08/02/18

Fiat lanzó en Córdoba un nuevo modelo, que en un 85% es armado por robots

Es una nueva planta que requirió US$ 500 millones de inversión. Elogios de Macri al sindicato Smata.


El Presidente Mauricio Macri estuvo en la planta de Fiat en Córdoba.

En el escenario un grupo de artistas bailaba malambo y en una de las naves de la planta, convertida ayer en salón de actos, los obreros de Fiat pujaban por captar en sus celulares el ingreso de Mauricio Macri. De pronto, se abrieron las cortinas que permitieron observar a un ramillete de robots en plena tarea de ensamblado y pintura. Ese aspecto es clave en la fabricación del Cronos, el nuevo modelo que se lanzó al mercado: está robotizado en un 85%, uno de los porcentajes más altos del mundo en la que es, según Stefan Ketter, CEO de Fiat Chrysler Automobiles para América Latina; una de las líneas de montaje más modernas del planeta.

Un poco más allá, otros robots sincronizados acercaban distintos elementos que se agregaban al auto, ya casi terminado. A simple vista, la fábrica parece vacía de gente. Pero detrás de los robots hay humanos que trabajan de manera distinta en lo que es un novedoso sistema de producción que Fiat ya está exportando desde Córdoba a sus filiales.

Es que en vez de los habituales grupos de 30 operarios que responden a un jefe, armaron equipos de innovación con seis operarios cada uno y un “team leader” que coordina, empuja a soluciones innovadoras y ayuda a resolver problemas. Entre otros méritos, lograron el porcentaje de ausentismo más bajo de la industria con 3% y llevan casi dos años sin accidentes en la icónica fábrica de Ferreyra.

Esa modalidad fue diseñada junto con el Smata, el sindicato que ayer tanto el presidente Macri como el gobernador Schiaretti pusieron como ejemplo. La planta ocupó a 1.000 nuevos operarios que fueron especialmente entrenados con un sistema de capacitación permanente, que involucra a otros 2.000 empleados si se considera a la cadena de proveedores. Después de todo, el Cronos tiene la más alta participación de piezas de fabricación nacional, con un porcentaje que trepa al 53%, gracias a una red de 70 proveedores. El Cronos, con cajas de velocidades importadas de Japón, se venderá entre $ 321.200 y $ 420.000.

“Es la hora de la cosecha”, dijo Ketter a un grupo de periodistas al explicar que habían tomado “el coraje de una inversión de US$ 500 millones”, a lo que se añaden otros US$ 110 millones en la cadena de proveedores, “cuando Brasil estaba atravesando una de sus mayores crisis. Enero ha sido el mejor mes en la historia para la venta de autos en Argentina y Brasil se está recuperando. Ambos países deben trabajar más en una agenda común para negociar ante Europa”, soltó. El secretario de Industria, Martín Etchegoyen, aseguró que este año la producción crecerá 20% y 43%, las exportaciones.

Fiat celebra un siglo en la Argentina a la que llegó con motores, maquinaria agrícola y material ferroviario. Ayer Schiaretti recordó la visión de haber traído en los años 40 a 90 profesores de la universidad de Torino (Italia) para formar operarios, Córdoba pudo convertirse en un polo automotriz. El gobernador también agradeció a Fiat de Brasil, su lugar de trabajo, cuando tuvo que exiliarse durante la dictadura militar. “La gente que encontramos aquí es extraordinaria, tiene orgullo, decisión propia y mucha garra”, le retribuyó Ketter.

Sorprendió un Cristiano Rattazzi moderado en sus comentarios. El presidente de Fiat Auto señaló sobre la reforma laboral: “Es importante modificar una legislación que quedó vieja y modernizarla con mejores reglas, siempre de manera compatible con lo que permite la democracia”.

Eso sí, planteó que con los autos también se exportan impuestos, algo que no sucede en los países competidores. “Es 10,5% del valor del auto. Si se eleva el reintegro actual del 6,5% al 10,5%, se solucionaría”, propuso.

La de Fiat no es la única novedad del sector. Macri ya prometió asistencia a otra innovación global. La de Nissan-Renault-Mercedes Benz que bajo el mismo techo producirán tres pick ups distintas con sus marcas, inversiones millonarias mediante.

Pero no todas son rosas. Al finalizar el acto, el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, celebraba que había dejado de caer el empleo industrial y la recuperación sin excepciones de los sectores vinculados a la construcción, desde la pintura, al acero y el cemento. Acevedo tomó el caso del Cronos como una excepción. “Nos estamos integrando al mundo con las manos atadas”, dijo en obvia alusión a los costos locales que impiden vender más en el exterior.

Fuente: Clarín