27/12/17

Después de 10 años, el rompehielos Irízar volvió a zarpar con un homenaje a los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan

Comenzó una nueva campaña antártica. Volverá en abril luego de encarar 47 proyectos de investigación científica.


El Irízar zarpó ayer hacia la Antártida. FOTO DIEGO DÍAZ

Emoción. Discursos de las autoridades, palabras de honor y homenaje. Y un reconocimiento sentido para los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan y sus familias, por parte del ministro de Defensa, Oscar Aguad.

Así fue la ceremonia de despedida este mediodía, desde la dársena E del Puerto de Buenos Aires, del emblemático rompehielos ARA Almirante Irízar. El regreso a su hábitat de un gigante de los mares.

Tras incendiarse y luego de 10 años de reparaciones, a las 12.17 del mediodía, el coloso antártico de 119 metros de eslora, 25 de manga, 11 metros de calado máximo (según la carga) y 29 metros en su parte más alta zarpó “a bodega completa” rumbo al continente más austral del planeta: la Antártida.

A bordo navegan 313 tripulantes, entre ellos: 120 de dotación del buque, 45 de dotación adicional ¬¬–ambas seleccionadas por mérito y premiadas por la Armada– y 148 tripulantes más entre los que hay reconocidos científicos, técnicos y la dotación de recambio para los hombres que permanecen desde hace un año en el continente polar. Son sólo 20 mujeres.

Lleva además, seis mil toneladas de suministros para las 13 bases argentinas dispuestas en la Antártida (seis permanentes y siete temporarias).

Carga con la difícil pero apasionante tarea que conllevará la realización de los 47 proyectos de investigación científica que encarna y coordina la Dirección Nacional del Antártico (DNA) y el Instituto Antártico Argentino (IAA).

Una formación de marineros apostados frente al buque rindió los honores de rigor antes de la zarpada. A un costado, la banda naval entonó el himno nacional, mientras que a lo largo de los más de cien metros que mide el coloso del hielo se acomodaron los familiares. En primera fila, las máximas autoridades procedieron con sus discursos.

Comenzó el comandante operacional de las Fuerzas Armadas del Estado Mayor Conjunto, contralmirante Carlos Pérez Aquino,quien se refirió al trabajo aunado de las tres fuerzas en los hielos antárticos.

Luego tomó la palabra el canciller argentino Jorge Faurie, quien remarcó la importancia de los 113 años de soberanía argentina y arduos trabajos en el continente blanco.

Y por último habló Aguad, que comenzó su discurso con un homenaje: “A más de un mes de la desaparición del submarino ARA San Juan, cuya tragedia ha calado muy profundo en toda la comunidad argentina e internacional, vaya nuestro más merecido respeto y reconocimiento a sus familias en estas horas tan tristes”.

Al finalizar el discurso de Aguad, mientras la banda naval avivaba la despedida al son de “valiente muchachada de la Armada”, se retiró la planchada del Irízar.

En los balcones del buque la dotación formada saludaba a los visitantes en el muelle mientras se escuchaba el estruendo de la bocina anunciando la partida. Hubo mucha emoción sobre el agua y sobre tierra. Los familiares desplegaban sus banderas argentinas con una mezcla de orgullo, felicidad y tristeza por ver al buque naranja partir. Lo hacía con dos buques de remolque, uno en proa y otro en popa, con su bandera celeste y blanca flameando sobre un cielo totalmente despejado.

Quien haya podido despedir a un buque argentino alguna vez conocerá lo complejo de las emociones que gravitan en tierra.

El Irízar llevará científicos a las bases Esperanza, Marambio, Orcadas, Belgrano II (la más austral), Carlini, San Martín, y las de verano Petrel, Brown y Cámara. Y los traerá de regreso a mediados de abril.

“El Irízar es el símbolo del Programa Antártico Argentino. El almirante Julián Irízar fue el comandante de la Corbeta Uruguay que en 1903 rescató heroicamente una expedición sueca a la Antártida. Desde entonces, la historia argentina en la Antártida ha sido constante, si bien hoy el acento de esa actividad es la ciencia”, dijeron a Clarín la directora nacional del Antártico, Fernanda Millicay, y el director del Instituto Antártico Argentino, Rodolfo Sánchez.

“Antes tenía un único laboratorio, ahora tiene siete. Esperamos que cuando estén completamente montados, el Irízar también sea una valiosa plataforma científica marina, incluso en cooperación internacional”, agregaron.

La Argentina fue pionera en la investigación marina y antártica. Allí rige el Tratado Antártico, del que el país es parte.

“Dado que la ciencia es la base de la toma de decisiones en el Sistema del Tratado Antártico, la Argentina debe desplegar su actividad para sustentar sus derechos y sus intereses. Y para mantener un rol activo e influyente en el Tratado Antártico”, concluyó Millicay.

Fuente: Clarín