20/09/18

Flybondi: con la devaluación, se terminan los pasajes a $199

Luego de una fuerte venta en agosto, están subiendo los precios. Lanzan nuevas rutas a Punta del Este y Asunción.

“No hay demasiado misterio. Nuestros costos de operación son de 50 dólares cada 1.000 kilómetros. Eso significa que, en abril, cada 1.000 kilómetros volados gastábamos 1.000 pesos y, ahora, 2.000”.

Con ese sencillo cálculo el director ejecutivo y accionista de Flybondi, Julian Cook, explicó por qué en la línea aérea que hoy tiene los asientos más baratos del mercado se acabaron los pasajes de 199 pesos, con los cuales salieron a hacer una fuerte promoción a comienzos de agosto. “Cualquiera de los jugadores que operan aquí (en la Argentina) van a tener que subir sus tarifas en pesos para poder seguir volando”, agregó Cook.

El mes pasado, cuando el Gobierno eliminó la banda tarifaria mínima que regía para los pasajes aéreos de cabotaje, Flybondi salió a ofrecer pasajes por 199 pesos a distintos puntos del país, ida y vuelta. Con una flota de apenas cinco aviones (de los cuales uno ya estaba en ese momento en reparaciones, tras el choque de su cola contra la pista), la empresa que se define a sí misma como “ultra low cost” vendió 31.000 pasajes sólo en el primer día de agosto. Cuando terminó el mes, había vendido 190.000 tickets, en su mayoría para volar durante septiembre.

Sin embargo, esa promoción terminó esfumándose a medida que pasaban las semanas y la cotización del dólar superó la barrera de los 40 pesos. “Por supuesto seguimos teniendo promociones vigentes pero son eso, promociones”, dijo el director de Ventas y Marketing de Flybondi, Federico Suárez. “Ahora estamos acomodando esas promociones al esquema de costos. Ya no podés entrar a la página y comprar para los próximos 30 días pasajes a 199 pesos, salvo unos pocos. El resto de las ofertas son a $299 o $399".

Aun así, Cook reivindicó la propuesta de su compañía como la más económica del mercado. “Nosotros tenemos un costo operativo de 50 dólares cada 1.000 kilómetros y nuestro objetivo es bajar ese costo a 45 dólares para diciembre. Las aerolíneas convencionales gastan entre 75 y 100 dólares por el mismo tramo. Son aerolíneas que, a veces, tienen tarifas bajas. Pero no tienen costos bajos”, agregó el empresario suizo, durante una conferencia de prensa que convocó para dar los resultados de los primeros siete meses de operaciones de la empresa. Lo acompañaba, además, el presidente ejecutivo de la empresa, Mike Powell.

Hasta ayer llevaban computados más de 500.000 pasajeros transportados, de los cuales 80.000 habían volado por primera vez (“las tripulantes de a bordo lo preguntan al comenzar cada vuelo, y luego lo cargamos en una planilla”, dijo Cook).

Ahora están por lanzar la venta de tickets para una nueva ruta de cabotaje, entre Córdoba y Corrientes, y sus primeros dos destinos internacionales, a Punta del Este y Asunción. “Todavía no sabemos a qué tarifa serán, porque en algunos casos las tasas aeroportuarias duplican el precio que queremos cobrar, sobre todo en Asunción. Pero lo tendremos definido en cuestión de días”, dijo Cook.

La empresa tiene cinco aviones Boeing B737-800, de una antigüedad promedio de 13 años, y 488 empleados. En los próximos días incorporará otros 90, ya que comenzó a auto prestarse el servicio de rampas (escaleras mecánicas, maleteros, etc) que le contrataba a la estatal Intercargo.

-Durante el último paro de la CGT, Flybondi fue la única aerolínea que no suspendió sus vuelos. ¿Por qué? ¿Sus empleados no se quieren sindicalizar?

-Los cinco gremios aeronáuticos no entienden el modelo de aerolínea low cost, están aferrados a sus usos y costumbres, los veo muy encerrados en la vida cotidiana política de Aerolíneas Argentinas -dijo Cook-.

-Hoy hay unos 60 empleados que están sindicalizados, en la empresa creemos netamente en la libertad sindical -agregó el director de Relaciones Laborales y Gobiernos, Esteban Tossutti.

-¿Y el próximo paro del 25 de septiembre? ¿Van a volar?

-Por supuesto.

Cook agregó que, además, en el contrato laboral figura una cláusula por la cual los empleados participarán de un 10% de las ganancias de la compañía, a partir del cierre de su primer ejercicio, en 2019. “De esa manera, ellos terminan pensando su trabajo de una forma parecida a la mía. Una parte del sueldo está atada a la productividad, pero eso a la vez representa la posibilidad de ganar uno, dos o tres suelos extra al cabo de un año”.

Fuente: Clarín