03/10/18

De la quiebra a ponerla a punto

El sindicato de los petroleros espera que los trabajadores puedan volver a sus puestos de trabajo. Esta semana habrá una reunión clave donde se definirá el pago de indemnizaciones.


La refinería San Lorenzo funciona desde 1968.

La Refinería San Lorenzo, propiedad de Oil Combustibles, pasó ayer a manos de YPF por 85 millones de dólares. Además de la planta procesadora de combustibles, la empresa tiene una red de expendedores que en total suman unos 450 trabajadores. La firma estatal asociada con la empresa Dapsa igualaron la oferta de la petrolera holandesa Trafigura por la fue elegida para hacer frente a la quiebra de la compañía que pertenecía al grupo Indalo de Cristóbal López. El secretario general del gremio petrolero Supeh San Lorenzo, Gerardo Canceco, informó que pidieron una reunión con los nuevos dueños de la destilería para conocer el plan de negocios y la posible reincorporación de trabajadores que pertenecían a la planta antes de la quiebra. “Entre el puerto, la playa de despacho de camiones y la refinería suman 350 compañeros”, señaló el dirigente gremial, al tiempo que aclaró que “con el dinero aportado por la petrolera estatal se podrán pagar las indemnizaciones”.

Hasta hoy, YPF manejaba provisionalmente los activos de Oil en sociedad con Destilería Argentina de Petróleo (Dapsa). Ya con el aval de la justicia, ambas pasarán a ser dueñas de la firma que supo pertenecer a López, y los trabajadores, que desde la quiebra pasaron meses de angustia, esperan poder volver a sus puestos y reactivar la producción. Aunque de momento poco se sabe sobre cómo se dará ese proceso.

En el Sindicato Unidos Petroleros e Hidrocarburíferos (Supeh) entienden que si la liquidación alcanzó los 85 millones de dólares, el pago del 100% de las indemnizaciones está garantizado y esperan percibirlo en el corto plazo. Sin embargo, poco se sabe sobre qué sectores del complejo industrial serán puestos en marcha de inmediato por los nuevos dueños.

Canseco, secretario general del gremio, aseguró que el proyecto de reactivación depende exclusivamente de las intenciones que tenga YPF, aunque aventuró que seguramente la empresa reactivará el puerto y el parque de almacenaje. “Por lo demás, tenemos que conversar. No tenemos certezas de si van a poner en marcha la refinería ni qué pasará con la planta de despacho de combustibles”, confesó.

“Como sindicato hemos solicitado a las autoridades de YPF un detalle del proyecto y de la posibilidad de reabsorber a los trabajadores que se desempeñan hasta el momento”, dijo el dirigente gremial y manifestó que si se pone en marcha la totalidad del complejo “deberían ser reincorporados la mayoría de los trabajadores”.

Los trabajadores ya solicitaron una audiencia con las autoridades de YPF y esperan poder sentarse a la mesa antes del fin de semana. La Refinería San Lorenzo se puso en venta sin sus empleados ya que la decisión de la justicia fue que se indemnice a todos ellos, otorgando así la posibilidad a los nuevos dueños a decidir sobre los empleados que tomará para seguir adelante con el proceso industrial.

Oil Combustibles presentó la quiebra, proceso que lleva adelante el juez comercial Javier Cosentino, quien puso como fecha límite el próximo lunes 8 de octubre para el cobro de las indemnizaciones con fondos de la gestión de Oil.

La apertura de sobres iba a realizarse el 14 de septiembre pasado, pero López, a través de su abogado recusaron al juez, por lo que se demoró la licitación. La medida fue analizada el viernes pasado por la sala A de la Cámara de Apelaciones, que desestimó el pedido, abriendo nuevamente la puerta al proceso de venta de Oil. Con ese respaldo, Cosentino organizó ayer un encuentro con los representantes legales de las dos empresas y finalmente YPF fue la adjudicataria.

La refinería San Lorenzo funciona desde 1968 y hasta 1993 fue propiedad de YPF. En el marco de la privatización de la petrolera estatal por parte del gobierno de Carlos Menem, fue vendida a Pérez Companc. Luego fue propiedad de la española Repsol y más tarde de la brasileña Petrobras. En 2002 pasó a manos de Oil Combustibles. Fuente: Página12