25/06/18

A pesar de los aumentos, no se incrementó la morosidad en los pagos


A pesar del sacudón que significó el aumento de las tarifas en las economías familiares, la morosidad de los usuarios del servicio eléctrico se mantuvo estable en los últimos dos años y medio. De acuerdo con datos elaborados por la distribuidora Edenor, que opera en el Norte de la Ciudad de Buenos Aires y el Norte y Oeste del conurbano bonaerense, la empresa no tuvo mayores problemas para el cobro de facturas que antes del cambio de política energética.

El atraso de los clientes en enero de 2016, unos días después de que empezara la administración Cambiemos, era de 11,44 días equivalentes de facturación en promedio, la medida que tomó Edenor para realizar su índice. Esto es que quienes no podían asumir el pago al día del vencimiento se demoraban un poco más de un tercio de mes hasta regularizar su situación.

El proceso de morosidad contempla el envío de avisos de deuda, por lo cual aquellos usuarios que no pagaron su factura, al momento de recibir el mencionado aviso terminan cancelándola. "Los factores que inciden aquí son diversos: algunos que se olvidan, otros que no reciben las facturas, otros que piensan que estaban pagan y no era así, otros que simplemente esperan hasta último momento", explicó una fuente del sector.

El mínimo del índice en su evolución se registró en mayo de 2016, ya en plena recesión y con el primer incremento de las tarifas a cuestas: 10,16 días. El máximo, en cambio, ocurrió en diciembre de ese año: 14,32 días, ya después de que la Corte Suprema de Justicia dictaminara que las subas tarifarias debían ser graduales y racionales y en la previa de la puesta en marcha de la Revisión Tarifaria Integral (RTI) quinquenal (2017-2021). A partir de entonces, la cifra bajó hasta los 12,14 días que se medían hasta fines de mayo.

Para Edesur, que opera la mayoría del territorio en Capital Federal y el sur del Gran Buenos Aires, "no existe una mayor cantidad de usuarios morosos" aún frente al cambio de escenario. Sin embargo, lo que sí registraron es que aquellos clientes a los que se les hace cuesta arriba cancelar las boletas se volcaron a solicitar planes de pagos en cuotas sin interés.

En el sector gasífero la situación se asemeja. Una de las principales distribuidoras del país comentó: "Tomando en cuenta incluso la última facturación emitida, el índice de cobro promedio en nuestra compañía es del 99%. Solamente en algunas plazas puntuales y más voluminosas en términos de cantidad de usuarios el índice de cobro se ubica esporádicamente en torno al 97%, siendo en este caso la morosidad promedio de un 3%. Estos ratios son absolutamente coherentes en el marco del proceso de facturación, entrega, cobro y posterior gestión de morosidad, y se mantiene dentro de los parámetros históricos registrados en los últimos años".

El mes pasado, la Justicia federal dictaminó que las gasíferas no pueden cortar el servicio aún frente a atrasos en los pagos.

Fuente: El Cronista