06/08/18

Sin subsidios ni aumentos, las lanchas colectivas del Delta están en emergencia

Tienen la tarifa congelada desde 2016. Hay embarcaciones de 100 años y suspensiones de servicios. Para quienes viven en las islas son el único transporte.


En el Delta viven unas 15.000 personas, a las que se suman los turistas. Foto: Jorge Sánchez.

El transporte fluvial en el Delta del Tigre está en emergencia. Embarcaciones de hasta 100 años, demoras, boletos caros, un ruido ensordecedor y una actividad que, por error o desidia, no está subsidiada. Así, las lanchas colectivas corren riesgo de desaparecer y dejar a cientos de personas sin opciones para moverse por las islas.

Las empresas que las operan están en crisis: sólo reciben subsidio por una parte del gasoil, y desde hace dos años la Provincia las obligó a congelar la tarifa, que hoy es de $ 25 el boleto mínimo. Por la inflación, sus dueños afirman que no pueden cubrir los costos y que están al borde de la quiebra. Adelantaron horarios argumentando que no tenían personal para cubrir los últimos servicios nocturnos. Mientras tanto, los choferes de esas lanchas ya hicieron paros en reclamo de aumento y mejores condiciones laborales.

Vivir en el Delta no es fácil para sus 15.000 habitantes. Ir de visita, como hacen unas 4.000 personas por mes, tampoco. Las quejas por el servicio son constantes. Barcos viejos e inseguros, falta de control del uso de salvavidas y problemas de horarios son sólo algunos de los motivos.

“Tenés que salir al muelle de madrugada para estar temprano en Tigre. A veces se adelanta o se atrasa, y la gente se muere de frío esperando en el muelle. Hay lanchas que funcionan con diez bombas sacando agua constantemente porque si no se van a pique”, cuenta Diego Renicoli, quien vive en el Delta desde hace más de dos décadas. Junto con Eugenia Fernández Romero y otros residentes formaron el grupo vecinal Unidad Isleña. “Es como si viajáramos en un colectivo de los años 40, en asientos de madera y con un ruido ensordecedor. Hay algunas lanchas que tienen más de cien años”, describe Fernández Romero.

Cuando se piensa en un viaje por las islas, la imagen de los pasajeros apretados como en un colectivo o subte parece lejana. Pero en el Delta también se ve, en horarios pico en días hábiles y también los fines de semana. “Muchos isleños vamos a trabajar al continente (sic) y los lunes no podemos subir a las lanchas de las 6 o las 7 porque vienen repletas de turistas que se quedaron el domingo a dormir. Entonces tenemos que pagar una lancha taxi, mucho más cara”, lamenta Cecilia Sheppard, que lleva vividos en las islas 34 de sus 36 años.

Pese a las deficiencias en el servicio, el boleto sale caro. A diferencia del de colectivo, que cuesta entre $ 10 y $ 11,75, el de una lancha colectiva para los isleños va de $25 a $ 90 y, para no residentes, de $ 70 a $ 190. La tarifa es la misma que en junio de 2016. “Cuando quisieron aumentarla, hicimos una manifestación cerrando el río. Gracias a eso y a las gestiones de Unidad Isleña, la congelaron”, explica Fernández Romero.

Cuando comenzaron los subsidios a través del Sistema Integrado de Transporte Automotor (SISTAU), en 2004, se incluyeron los terrestres pero se dejó afuera los fluviales. Es por eso que la única subvención que reciben las empresas de lanchas colectivas es por el gasoil. Desde el Ministerio de Transporte de la Nación indican que pagan mensualmente el 60% del valor del combustible. Para medir los kilómetros, instalaron máquinas de la tarjeta SUBE en las embarcaciones, que contienen un GPS. Con todo, ese sistema aún no está habilitado para que los pasajeros paguen porque, dicen las mismas fuentes, hay problemas de señal en las islas.

Las empresas con lanchas colectivas son cinco: Interisleña, Delta, Jilguero y El León, que parten desde la Estación Fluvial de Tigre; y Pfluger, con muelle en el Puerto de Escobar. Al ofrecer un servicio público, tienen horario fijo, tarifa regulada y son pasibles de ser subvencionadas.

La falta de subsidio no impacta sólo en el precio del boleto, sino también en el salario de quienes conducen las lanchas. “Hay empresas que están cerca de declararse en crisis preventiva y algunas convocadas, a un paso de la quiebra. En lo que va del año no tuvimos ninguna compensación tarifaria, y eso nos complica cumplir con la paritaria”, explica Cristian Ramaro, de Interisleña, la compañía que concentra la mayoría de los viajes. Desde el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), en tanto, piden un aumento del 25% y cumplimiento del Convenio Colectivo de Trabajo. “No se respetan muchos puntos. Uno de los más importantes es que los trabajadores deberían tener nueve francos por mes, pero les dan ocho”, sostiene el secretario de la seccional gremial de San Fernando, Hernán De Corte.

La otra pata del problema, la falta de renovación de la flota, se basa para los empresarios en dos factores: tiempo y dinero. “No podemos renovar unidades. Hoy una lancha con un motor nuevo de menor consumo de aluminio está a 800.000 dólares y no tenemos acceso a crédito”, precisa Ramaro. Desde Jilguero, Fernando Buiatti aporta otro motivo para el nulo recambio de la flota, más allá de la carencia del subsidio. “Hacer estas lanchas de 80 pasajeros demora de dos a tres años, porque no hay muchos astilleros”.

La espera de los isleños, en tanto, lleva muchos años más.

Los proyectos para salvarlas

Los problemas para transportarse en los ríos del Delta vienen de larga data, pero este año la situación llegó a su punto crítico. La esperanza está ahora en los proyectos de ley para subsidiar el servicio -uno nacional y otro bonaerense- que fueron enviados este año a las respectivas cámaras. Uno con más chances de ser aprobado que el otro.

Con todo, para los empresarios los tiempos legislativos pueden ser demasiado prolongados. “Sabemos que hay proyectos para que entremos a un subsidio, pero eso recién empezó este año. Falta para que eso salga y se implemente, por eso pedimos que mientras tanto haya alguna compensación”, sostiene Cristian Ramaro, de Interisleña.

Previo a las presentaciones, el intendente de Tigre Julio Zamora inició una acción de amparo contra los ministerios del Interior y de Transporte para pedir el subsidio. Queda pendiente que el fiscal se expida sobre la competencia del tribunal.

En el plano legislativo, el primer proyecto presentado fue el nacional, enviado en mayo por Carlos Selva (Frente Renovador) y Adrián Grana (FPV), entre otros diputados opositores. Prevé declarar de interés público el servicio, regular la tarifa y crear un régimen federal de compensaciones. Sin embargo, dos meses después, no hay optimismo entre sus autores en cuanto a su aprobación.

El otro fue el presentado en julio por los diputados bonaerenses Rubén Eslaiman y Juan Andreotti (Frente Renovador), que esperan que sea tratado en la sesión de la próxima semana. Prevé la creación de un boleto subsidiado diferencial para los isleños y la implementación de la tarjeta SUBE como sistema de pago.

“Pagar con SUBE sería importante para nosotros, porque nos permitiría acceder a la tarifa social en los casos en que corresponda”, explica Eugenia Fernández Romero, del colectivo de residentes Unidad Isleña.

Ya en marzo de 2015 el Gobierno había anunciado que la SUBE llegaría a las lanchas del Delta y que incluso serviría para pagar las que cruzaran el Río de la Plata hacia Uruguay. Sin embargo, eso nunca ocurrió. Según fuentes oficiales, hay dificultades para que los lectores tengan señal en las islas.

Fuente: Clarín