19/03/18

YPF abrió el mercado cautivo de las mantas petroleras en Neuquén

El ingreso de su subsidiaria AESA, como nueva proveedora, desacomoda un negocio con padrinos políticos y respaldo normativo en la provincia. Real Work y Environmental concentraban desde hace casi una década las operaciones.


Lo que pareció un cambio más de proveedor en la industria que tiene como insignia a Vaca Muerta, a trasluz se ve como un sacudón en el modelo petrolero argentino. La entrada de AESA al monolítico negocio de las mantas oleofílicas, y que al ser una subsidiaria de YPF es como si la petrolera lo hiciera directamente, rompe un rígido esquema que arrastra tres cuestionamientos: ambiental, de costos y el padrinazgo político.

Las mantas petroleras son de uso obligatorio por una resolución de la subsecretaría de Medio Ambiente de 2010. Además, como viene publicando “Río Negro”, la oferta de este insumo está cerrada exclusivamente a dos firmas: Environmental y Real Work.

Ambas cuentan con un padrinazgo. Si bien la primera goza de un mayor éxito en las zonas habitadas por comunidades mapuches, la segunda firma supera exponencialmente en facturación a su competidora y se la asocia al sindicalista Guillermo Pereyra.

El desarrollo realizado por AESA, junto a Y-TEC, que utiliza como relleno cáscaras de maní fue evaluado y aprobado por la subsecretaria de Ambiente, que dirige Juan de Dios Lucchelli, un proceso con menor predisposición política en anteriores gestiones.

Desde la empresa de servicios petroleros que controla YPF aseguran que tiene capacidad para cumplir el contrato conseguido y posibilidades de ampliar su participación en la provincia. Incluso se presentaron en otras licitaciones y recibieron consultas por parte de al menos otras dos operadoras.

El ingreso de un nuevo jugador a un mercado cautivo encaja con las señales de época donde Nación busca “purificar”, más allá de sus aliados, algunos mercados que son destinos de inversiones extranjeras, en este caso Vaca Muerta.

Como también se dijo la eficiencia ambiental de este método está cuestionado. Las operadoras argumentan que incluso las bandejas de metal son más efectivas y resaltan que las locaciones, que llevan costosos movimientos de suelo, están preparadas para afectaciones de menor impacto como los que soportan las mantas.

Los costos del producto tienen un peso sustantivo en cada operación, no sólo porque son obligatorias y se las exigen en abundancia sino porque también se suma el transporte, el acopio y la disposición final. La reapertura del debate ambiental exigirá necesariamente de una flexibilización normativa.

Fuente: Revista Petroquímica