16/08/18

Arrepentidos y detenidos se cuelan en la obra más grande que financia el Banco Mundial en el país

El Sistema Riachuelo, la obra hídrica insignia del Gobierno, quedó salpicada por el escándalo de los cuadernos de Centeno. Calcaterra, Wagner y Chediack son algunos de los arrepentidos que llevan adelante su ejecución. Qué piensa el Banco Mundial


Es el orgullo de la secretaria de Infraestructura y Política Hídrica, que bajo el mando de Pablo Bereciartua, ejecuta la política hídrica del país y dispone las acciones necesarias para garantizar el abastecimiento de agua potable para toda la población. El Sistema Riachuelo, la obra más grande que financia el Banco Mundial en el país, avanza a ritmo sostenido aunque algunos de los empresarios que llevan adelante los trabajos cumplen prisión preventiva o se acogieron al régimen de arrepentidos en el marco de la investigación por los cuadernos del exchofer Oscar Centeno.

El lunes Bereciartua, del riñón del ministro del Interior Rogelio Frigerio, se reunió con las autoridades del Banco Mundial en Argentina. Las partes ratificaron la continuidad de la obra más allá de lo que pueda pasar con los empresarios al frente de la ejecución. Los trabajos comenzaron en 2016 con una inversión total de u$s 1200 millones, financiada en su mayoría por el Banco Mundial (u$s 840 M) y por el Poder Ejecutivo (u$s 360 M).

"La obra del Sistema Riachuelo es priorizada tanto por el Gobierno Nacional como por los organismos multilateral de crédito por su impacto social en más de cuatro millones de vecinos”, sostuvo el subsecretario a El Cronista.

Consultado acerca de la posibilidad de que se frene como consecuencia de la causa de los cuadernos ratificó que la obra “cumple los plazos establecidos con avances de más del 30% estimando la finalización total de la obra en el 2021”.

Según pudo saber El Cronista de fuentes oficiales el interés de las partes para que continúe sin interrupciones se vincula a los retrasos que sufrió durante el kirchnerismo. El Sistema Riachuelo tenía orden de inicio para enero de 2015, pero recién comenzó en junio de 2016. El gobierno de ese momento demoró su inicio, según evalúan desde la administración actual, porque se trataba de un emprendimiento de larga ejecución que no podrían inaugurar en el tiempo que restaba el segundo mandato de Cristina Kirchner. Mientras tanto el Banco Mundial, que había aprobado el préstamo en 2009, cobrara los intereses y multas por no ejecutarse. Un freno en este momento pondría en aprietos al organismo y dejaría al Gobierno sin uno de los platos fuertes en materia de infraestructura.

Una obra con nombres complicados

El Sistema Riachuelo prevé la realización de 46 kilómetros de túneles divididos en tres partes que mejorarán el transporte de efluentes. La obra fue dividida en tres contratos, cada uno adjudicado por licitación a una UTE (Unión Transitoria de Empresas) diferente. Detrás de la obra más importante del Banco Mundial aparecen nombres que sonaron fuerte en las últimas semanas y que durante el kirchnerismo participaban asiduamente de las licitaciones de obra pública.

El primer tramo fue adjudicado a la UTE compuesta por el consorcio CMI Ghella- IECSA. Ghella, de capitales italianos, sea asoció en 2007 a IECSA, hasta el año pasado la empresa constructora del primo hermano de Macri, Ángelo Calcaterra y que ahora pasó a manos del titular de Edenor y Pampa Energía, Marcelo Mindlin. Tras el escándalo por los cuadernos de Centeno Calcaterra actuó rápido y se presentó días después de que estallase la polémica frente al juez federal Claudio Bonadio, quien lleva la causa por la cual se encuentran detenidos o acogidos al régimen de arrepentido una decena de empresarios y exfuncionarios del kirchnerismo.


Si bien él no figura entre los imputados, sí lo está Javier Sánchez Caballero, que formaba parte de su empresa. Calcaterra reconoció haber entregado dinero a funcionarios kirchneristas para las campañas electorales de 2013 y 2015 y quedó como "imputado colaborador".

El segundo tramo del Sistema Riachuelo fue para la UTE ESUCO-JCR-CPC-C&E. ESUCO, del empresario Carlos Wagner, figuraba como la séptima empresa con mayores adjudicaciones, según el listado que divulgó en 2015 el entonces ministro de Planificación Julio De Vido. Wagner fue presidente de la Cámara de la Construcción en reiterados momentos del kirchnerismo. Hoy también suena entre el público general por haber sido quien desentrañó ante Bonadio la logística del pago de retornos que debían realizar los empresarios a exfuncionarios para poder alzarse con licitaciones de obras públicas. Ante el juez reconoció que se encargaba de alentar a los empresarios a participar del circuito de coimas.

En tanto, CPC pertenece al holding Indalo de Cristóbal López. El empresario la adquirió en 2009. Ha construido numerosas rutas en Santa Cruz, en Tucumán y en Formosa, entre otras provincias. Aunque aún no se lo involucró en la causa de los cuadernos hoy López cumple prisión preventiva en el penal de Ezeiza por haber evadido impuestos en concepto de Transferencia de los Combustibles por $ 8.000 millones.

La tercera parte del Sistema Riachuelo fue adjudicada a la UTE Salini Impregilo-Healy-Chediack. Salini Impregilo es una constructora italiana con extensa trayectoria en más de 50 países del mundo, en tanto que Healy, de capitales estadounidenses, se asoció a esta en 1982. En tanto, Chediack pertenece a Juan Chediack, actual vicepresidente 1° de la Cámara Argentina de la Construcción. Wagner lo nombró en su declaración ante Bonadio como uno de los que participaba del pago de retornos por lo cual se presentó ante la Justicia para brindar más detalles y pedir ser uno más en la lista de arrepentidos.

Fuente: El Cronista