29/06/18

Buenos Aires, entre las ciudades de peor tránsito del mundo

Cada vez más, el tránsito vehicular y los obstáculos al crecimiento económico parecen ser dos caras de una misma moneda. Un informe del Banco Mundial destaca el rol de la inversión en infraestructura vial y la mejora en la provisión de servicios en el área metropolitana.


Movilizarse en las grandes ciudades, en especial en horas pico, puede transformarse en un verdadero calvario para quienes necesiten llegar a horario a una reunión de trabajo, cerrar algún negocio o simplemente optimizar los tiempos de traslado de personas o mercaderías en la ciudad.

Los porteños conocen de sobra esta virtual carrera de obstáculos que a menudo presenta el tránsito en la zona céntrica de Buenos Aires, con su cronograma diario de cortes de calles por obras, piquetes y movilizaciones varias, y tránsito vehicular caracterizado por la proliferación de colectivos, taxis y autos particulares, a los que se suma desde hace unos años un enjambre motos y bicicletas con su red de ciclovías protegidas.

Con este panorama, un reciente informe del Banco Mundial destaca el impacto que tiene la congestión vehicular de Buenos Aires en la economía, y en contrapartida, su potencial de crecimiento, siempre que se logre un aumento sustantivo de la inversión en infraestructura, mejore la "gobernanza" en la región metropolitana, se avance en la planificación urbana y pueda potenciarse el capital humano, en especial la educación y capacitación de la fuerza de trabajo, como factores "clave para crear un entorno favorable que potencie la productividad".

Es que cada vez más la productividad en la economía está asociada a factores no necesariamente vinculados al proceso ecónomico. Logística, transporte y capital humano son relevantes para analizar la productividad como motor para el desarrollo sostenible en los países.

"Buenos Aires tiene gran potencial para servir como un motor de productividad, especialmente si puede superar obstáculos como la congestión y fragmentación, así como mejorar el acceso a viviendas y empleos formales, para que la ciudad aproveche los beneficios de la alta densidad, y se transforme en un ejemplo de ciudad inclusiva y sostenible", aseguró Jesko Hentschel, Director del Banco Mundial para la Argentina, Paraguay y Uruguay.

El informe del organismo multilateral se centra en cuestiones que explican la baja productividad de las ciudades en el país, como la congestión vehicular, la desconexión de la infraestructura vial en la Capital y la necesidad de mejorar la provisión de servicios y coordinar la inversión en infraestructura.

Sobre la congestión en el tránsito, recuerda que en un ránking global sobre 390 ciudades de 48 países, Buenos Aires ocupa la 19ª posición entre las que más sufren la congestión, detrás de México DF, que lidera el ránking, Río de Janeiro y Santiago de Chile, por mencionar casos de la región, pero por delante de San Pablo, Recife, Fortaleza y Salvador, en Brasil. Esta congestión ocasiona "no sólo una pérdida de tiempo y dinero, sino también daños ambientales e impactos negativos en la salud", señala el informe del Banco.

En cuanto a la infraestructura vial, el documento señala que la Argentina es el país de América latina que menos invirtió en relación a su PBI (en los últimos meses la tendencia parece estar cambiando), ubicándose por debajo de la media regional en kilómetros de rutas per cápita. "Esto limita la creación de sistemas de ciudades que generan un mayor aporte al desarrollo económico del país", dice el organismo.

Un punto clave es que el área metropolitana de Buenos Aires encabeza el ránking regional como la ciudad de mayor cantidad de localidades en su interior, con un total de 30, más que San Pablo y México DF. "Esto representa un desafío a la hora de coordinar las inversiones en infraestructura y la provisión de servicios", precisa el organismo. Y aclara: "Múltiples jurisdicciones de gobiernos locales dentro de grandes áreas metropolitanas pueden conducir a fallas en la coordinación gubernamental y en la provisión de bienes y servicios públicos.

Fuente: Cronista