19/09/18

Olvidan en el Presupuesto que el gas y luz están dolarizados

• LA ÚNICA REDUCCIÓN MEDIBLE EN SUBSIDIOS ES POR LOS TRASPASOS A PROVINCIAS. En el mensaje de elevación al Congreso se habla de una nueva reducción de las subvenciones a la energía que no podrá socialmente trasladarse a tarifas debido al valor del dólar.


La principal reducción del gasto en subsidios que prevé el proyecto de Presupuesto 2019 consiste en el traspaso a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires de las compensaciones al transporte automotor y del costo de la tarifa social eléctrica. Con lo primero se espera un ahorro del 0,3% del PBI, y con lo segundo del 0,1%. Hay además un ahorro adicional del 0,3% del producto por una reducción en los subsidios a la energía, de modo que los usuarios cubran con las facturas el 70% del total en el caso de la electricidad y del 75% en gas.

Los traspasos a las provincias derivarán en nuevos aumentos del transporte público y en una nueva disminución del beneficio de la tarifa social para los hogares con más dificultades. En cuanto a la reducción en los subsidios a la energía en todo el país, no se puede medir todavía porque con precios dolarizados del gas y de la electricidad, lo primero que debería tenerse es un tipo de cambio de referencia, y este dato no está suministrado en el proyecto de presupuesto, porque se menciona un dólar promedio de $40,10, en apariencia para desinflar expectativas al alza.

Más allá del mensaje al Congreso, un vocero del Ministerio de Hacienda anticipó a periodistas que en enero habrá una suba de las tarifas de luz del 30% que compensará la inflación del 2018, y que a partir de allí habrá alzas graduales a lo largo del año. En gas prevén un incremento de igual tenor en octubre, para que luego rija la tarifa plana.

Esa información contrasta con la realidad por los siguientes motivos:

• Todavía no hay acuerdo del Gobierno con las petroleras sobre el precio del gas que se aplicará a partir del 1 de octubre. Estas empresas aceptan un valor de u$s4,10 por millón de btu, inferior a u$s 5,20 previsto en los contratos firmados con las distribuidoras según la tablita ascendente de Juan José Aranguren, pero pretenden que el precio se traslade a tarifas según el tipo de cambio futuro o por lo menos el actual y no a $31 como quiere el gobierno para que el aumento al público no supere el 30%.

• A partir de enero además se trasladará a las tarifas de gas un cargo adicional por metro cúbico para cubrir la diferencia entre el dólar de $20,34 que estaba calculado en las facturas de abril a octubre, y en la estimación más optimista, un promedio del real entre esos meses. El cálculo más cauto es el de Gas Natural BAN que prevé un cargo de $1, 20 por ese concepto sobre cada metro cúbico consumido, lo que implicará un alza del 19% por metro cúbico considerando el valor vigente ahora.

• La tarifa plana no significa que no haya aumentos. Implica que los usuarios paguen por mes un promedio de sus consumos anuales para evitar el pico de gasto del invierno.

• La tarifa de luz debería subir en noviembre para que no aumente el déficit de Cammesa (la empresa que opera el despacho eléctrico), que es afrontado por el Estado nacional. La última suba del precio mayorista fue en agosto a partir de un precio del gas a u$s4,20 considerando un dólar de $30, lo que da $126. Ahora el gas está a u$s3,69 a un dólar de $40, lo que significa $147,6, un 17% más. Pero además, Cammesa está obligada a pagar en dólares la generación tanto térmica como renovable que se produzca por contratos firmados desde 2016, y la incidencia de este aspecto no está informado por ahora. Si el aumento en el precio mayorista de la energía se posterga de noviembre a enero, deberá ser superior al 30% a menos que se deje aumentar el déficit fiscal.

En otras palabras, al estar dolarizados los precios del gas y de la energía no se puede decir que los aumentos van a seguir a la inflación a menos que se anuncie un cambio en las reglas de juego y en los contratos firmados, lo que sería dificultoso aun si dentro de un año asume un nuevo gobierno.

En esas condiciones, que transitoriamente se podrán resolver postergando el traslado a tarifas para cuando se controlen las variables macroeconómicas, es imposible saber cómo impactará en los usuarios la reducción de los subsidios a la energía en 2019.

Fuente: Ámbito