10/09/18

Ya se perfila la nueva traza de la autopista Illia, pero no tiene fecha de finalización


Las columnas que sostendrán el desvío de la Illia irrumpen en el paisaje detrás de la Facultad de Derecho Crédito: Rodrigo Néspolo

Todos los pilotes para el tramo en altura fueron colocados; sin embargo, por una reasignación presupuestaria, los trabajos se demorarán y no hay un plazo de ejecución

La nueva traza en altura de parte de la autopista Illia ya toma forma desde el peaje Retiro y en sentido a la avenida 9 de Julio. La obra que permitirá concretar el desvío de la autovía, planificado con la intención de crear un parque verde sobre la actual cinta asfáltica para los vecinos de la villa 31-31bis, progresa de a poco y las columnas de concreto asoman por detrás del asentamiento.

El desvío de la Illia tendrá una extensión de 1,9 kilómetros, contará con 7 carriles y se dividirá en dos tramos, uno en altura y otro a nivel. Actualmente hay 250 personas trabajando en una obra que, según indicaron a LA NACION desde el Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte porteño, tiene un grado de avance algo superior al 27%.

"Ya se ejecutaron la totalidad de los pilotes necesarios (98), el 83% de los cabezales (20 de 24), el 79% de las pilas (19 de 24) y el 75% de los capiteles (18 de 24)", detallaron los voceros. En paralelo, crecieron algunas columnas que pertenecen al Paseo del Bajo, otra de las megaobras para la ciudad, que servirán para conectarlo con la nueva traza de la Illia.

El proyecto vial es desarrollado por el mencionado ministerio a través de la firma estatal Autopistas Urbanas SA (AUSA). Una unión transitoria de empresas (UTE) -conformada por las empresas Rovella Carranza, Supercemento y Panedile- tiene a su cargo la construcción por un contrato de $1249 millones + IVA. La obra es financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y por fondos de AUSA.

En febrero de 2017, cuando el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, anunció el proyecto, se estimaba que las obras del desvío de la Illia empezarían a fines de marzo de ese año y que para octubre próximo quedarían terminadas. Una vez concluidas, se iniciarían los trabajos para conformar el espacio verde público en altura. Sin embargo, los trabajos están demorados.

Ante la consulta de LA NACION, fuentes de Desarrollo Urbano y Transporte explicaron que "se tomó la difícil decisión de ralentizar la obra de la nueva autopista Illia" por una reasignación de fondos que debió efectuar el gobierno porteño. "Para acompañar a los vecinos en este esfuerzo que estamos realizando todos para hacer eficientes los gastos, eliminamos el impuesto a los ingresos brutos de las boletas de agua y de gas y decidimos repartir cinco millones de bombitas led que, en una casa, pueden llegar a significar un ahorro de hasta el 14% en la boleta de luz. Estas medidas tienen un costo total de $1500 millones, que tenemos que afrontar" detallaron.

"Si bien es cierto que la nueva avenida va a mejorar enormemente el ingreso y el egreso desde la zona norte -agregaron-, la autopista Illia actual está funcionando adecuadamente". Las fuentes no pudieron precisar una nueva fecha estimada de finalización de los trabajos.

Las tareas, como se dijo, contemplan dos tramos. El primero consiste en una nueva avenida que modificará la configuración actual de la calle Facundo Quiroga, cerrada desde el año pasado para el desarrollo de la obra. Este trecho se extenderá entre Carlos Pellegrini-Cerrito y el recientemente inaugurado Centro de Exposiciones y Convenciones (CEC). Contará con tres carriles con sentido hacia la avenida General Paz; en la mano al centro el ancho variará entre tres y cuatro carriles, y a la altura de la calle Ayacucho habrá una salida para quienes quieran acceder al CEC. Las manos estarán separadas por un cantero central, que contará con un pulmón verde.

Desde la avenida Callao, los automovilistas podrán doblar a la derecha para tomar la Avenida del Libertador en sentido al norte, mientras que aquellos conductores que deseen tomar Libertador hacia el centro podrán hacerlo a la altura de Rodríguez Peña (con la opción de continuar por esa calle). En sentido a la provincia, los vehículos que circulen por Carlos Pellegrini continuarán hasta Libertador, donde tomarán la futura avenida (hoy Facundo Quiroga). También podrán acceder al nuevo tramo desde Callao.

El segundo tramo partirá desde el CEC, donde la traza empezará a tomar altura para convertirse en un viaducto, y girará hacia el norte, pasando por encima de las vías del ferrocarril, hasta empalmar con la autopista existente, 300 metros antes de llegar al peaje Retiro.

De acuerdo con el proyecto del gobierno porteño, y como parte de la urbanización de la villa 31-31 bis, esta iniciativa permitirá refuncionalizar el segmento de la autopista Illia que quedará inhabilitado para el tránsito vehicular: allí se creará un parque público elevado. Los espacios bajo la autopista se destinarán a áreas de recreación, deporte, cultura, integración y encuentro, agregaron desde Desarrollo Urbano y Transporte.

Se encarará además una serie de obras complementarias para adecuar los movimientos circulatorios de la zona, entre ellos, la salida a Castillo de la autopista Illia (por la calle 9). También se reubicará el trazado ferroviario del concesionario Nuevo Central Argentino (NCA), para lo cual se desplazarán las vías. El giro a la izquierda existente hoy en la Avenida del Libertador hacia Cerrito será reemplazado por una rama de vinculación que permitirá acceder desde la nueva avenida.

Fuente: La Nación