06/07/18

Petroleras reclaman al Gobierno libertad total para definir precios

Por los efectos de la devaluación, se quejan de que se utiliza a YPF como anclaje para el resto del mercado. No quieren vender por debajo de los u$s 68 el barril interno


Pese a que el mercado de combustibles está formalmente libre de intervenciones oficiales, en la práctica las petroleras no se encuentran para nada conformes. De acuerdo con fuentes privadas consultadas por El Cronista, directivos del sector buscan que el ministro de Energía, Javier Iguacel, construya un plan para cerrar en los próximos meses la brecha que existe entre el precio al que se vende el barril de petróleo en el mercado local y su valor en el mundo.

Para lograr el cometido, el Gobierno debería aceptar que antes de fin de año se termine el atraso del 25% en los precios que tienen naftas y gasoil en las estaciones de servicio, con las consecuencias que pueda traer aparejadas la decisión en la actividad económica.

Según el acuerdo que firmaron las empresas con Juan José Aranguren, antecesor de Iguacel, hace dos meses, el barril de crudo se vendería este mes a u$s 68, un 12% menos que los u$s 77,50 a los que se negociaba ayer el Brent en Londres. En ese contexto, las petroleras privadas quieren evitar ante una futura volatilidad en el mercado cambiario que se le pague por debajo de esos u$s 68, al mismo tiempo de que el Gobierno defina cuándo se volverá al "real libre mercado". Es lógico: las refinadoras obtienen sus ingresos por la comercialización de combustibles en pesos cada vez más devaluados, mientras que afrontan sus costos por la compra de petróleo en dólares. Ante la pregunta, en Energía prefierieron no hacer comentarios sobre la iniciativa.

Bajo reserva de nombre, una fuente privada comentó que el sector está inquieto por la última jugada de YPF de aumentar 5% los combustibles comunes y 8% los premium. De esa manera, entienden, el Gobierno opera para marcarles la cancha al resto, al usar el 51% que tiene el Estado en la participación accionaria de YPF, que tiene el 55% de la venta de naftas y gasoil en el país. Con esa estrategia, Axion ajustó esta semana en porcentajes similares a los de la petrolera estatal, mientras que Shell argumentó una fuerte suba de sus costos para actualizar entre 9% y 12% sus precios.

Aunque no quieren levantar la voz, en la industria hidrocarburífera ya se asustan ante el peligro del desabastecimiento. Como contó este diario en la edición de ayer, la Cámara de Empresarios de Combustibles de Córdoba (Cecc) informó que las estaciones de servicio blancas están encontrando dificultades inusuales para abastecerse, al igual que los consumidores mayoristas, por los límites que impusieron las refinadoras para las entregas. Las plantas de Trafigura en Bahía Blanca y la de Oil en Santa Fe están paradas y eso complica más el escenario.

Después de 19 años en constante caída, en el Gobierno se ilusionaban con que finalmente la producción de petróleo repuntara. En el comienzo de este año, hasta mayo, se registraron tres meses seguidos con un alza en la extracción de crudo, después de dos años y medio en baja. Ayudó el aumento de los precios internacionales, pero también la voluntad oficial de cesar la intervención. Las señales póstumas de Aranguren y las iniciales de Iguacel hacen dudar al sector petrolero. El desplome de la acción de YPF a mínimos desde la reestatización es una prueba de ello.

Los expertos energéticos, por su lado, no tienen una solución uniforme. Para Jorge Lapeña, presidente del Instituto General Mosconi y ex secretario de Energía durante la presidencia del radical Raúl Alfonsín, que el precio de los combustibles esté dolarizado tiene anclaje con lo que pasa en el mercado. En cambio, para Alberto Cisneros Lavaller, CEO de Global Business Consultant (GBC), "la liberalización gradual ahora ampara a los consumidores y no representa un cambio en las reglas de juego". "Si se asusta a los usuarios con incrementos del 30%, se corre un serio riesgo de que caiga el consumo y que se pierdan los incentivos para las inversiones", planteó. En el medio, el sector recuerda lo que pasó en Brasil, donde hubo una semana de paro por fuertes aumentos del gasoil.

Fuente: El Cronista