarreta, es fundamental crear una mesa de trabajo para lograr acuerdos y "de una vez por todas patear al mismo arco". En su visión, "se debe integrar a los biocombustibles en un esquema de competencia, donde el consumidor obtenga el mejor precio". Y agregó: "Debemos comprender las externalidades que genera este producto para tomar la mejor decisión; es decir, qué impacto tendrán las cadenas de maíz o de soja, el ambiente e incluso la cuestión fiscal".

En este sentido, Claudio Molina, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno, coincidió en que es necesario un acuerdo en la cadena de valor para el incremento en el uso del biodiésel porque el momento actual que atraviesa es de regular a malo.

"Lo ideal sería que todo el gasoil de grado dos de la Argentina tenga un 20% de biodiésel y el premium se mantenga con un B10, pero las políticas se fueron postergando y hoy se tiene una visión cortoplacista", sostuvo. Remarcó que mientras existe una industria de biodiésel con una enorme capacidad ociosa, se importa grandes cantidades de gasoil.

También entre los oradores se encontraba Eduardo Oliveira, responsable de Asuntos Regulatorios de la empresa brasileña fabricante de motores Cummins, que ve con buenos ojos la nueva reglamentación en su país y con esperanza de que la Argentina haga lo propio. "Nosotros somos parte de la cadena que consume el producto y debemos garantizar el buen funcionamiento de los motores, generando menos polución", dijo.

Los actores del sector reclaman la necesidad de políticas públicas claras y previsibles que acompañen a la actividad.

Fuente: La Nación