23/05/18

Beneficios inesperados para los inversores de la industria petrolera

Los inversores de grandes compañías de gas y petróleo de todo el mundo observan beneficios imprevistos provenientes de la suba de los precios del crudo. El sector va camino a registrar su mejor desempeño financiero en una década y al mismo tiempo mantiene a raya el gasto.


Los empresas como Total y BP ya lanzaron programas de recompra de acciones, y Royal Dutch Shell se prepara para hacer lo mismo en una señal de la industria de que se está moviendo para mejorar los retornos de los inversores en un momento en que se recupera de una larga crisis.

"El mercado de petróleo se está ajustando y ahora vemos apropiado considerar al menos parte de la rentabilidad inesperada que están generando los precios más altos", dijo Lydia Rainforth, analista en Barclays, en un informe que decía que los grupos europeos integrados de petróleo y gas van camino a generar un exceso de flujo de caja libre por primera vez desde 2008.

Los grupos norteamericanos, como ExxonMobil y Chevron, también se están beneficiando de la rápida recuperación de los precios del petróleo de este año provocada por la creciente demanda global, las interrupciones en la oferta proveniente de Venezuela y las tensiones políticas en Medio Oriente.

El crudo Brent, la referencia internacional, alcanzó los u$s 80 el barril la semana pasada por primera vez desde 2014.

Muchos productores de petróleo a precios actuales están generando un mayor flujo de liquidez libre que cuando el crudo estaba en u$S 100 el barril antes de que se derrumbara el mercado hace cuatro años.

Eso se debe a los profundos recortes de costos logrados durante la crisis; en promedio los gastos operativos por barril bajaron en una tercera parte y los costos de desarrollo se redujeron a la mitad desde 2014.

La mayoría de las grandes petroleras ahora cubren los dividendos y el gasto de capital con precios cercanos a u$s 50 el barril, lo que significa que en u$s 80 tienen un saludable superávit.

Tras equilibrar los libros durante la crisis, ahora los ejecutivos del sector se ajustan a un nuevo escenario en el que enfrentan opciones en cuanto al destino de la liquidez adicional.

El mensaje que da la mayoría de ellos es constante: no se volverá al gasto desenfrenado de la época del barril a u$s 100. Por el contrario, las compañías están concentradas en los retornos de los accionistas y en reducir la deuda.

Las deudas aumentaron fuertemente durante la crisis porque las compañías tomaban crédito para evitar bajar los dividendos, y el apalancamiento sigue siendo elevado. Shell, por ejemplo, recortó su deuda neta en u$s 10.000 millones el año pasado pero todavía debe u$s 66.000 millones, un coeficiente deuda/capital de 25%.

Jessica Uhl, la directora financiera de Shell, indicó el mes pasado que quiere llegar a un apalancamiento más cercano al 20% antes de lanzar el prometido programa de recompra de acciones por u$s 25.000 millones.

La reciente alza de los precios del petróleo aumentó las expectativas de los inversores de que esto sucederá en la segunda mitad de este año.

BP dijo que este mes también está priorizando la reducción de la deuda después de anunciar un incremento de 71% en las ganancias del primer trimestre.

Pero Brian Gilvary, director financiero, aseguró que el grupo empezará a analizar las opciones de otras recompras de acciones o un aumento de los dividendos cuando el balance mejore la segunda mitad del año.

Gilvary dijo que BP sigue con la intención de bajar más su punto de equilibrio para que sea inferior a u$s 40 el barril en 2021.

Equinor, el grupo noruego antes llamado Statoil, asumió un compromiso similar. "Los costos están bajando y la eficiencia subiendo en todas las áreas de nuestra empresa y hemos podido sostener eso", dijo Eldar Saetre, CEO, a Financial Times.

Se espera un mayor gasto por parte de las petroleras estatales de Asia y Medio Oriente, lo que elevaría 11,5% la inversión de capital en toda la industria, según BNI Research.

Sin embargo,los grupos petroleros internacionales, como Shell y BP, van en contra de la corriente ya que juntas reducirán la inversión 1,1%.

Eso refleja un enfoque cada vez más selectivo en cuanto a los proyectos nuevos. Sólo continuarán los más rentables y sólo después que haber bajado costos.

Fuente: El Cronista