02/03/18

Mauricio Macri ratificó el rumbo económico y pidió un debate serio sobre el aborto

El Presidente abrió las sesiones del Congreso con un mensaje conciliador. Justificó el gradualismo y habló de un crecimiento invisible. Rompió el tabú sobre la ley de aborto, aunque dijo que defiende la vida.


Mauricio Macri en la Asamblea Legislativa, junto a las autoridades del Congreso. Foto: Pedro Lázaro Fernández

Mauricio Macri habló ayer ante la Asamblea Legislativa para dejar inauguradas las sesiones ordinarias. Como se preveía, fue un discurso moderado y enunciativo, que buscó evitar la confrontación. Sin embargo, no pudo evitar que se partieran claramente en dos las aguas en el recinto: fue duramente criticado por el conjunto de la oposición por “alejado de la realidad” social y económica, como elogiado en las filas de Cambiemos por la ratificación de un rumbo económico que consideran apropiado, al igual que el “gradualismo” en el que insistió el Presidente para alcanzar las metas.

“¡Sí, se puede!”, corearon al final los macristas más entusiastas cuando todo Cambiemos se puso de pie para despedir a Macri, que hizo un cierre con arenga. La estrategia de no confrontar tuvo resultado al menos en el recinto, donde no hubo cruces ni interrupciones en los 40 minutos del discurso, aunque sí algunos gestos de fastidio, risas irónicas y comentarios entre legisladores kirchneristas sobre todo, ante desacuerdos ostensibles con afirmaciones del Presidente.

Promediaba el mensaje cuando Macri mencionó por primera vez en público -tal como se esperaba- la cuestión del aborto legal. Empezó por mencionar la problemática del embarazo adolescente (100 mil al año, el 70% no deseados, precisó), y dijo que el Gobierno está trabajando en un programa de salud reproductiva y métodos anticonceptivos. Luego se metió de lleno en el tema: “Hace 35 años que se viene postergando un debate muy sensible que como sociedad nos debemos: el aborto. Como más de una vez dije, estoy a favor de la vida. Pero también a favor de los debates maduros y responsables”.

En este sentido, pidió que en el Congreso “se escuchen todas las voces y se tomen en cuenta todas las posturas”. Legisladores del Movimiento Evita, la izquierda y la mitad de la bancada K llevaban puestos al cuello o exhibían en sus bancas el pañuelo verde que identifica la campaña nacional en favor de la legalización del aborto.

Macri planteó un escenario optimista de la economía. “Lo peor ya pasó y ahora empezamos a crecer”, aseguró. Ratificó el “gradualismo” y cuestionó: “Algunos nos critican por ir demasiado lento y otros por ir demasiado rápido. Los primeros piden un shock de ajuste, pero vinimos a reducir la pobreza y a asegurarnos que ningún argentino pase hambre”. También aseguró que “vamos a dejar de endeudarnos ya recibir las inversiones”.

Esta promesa fue justamente donde la oposición (ya no son sólo los K, se muestran también duros el PJ dialoguista y el massismo) hizo foco en sus críticas, al igual que en la aseveración presidencial de que ya se sobrepasó el nivel de empleo de 2015 y que “los salarios le ganaron a la inflación”.

Pero las mayores ironías fueron hacia el concepto de “crecimiento invisible” del Presidente. Aunque no convenció a los opositores, Macri había hecho una explicación de ingeniero: “Es como cuando empezamos un edificio: en el comienzo no se ve lo que estamos haciendo, no se ven las estructuras, los pilotes, volcando el hormigón. Pero esa base existe, está y sobre ella se construye el resto”.

El Presidente no mencionó proyectos conflictivos, como la reforma laboral que naufragó en el Senado a fines del año pasado, por desacuerdos en la CGT. Del desglose que ya se hablaba, mencionó que presentará dos proyectos: uno de “inclusión laboral” -apunta al blanqueo del tercio de la fuerza laboral que está en la informalidad- y otro de ampliación de la licencia por paternidad, hoy solo de dos días. También se comprometió a hacer respetar el derecho de las mujeres a percibir igual salario al de los hombres, ganándose uno de los aplausos más cerrados.

Frente a un comienzo de clases conflictivo, pidió “no hacer política con la educación y no acordarnos sólo cuando hay paritarias”. En este punto, reclamó la publicación de los resultados de la calidad escolar en cada escuela, algo hoy prohibido por ley.

En seguridad, Macri destacó el combate al narcotráfico y las incautaciones de drogas e hizo equilibrio: “No creemos en la mano dura ni en el abolicionismo”. Sin embargo, ratificó su adhesión a la nueva doctrina asociada al caso del policía Luis Chocobar y sostuvo que “creemos en un sistema que ponga en el centro a las víctimas del delito y que respete a las fuerzas de seguridad”. Y reclamó al Senado -donde está cajoneado hace más de un año por la mayoría del PJ- la ley de extinción de dominio para recuperar los bienes malhabidos del narcotráfico y el crimen organizado.

Las diputadas Victoria Donda (Libres del Sur) Silvia Horne (Movimiento Evita) comentaron positivamente que Macri introdujera el tema de la malnutrición y la obesidad infantil, aunque la primera cuestionó que “habló como si él fuera una ONG, no el Estado”. La propuesta de crear un parque nacional en Campo de Mayo tuvo recepción disímil. La jefa del bloque renovador, Graciela Camaño, alertó que las tierras serán motivo de ocupaciones porque “no hay terrenos” en el Conurbano.

Estuvo el Gabinete a pleno, siete gobernadores, los nuevos jefes militares y los jueces de la Corte Suprema. No asistió Cristina Kirchner, actual senadora, y el único ex presidente que dio el presente fue Eduardo Duhalde. Macri habló de “diálogo” y partió antes del mediodía.

Fuente: Clarín