26/10/18

Las paritarias en Aerolíneas están estancadas y no se descarta que hayan paros y medidas de fuerza

Las discusiones entre la empresa y los gremios no avanzan. A eso se suma el ajuste, con retiros voluntarios, en Andes.


A principio de mes hubo demoras en Aeroparque a raíz de una asamblea de pilotos. Foto: Jorge Sánchez

La discusión paritaria entre Aerolíneas/Austral y los seis gremios aeronáuticos seguía estancada hasta el jueves a la noche. En ese contexto, que se suma al ajuste de crisis de otra aerolínea, fuentes empresarias del sector no descartaba que alguno de los sindicatos comience a aplicar medidas de fuerza.

A la discusión estrictamente salarial de Aerolíneas y Austral se agrega la decisión de la aerolínea Andes de devolver dos de los aviones Boeing B737 que había contratado durante el último año y el consecuente achique de la empresa, que abriría retiros voluntarios para una parte importante de su personal.

En cuanto al convenio colectivo de Aerolíneas, venció el 30 de septiembre, hace casi un mes. Si bien en la empresa mantienen un diálogo permanente con representantes de todos los gremios, hasta el momento no hubo una cifra concreta de aumento para sentarse a discutir.

El frente gremial aeronáutico hoy se compone de cinco gremios por un lado, férreamente opuestos a la política aerocomercial del Gobierno y otro gremio, solitario, por el otro: la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA). Fue precisamente este gremio, que encabeza Juan Pablo Brey, el que salió en las últimas horas a señalar que Aerolíneas les había otorgado un incremento del 40,5%, lo cual fue a su vez desmentido por la empresa.

"Lo que Aeronavegantes informó fue que en los últimos 12 meses cobraron un incremento del 40,5%, que es la suma del aumento que habíamos acordado en octubre de 2017 más los ajustes que tuvimos durante el año con la aplicación de la cláusula gatillo por inflación", dijeron fuentes empresarias del sector. "Pero Aerolíneas todavía no definió con los gremios el aumento salarial para 2018-2019".

Las fuentes agregaron que los gremios están exigiendo a Aerolíneas, como "leading case" para las otras empresas, una cifra de aumento que contemple las previsiones de Inflación para los próximos 12 meses. En la empresa la postura es guiarse por un piso de Inflación, por debajo de las expectativas actuales, que luego sería actualizado según la misma "cláusula gatillo" que rigió durante los últimos 12 meses.

Pero como ya transcurrieron casi cuatro semanas con el convenio salarial caído y no hay ninguna novedad de avances en la paritaria, dentro del sector se mostraron "atentos" a eventuales medidas de fuerza de los gremios, como las asambleas "informativas" que tuvieron lugar semanas atrás durante la última convocatoria del Gobierno a audiencias para otorgar nuevas rutas de cabotaje.

Momento difícil

Paritarias apartes, la situación de las aerolíneas "convencionales" atraviesa un momento difícil, marcado por la devaluación del peso de más del 50% desde que comenzó el año: mientras el mercado de cabotaje se maneja con tickets que se cobran en pesos, las aerolíneas tienen costos de combustible y alquiler de aviones ("leasing") que se pagan el dólares.

Pero además las tarifas, lejos de haber subido a la par del dólar, vienen cayendo abruptamente como consecuencia de la desregulación tarifaria que dispuso el Gobierno y la competencia que les presentan las recientemente ingresadas aerolíneas "low cost", como Flybondi o Norwegian.

Es en ese contexto que la empresa Andes, en su momento ponderada por el ministro Guillermo Dietrich como un ejemplo de la "Revolución de los aviones", comunicó a su personal que devolverá dos de sus aviones Boeing B737 y que abrirá un plan de retiros voluntarios. Fuentes de la compañía que encabeza Horacio Prenestre confirmaron que la decisión fue tomada tras la fuerte caída de ingresos presentes y también futuros, ya que uno de los puntos fuertes de Andes son los vuelos charter a Brasil y el Caribe, dos destinos que para este verano se prevé que tendrán muchos menos destinatarios.

LATAM Argentina, por su parte, aun antes de la devaluación ya había encarado su propio ajuste: en marzo, dos meses antes de la primera corrida cambiaria, cerró dos estaciones, en San Juan y Bahía Blanca, y discontinuó todas las rutas que usaban esos destinos, incluida la recientemente inaugurada ruta entre San Juan y Santiago de Chile. En su momento, la empresa aseguró a través de sus voceros que había tomado esa decisión para garantizar la "sustentabilidad" de sus operaciones.

Aerolíneas, por su parte, acusó un déficit superior al que habían estimado a comienzos de año: según su presidente, Luis Malvido, finalizarán 2018 con las cuentas en rojo "por encima" de los US$ 183 millones negativos del año anterior. ¿Las causas? Un aumento del precio del combustible que sus técnicos estimaron por debajo del que realmente ocurrió este año. Y la devaluación: los vuelos de Aerolíneas, en particular los internacionales, que se cobran en dólares, perdieron pasajeros. La empresa está calculando cerrar al menos una de las frecuencias de la ruta a Miami en las próximas semanas.

Fuente: Clarín