31/07/18

Tragedias viales: ante la falta de condenas, un protocolo cuidará mejor las pruebas

El 72% de los imputados por matar al volante son sobreseídos. Para el Gobierno es porque policías y médicos no se coordinan y alteran la escena. Con reglas más claras, buscan cambiarlo.


Familiares de víctimas de siniestros viales fueron a escuchar el anuncio. (Foto: Andrés D'Elía)

En el afán de salvar la vida de las víctimas de algún hecho vial, muchas veces se pierden pruebas. La falta de organización y el trabajo no coordinado entre los que intervienen en este tipo de tragedias -bomberos, policía, defensa civil, personal de tránsito, servicios de emergencia- también lleva a que no se logren preservar elementos clave para la posterior investigación. Este es uno de los puntos que lleva a que muy pocas de estas causas terminen con los responsables condenados.

Para revertir esta situación, y que se conserven detalles valiosos para los expedientes, es que este lunes el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Germán Garavano, presentó un protocolo de actuación en siniestros viales con la intención de implementarlo en todo el país.

La nueva guía surge por iniciativa y a pedido de familiares de víctimas, que acompañaron la presentación. El documento pone el foco en la figura de un “coordinador general”, que será el referente del primer equipo que se acerque al sitio donde ocurrió el siniestro y se encargará de levantar las pruebas presentes en el lugar, realizar un registro de la situación inicial y proteger la escena.

"Hoy hay una situación muy dispersa donde se adoptan criterios diferentes frente a situaciones similares. No hay un protocolo que permita hacer un abordaje científico y eso trae muchas dificultades", le dijo a Clarín Garavano, quien destacó que los hechos viales "son la principal causa de muerte y es necesario, además de poder prevenir, contar con la mayor y la mejor información posible cuando suceden".

Las fallas vinculadas a esta dispersión son una de las razones, sostuvo el ministro, por las que pocos casos terminan en condenas. Opinó además que otro obstáculo es la "falta de conciencia" en la sociedad y las autoridades judiciales. "El propio sistema de Justicia lo toma como un hecho fortuito. Y mientras no aparezcan sanciones ejemplares, no se tomará conciencia", insistió Garavano.

“La idea del protocolo es que, sin descuidar la asistencia a los heridos, un coordinador se ocupe de establecer correctamente el perímetro y preservar las pruebas”, explicó a Clarín Juan José Benítez, subsecretario de Justicia y Política Criminal del Ministerio.

Para definir las pautas de acción, la cartera analizó los avances de 133 casos que tenían 142 imputados por muertes viales ocurridas en 2012 en la Ciudad. De esas causas, el 72% terminó en sobreseimiento, 10% con una probation y 7% sigue en trámite, según relevaron. Las restantes terminaron en absolución, archivo, rebeldía o un juicio abreviado. Además, en los pocos casos en los que hubo condenas, los culpables no fueron a la cárcel. En su lugar, recibieron penas en suspenso.

“Muchas veces, los diferentes agentes que llegan al sitio del hecho vial lo hacen de manera desorganizada y se ocupan de socorrer, que es la prioridad, pero no se preocupan por preservar huellas o registros", dijo Benítez.

Y agregó: "Así es como, por ejemplo, se corta un auto para sacar a una persona atrapada y, al hacerlo, se rompe la computadora del vehículo. Ahora sabemos que se puede procesar esa información en el lugar y que es clave hacerlo para luego verificar a qué velocidad iba el conductor o si estaba hablando por teléfono al chocar”.

Según Benítez, muchas causas no prosperan por este tipo de errores. "Se borran huellas por no tener el perímetro bien establecido, no se ubica a los testigos en el lugar ni se piden las cámaras de la zona. Y lo que no se levanta en el momento del hecho generalmente no se consigue después", precisó.

Para Viviam Perrone, mamá de Kevin Sedano (14), quien murió atropellado en 2002, el nuevo protocolo es un avance. "A mi hijo lo mataron hace 16 años. Lo encontré tirado en Libertador, nadie tomó huellas de frenado ni declaración a testigos. No pidieron la grabación de una cámara cercana, que luego desapareció. Cuando solicitamos la pericia del auto que lo atropelló ya lo habían vendido", recordó. "Falló todo", resumió. Desde entonces, Perrone venía pidiendo, entre otras medidas, un protocolo para que no se pierdan las evidencias. "Es importante que se aplique. Sin eso, no se puede hacer una buena investigación", resaltó.

La implementación se dará en etapas. En agosto, se capacitará al personal que actúa en siniestros para el uso del protocolo y se realizarán simulaciones. Para el 6 de septiembre está previsto un simulacro de actuación para chequear su funcionamiento y realizar los ajustes que sean necesarios. El objetivo es que empiece a aplicarse en todo el país en 2019.

“Queremos que no se repita lo que nos pasó a nosotros”, dicen los familiares

Daiana Bauzá es una de las 52 personas de la escuela de danza Soul Dance, de Malvinas Argentinas, que viajaba en el micro que derrapó, chocó contra la ladera de un cerro en Mendoza, volcó y se arrastró por la ruta el domingo 25 de junio del año pasado. En el hecho murieron 14 de sus ocupantes, entre ellos, su hija Maite, de 8 años, una de las nenas que había viajado para participar de un concurso de baile en San Rafael. Ella sobrevivió y dice que sigue adelante para buscar justicia por su hija. Por eso, este lunes se acercó junto con otros familiares de la tragedia de Mendoza para reclamar que su causa no avanza y apoyar el nuevo protocolo de actuación en siniestros viales.

La acompañaron Ismael, papá de Sol Villagrán (17), fallecida en la misma tragedia; Carmen y Rosana, hermana y madre de Fátima López (33), otra de las víctimas fatales; y Mónica, hermana de Karina Gómez (38). “Venimos a apoyar el protocolo para que no vuelva a pasar lo que nos ocurrió a nosotros. En nuestro caso, se demoraron los peritajes. Por esta razón, hay detalles que se tenían que levantar en los primeros momentos y se perdieron”, le dijo Ismael a Clarín.

Daiana, que continúa con tratamiento psiquiátrico, coincidió con él y pidió que se tenga en cuenta a otros involucrados. “Damián Pinelli, el chofer fallecido que iba excedido de velocidad, no fue el único culpable. Hay otros responsables que están libres, queremos que se investigue al profesor que contrató el micro y al padre del conductor”, exigió Daiana.

A metros de ella, estaba Berta Valenzuela, quien perdió a sus dos hermanos en diferentes hechos viales. “Milagros tenía 32 y falleció el 26 de diciembre de 2012 en la ruta que une San Miguel de Tucumán con Famaillá. La chocó una camioneta mientras esperaba para cruzar. Marcelino, de 44, murió unos meses más tarde: el 20 de marzo del 2013. Sobre la misma ruta, a 200 metros de distancia”, contó Berta, que llevaba y mostraba ante las cámaras imágenes de ambos, para compartir entre los familiares de las víctimas.

En su caso, contar con un protocolo hubiera sido útil, sostuvo. “Cuando falleció mi hermana, me avisaron rápido y pude llegar al lugar. En medio de la angustia por la pérdida tuve que supervisar los trabajos de la policía”, precisó.

La situación con la muerte de Marcelino fue mucho más compleja: “No estaba e hicieron mal las cosas. Ese día llovía y cuando fueron a ver lo que había ocurrido ya no había ni rastros de sangre. Se perdieron otras huellas vinculadas al siniestro por lo que no llegaron a determinar dónde fue embestido por el colectivo que lo mató. En ninguno de los casos logré que condenaran a los responsables. Hoy vengo a pedir por ellos y para que se termine la impunidad con las víctimas de hechos viales”, insistió Berta.

Fuente: Clarín