04/12/17

Grúas polémicas: denuncian que salen a "cazar" y hasta levantan autos que no están en infracción

Dicen que operan en las cuadras cercanas a las playas de acarreo, hasta donde llega un vehículo cada 4 o 6 minutos. Las empresas tienen el contrato vencido desde 2001.


En acción. Un acarreo en la esquina de Vicente López y Junín, Recoleta. Arriba de cada grúa viaja también un agente de tránsito: 56 en total. / Mario Quinteros

En la Ciudad hay 34 calles y avenidas sobre las que el ojo fiscalizador del tránsito, ese que vela por la convivencia vial y el debido uso de las normas de circulación y estacionamiento, peca de recaudatorio. Son aquellas por las que a diario desfilan las grúas del sistema de acarreo porteño a la caza de infractores, que a veces resultan no serlo.

Este servicio, que funciona desde 2001 con un contrato vencido y prorrogado, siempre fue cuestionado por el accionar de sus choferes. A ellos se los señala como el primer eslabón de una práctica con fines económicos por sobre cualquier otro objetivo.

Llevarse coches bien estacionados es un reclamo repetido en las playas de acarreo, donde hay que abonar $750 para retirar el auto, o frente al controlador fiscal cuando se va a "pelear" la multa. "La primera vez fue en Guido al 2400, estaba a más de un metro de un contenedor, y hace un par de semanas en Gelly y Obes y Guido, donde acababan de repintar las zonas amarillas y era clarísimo que estaba bien estacionado", comienza su odisea Marcela, vecina de Recoleta.

Y sigue: "Según nos comentó un compañero que los denominó los “robacoches”, tienen que alcanzar un número de acarreos diario y levantan también autos aunque están bien estacionados".

Esta ubicación es muy próxima a una de las tres playas de acarreo que hay en la Ciudad, la de Eduardo Couture y Bibiloni, operada por la empresa Dakota-STO, donde en días hábiles ingresa un auto cada cinco minutos. Como solo cuentan con 15 grúas en servicio, resulta sencillo descifrar el radio de rastreo, muy acotado a las cercanías con la base.

Otras 16 operan bajo la órbita de BRD-SEC, en la zona sur de la Ciudad, que acopia los vehículos remolcados en dos playas: una subterránea en avenida 9 de Julio y Sarmiento, a la que arriba un auto cada cuatro minutos, y otra en Tacuarí al 1700, donde sube a uno cada seis.

“Es la capacidad diaria operativa. Entre ambas empresas están levantando entre 10 y 11 mil autos por mes. Es un número que se mantiene constante", responden desde la Secretaría de Transporte de la Ciudad, desestimando la idea de un acarreo compulsivo.

Estos números se traducen en $ 8.250.000 mensuales, de los cuales sólo deben separar $ 55 mil para el Estado porteño en concepto de canon. Eso, sin calcular los gastos de personal e infraestructura para que funcionen, que corren por cuenta del Gobierno.

"Es un sistema que está aceitado, porque si yo tengo una empresa con contrato vencido, que no funciona y me genera pérdidas hago que deje de funcionar. Pero acá no pasa, nunca se invirtió la regla de trabajo y los privados son los que siguen cobrando", dice Juan Chavarri, titular de la ONG No al Parquímetro, que hace años viene denunciando la dudosa operatoria de las grúas.

"Si lo medimos en términos económicos da pérdida. Sin embargo, para nosotros nunca fue una política medida en esos términos, sino en los del ordenamiento del tránsito", reconoce Juan José Méndez, secretario de Transporte de la Ciudad. En esa línea, el sistema originalmente reservado para las zonas con estacionamiento medido, se ha ido expandiendo a otras en las que, aunque no existan parquímetros, las grúas también pueden acarrear vehículos.

"El principal cuestionamiento que tiene la grúa es la falta de transparencia, la idea de que se llevan autos de cualquier lado. Por eso ya estamos incorporando la fotografía en todos los vehículos que se acarrean. Y desde que se muestra la foto de la infracción en las playas, el 90% de los reclamos disminuyeron", defiende el secretario.

"Te sacan una foto confusa que no te entregan ni remiten a la Ciudad. En la sede de infracciones el controlador me dijo que solo le devuelven el acarreo a discapacitados, que no hay forma de carearse con el agente implicado y la única prueba es presentar testigos o un video incriminatorio. En el 147 no quisieron tomar la denuncia y me dijeron que la tenía que hacer en la empresa tercerizada. Encima la multa nunca apareció", cierra Marcela su aventura sin final feliz.

“El dinero del acarreo vuelve. Entonces cuando el controlador de faltas define que la multa no corresponde, volvés a la playa y te tienen que reintegrar el importe”, sentencia el titular de Transporte.

Ante esta circunstancia, o por cualquier otra irregularidad durante el proceso, los vecinos pueden acudir al Ente de la Ciudad, a cargo del control de los servicios públicos porteños. Clarín se comunicó reiteradas veces con el organismo solicitando datos sobre el manejo de estas empresas, y los reclamos que reciben de los ciudadanos, pero al cierre de esta edición no fueron aportados.

En todos los casos, arriba de la grúa viaja un agente de tránsito: son 56 en total.

Según una encuesta realizada por la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires, publicada en 2016, el 95% de los agentes padece cotidianamente dificultades con la demarcación y señalamiento de lugares prohibidos para estacionar, el 67% considera insuficiente la capacitación recibida, y de ellos, el 33% no tiene conocimiento cabal de los distintos protocolos establecidos en el Manual de Procedimientos.

A esto, se suma que el 52% de los veedores ha padecido situaciones problemáticas y desacuerdo con los chóferes y ayudantes de las grúas. "Si un auto bien estacionado es acarreado es un abuso en el poder fiscalizador y está mal. Hay que combatirlo. Cuando hay una operación indebida el agente es sancionado, y también actuamos contra la empresa", refuta Méndez, y abre la puerta a lo que viene.

Fuente: Clarín