09/05/18

Preocupa la tardanza en cerrar un ventajoso convenio colectivo

Esta historia tiene todos los condimentos para llegar a buen puerto. Sin embargo, una demora burocrática en su último tramo podría quitarle a YPF la posibilidad de ahorrar u$s 6 millones.


En junio de 2016, National Shipping SA obtuvo por licitación un contrato con YPF para transportar hidrocarburos claros desde La Plata hasta Barranqueras. Con posterioridad a su firma, la petrolera estatal le solicitó a la naviera que construya y ponga en servicio un buque nuevo de alta tecnología que cumpla con todas las exigencias nacionales e internacionales en seguridad, medio ambiente, cuidado de la carga y de la tripulación.

Como ninguno de los astilleros nacionales consultados estaba en condiciones de garantizar su construcción, National Shipping debió encargarlo en China con fecha de entrada en servicio enero de 2018. El costo de la construcción fue de u$s 10 millones a los que se sumaron otros u$s 1,4 millones para su nacionalización.

Mientras promediaba la construcción y por iniciativa del gobierno, se conformó a fines de 2016 una comisión tripartita con sindicatos, empresarios marítimos y el Ministerio de Transporte de la Nación, a través de la hoy Subsecretaría de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante. El objetivo era reducir costos, desarrollar el transporte fluvial y marítimo con embarcaciones de bandera nacional, recuperar la carga que hoy transportan embarcaciones extranjeras, y proteger el trabajo de los tripulantes argentinos en los distintos tráficos: cabotaje nacional, hidrovía, bilateral con Brasil e internacional.

En este escenario de diálogo y consenso los distintos actores se comprometieron a implementar beneficios impositivos, y suscripción de Convenios Colectivos de Trabajo que impliquen una reducción de los francos compensatorios en los casos que se incorporen buques nuevos que aumenten las fuentes laborales del sector.

National Shipping se encolumnó detrás de este objetivo y en el segundo semestre de 2017, cuando finalizaba la construcción del buque, inició conversaciones con los distintos representantes de los gremios del sector. Les ofreció la posibilidad de tripular con sus afiliados el flamante buque, que se incorporaría a partir de enero de 2018 a la Marina Mercante Nacional, e incluyó en las negociaciones la comprometida reducción de los francos compensatorios.

Apoyo

La Asociación de Baqueanos y Capitanes Fluviales, el Sindicato de Conductores Navales y el Sindicato Flota Petrolera e Hidrocarburífera, respondieron positivamente a esta propuesta. Apoyaron la iniciativa debido a la cantidad de gente que tenían en sus listas sin trabajo, pero también convencidos de la necesidad de reducir los costos en pos de una mayor competitividad.

En octubre de 2017 se celebraron Convenios Colectivos de Trabajo con cada uno de estos gremios para regular las condiciones laborales y salariales de los tripulantes que enrolarían en el nuevo buque "Alberto V" al servicio de YPF.

Al mismo tiempo, se presentó a YPF el esquema salarial que significaba para la empresa estatal un ahorro del orden de los u$s 6 millones durante los cinco años de vigencia del contrato de transporte. Naturalmente fue aprobado por sus autoridades, también alineadas con el objetivo del Poder Ejecutivo de reducir los costos a la máxima expresión para ser más competitivos frente al mundo.

Si esta reseña finalizara aquí se podría concluir que el proyecto de construcción desarrollado y las medidas de acción simultáneas y posteriores llevadas a la práctica por National Shipping, representan un caso exitoso a seguir para el resto de los actores que componen la marina mercante nacional.

Desafortunadamente los hechos hasta ahora demuestran lo contrario.

En lugar de recibir la aprobación inmediata, a la fecha no se obtuvo de parte del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social la homologación de los convenios colectivos que brinden seguridad jurídica a los acuerdos alcanzados. Mientras tanto, el contrato y los convenios colectivos están en vigencia e YPF se beneficia con la baja de costos; pero de no salir la homologación, deberá devolver retroactivamente lo ahorrado.

Los gremios que dieron la espalda cuando se les realizó la propuesta, hoy están operando para que los convenios no se homologuen. Si logran su cometido estarán atentado contra el objetivo de ahorrar costos, y lo que es peor, contra sus propios afiliados al restringirles nuevas fuentes de trabajo.

Fuente: El Cronista