25/04/18

Desalojaron un edificio y se destraba la extensión del Metrobus del Bajo

Es el Marconetti, en Paseo Colón y Brasil. Tienen que demolerlo para llevar los carriles exclusivos para colectivos hasta La Boca. Estaba ocupado por cinco personas que se negaban a liberarlo. Pero acordaron con el Gobierno porteño.


El edificio Marconetti fue liberado y será demolido. Foto: Fiscalía de la Ciudad.

La resistencia de los últimos cinco ocupantes del edificio Marconetti, la única construcción que se interpone en el avance del Metrobus del Bajo, escribió su punto final. Trece días antes de comenzar a ser juzgados por usurpación, el viernes tres de ellos acordaron con el Gobierno de la Ciudad, propietario del inmueble, y abandonaron los departamentos que habitaban hace más de 20 años.Y este martes se fueron los dos que quedaban. Ahora, la posibilidad de llevar los carriles exclusivos hasta La Boca quedó destrabada.

"Con la mudanza se cierra una etapa de más de 20 años para sus habitantes, y judicialmente hablando, de más de nueve", resumió Sebastián Alanis, abogado que en el último tramo del litigio representó a los cinco moradores.

"Abrimos una mesa de negociación con la Jefatura de Gabinete, la Dirección de Bienes y el área de Transporte, para que estas familias pudieran acceder a un crédito con las mismas condiciones que los habitantes que acordaron desde el principio. Fue un proceso duro porque el Gobierno había eliminado esta opción, y se dejó correr la versión de que mis representados habían pedido medio millón de dólares para irse, algo que jamás ocurrió", se empeña en aclarar Alanis.

Según el abogado, gracias a esas conversaciones se volvieron a habilitar los créditos del IVC a tasa cero para estos últimos ocupantes. "Que no son ningún regalo, sino un préstamo hipotecario que pagarán mes a mes con cuotas de entre $ 3500 y $ 4000", dice. Durante la ventana de tiempo entre la salida del Marconetti y el acceso a una nueva vivienda, las familias (parejas mayores, una persona de 74 años y un matrimonio con una nena de 5, la única menor que habitaba el edificio) alquilarán un hogar provisorio que abonarán de su bolsillo.

El juicio abreviado al que iban a ser sometidos tenía fecha para el 2 de mayo. Todo el proceso se llevó a cabo en la Fiscalía en lo Penal, Contravencional y de Faltas Nº 35, a cargo de Celsa Ramírez. Sin embargo, desde el organismo aclaran que "las negociaciones de los créditos las hicieron los ocupantes, con sus abogados y con el IVC. La Fiscalía no participó de esa negociación". También, Clarín pudo saber que se presentaron varias medidas cautelares para resistir el desalojo, pero todas fueron rechazadas por Martín Converset, uno de los jueces que intervino en el extenso conflicto.

En tanto, "el acuerdo (con la Fiscalía) consiste en que si los ocupantes desalojan el edificio y desisten de todas las demandas legales, entonces se desiste de llevar el juicio oral por usurpación", detallan.

El edificio fue construido por la familia de la que tomó su apellido, que fuera propietaria de una fábrica de pastas ubicada justo detrás. Su utilidad primaria fue la de vivienda para los empleados del negocio, por lo que nunca se dividió en unidades. Cuenta con 22 departamentos sobre Paseo Colón 1598, y ya pasó por un proceso judicial en 1946, cuando se proyectó por primera vez el ensanche de la avenida. En ese entonces, los Marconetti le hicieron un juicio de expropiación inversa a la entonces Municipalidad de Buenos Aires y se lo ganaron.

El inmueble pasó a manos del Estado recién en 1986, cuando fue adquirido por la Comuna, y cuando ya varios empleados municipales habían ocupado los departamentos, ante la certeza de que no sería demolido. En 2014, el Gobierno porteño vuelve a dar vida a la idea del ensanche, ya con un objetivo más claro y ambicioso: el Metrobus del Bajo. Ante la novedad, los habitantes del Marconetti cambiaron las cerraduras de la entrada e impidieron el acceso de personal municipal.

Esta rebelión derivó en una denuncia por usurpación, radicada por la Dirección General de Bienes de la Ciudad. Ante la negativa oficial de desalojar a los vecinos por la fuerza, las autoridades de la Ciudad abonaron una multa de $ 1203 por cada día que el edificio permaneció ocupado. Más el agua, el ABL y el mantenimiento del Marconetti, del que ya se hacían cargo.

El caso recayó en la Fiscalía N° 35, desde donde se habilitó la negociación. Pero si bien la mayoría acordó la retirada y obtuvo los créditos del IVC, cinco de ellos habían decidido permanecer en la propiedad. Alegaban que vivían ahí desde los años 70 y que pagaban alquiler, hasta que los Marconetti dejaron de cobrarlo. Desde entonces, y como pasaron más de 20 años, iniciaron el proceso de usucapión o adquisición del inmueble por prescripción ante un Juzgado Civil.

No obstante, el inmueble de la disputa fue declarado "de dominio público de la Ciudad" por la Cámara en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Justicia porteña, en enero de 2017, con lo cual, sus habitantes carecen de todo derecho sobre él. "Hay un interés público que es la obra del Metrobus, y un interés privado que es la vivienda de las personas. Ahora ambos van a estar contenidos", concluye Alanis.

Como sucedió con cada departamento desocupado, en estos últimos también se van a a tapiar las puertas de acceso para evitar posibles intrusiones.

Con el Marconetti vacío, será el tiempo de abrir la licitación para demolerlo, como sucedió con el resto de las construcciones que se interponían al ensanche de Paseo Colón, y a todas las modificaciones que la obra trae aparejadas para el sur de la Ciudad.

Fuente: Clarín