22/08/18

Prácticas antisindicales en Flybondi

La Asociación de Aeronavegantes se presentó ante el Ministerio de Trabajo para reclamar por la persecución de la empresa a trabajadores que plantean quejas gremiales. “Hay actos intimidantes y discriminatorios”, sostuvo el sindicato.


“Flybondi aplica amenazas y aprietes”, afirman los aeronavegantes.

La Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA) denunció a Flybondi ante el Ministerio de Trabajo por violar de manera sistemática la ley de asociaciones sindicales, a partir de la obstrucción de la afiliación de sus empleados. “Vemos con profunda preocupación lo que está sucediendo con esta empresa. Vinieron con una impronta supuestamente nueva y moderna, y nos encontramos con prácticas que creíamos que habían quedado en el olvido”, se quejó Alejandro Kogan, secretario adjunto del gremio. Desde que comenzó a operar de forma regular desde la terminal de El Palomar, en marzo, la compañía coleccionó una serie de incidentes que la pusieron en el centro de las miradas por los temores que genera en materia de seguridad. La ecuación de la aerolínea que conduce Julian Cook para ofrecer vuelos baratos requiere ahorrar en salarios. Esta práctica está además validada por el Gobierno que, a través de boca de su ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, aseguró el mes pasado que “en el país estamos acostumbrados al patoterismo sindical”. La línea de bandera encara también un programa flexibilizador.

El resultado de la Revolución de los Aviones, como tituló el Gobierno al proceso de flexibilización del negocio aerocomercial que lanzó desde su asunción en diciembre de 2015, es un servicio cada vez más degradado. Con el objetivo de abrir el mercado a empresarios amigos, el Gobierno licitó 500 rutas rentables a compañías low cost, las cuales se interponen en la mayoría de los casos con las de la línea de bandera. Flybondi, creada por Richard Gluzman, viejo socio del vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, fue una de las beneficiadas con más de cien rutas operativas que había solicitado en la audiencia pública de diciembre de 2016, pese a las denuncias por distintas irregularidades que presentó la compañía desde su conformación.

Al cobijo de las políticas de apertura de cielos argentinos, las firmas low cost fueron ganando participación en el sector aerocomercial en desmedro de la línea de bandera. El presidente de Aerolíneas Argentinas, Luis Malvido, amenazó a los gremios aeronáuticos con que si no aceptan incorporar cláusulas de flexibilización laboral en los convenios colectivos de trabajo, la empresa dejará de volar algunas de sus rutas internacionales. Según planteó Malvido, esta medida le permitiría competir con las líneas low cost.

Desde el gremio de aeronavegantes realizaron una denuncia por “prácticas antisindicales” de FlyBondi ante el Ministerio de Trabajo. Según señalan en la presentación, la empresa obstruye e impide la afiliación sindical de sus trabajadores. “Los aprietes y amenazas deben ser desterrados de la relación entre empleador y empleado cuando se trata de sindicalización, ya que este derecho y libertad individual está configurado en el Artículo 53 de la ley de asociaciones sindicales”, expuso Kogan. “Con estas prácticas antisindicales, empresas como Flybondi finalmente demuestran su perfil definidamente oscuro y medieval, mostrando lo que son: representantes de lo peor del capitalismo más salvaje”, señaló el titular de AAA, Juan Pablo Brey, también Secretario de Prensa de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT).

Desde el gremio de Aeronavegantes habían denunciado el mes pasado a directivos de la empresa por “actos intimidantes y discriminatorios contra trabajadores que expresaron su necesidad de mejorar sus condiciones de trabajo ante los representantes sindicales”. En medio de las denuncias, el entonces gerente de Recursos Humanos, Gustavo Goldman, uno de los directivos que estuvo desde los inicios de Flybondi, dejó su cargo el 25 de julio pasado. “En la Argentina siempre se habló mucho de la mafia sindical pero al final de la historia resulta ser que el poder de la mafia empresaria es lo peor que nos pasó a los argentinos en los últimos años”, señaló Brey.

El secretario general remarcó que “de ninguna manera estamos en contra de la posibilidad de que se generen nuevos puestos de trabajo, pero la necesidad de sostener los más altos índices en materia de capacitación y profesionalidad de los tripulantes de cabina en materia de seguridad hacen que exijamos que la cantidad de dichos nuevos puestos sean directamente proporcionales a la calidad del trabajo tanto en salarios como en condiciones laborales”.

Fuente: Página 12