14/12/17

Crece la tensión y el Gobierno apura la ley previsional con los votos justos

El primer desafío será conseguir el quórum. Al calor de la tensión social, el Gobierno perdía ayer apoyo entre los diputados. El Congreso está vallado desde anoche


Ante la creciente tensión social y política por la reforma previsional, el Gobierno decidió apurar el debate del tema en el Congreso y buscará convertir en ley hoy mismo desde las 14 el cambio a la baja en el cálculo de la movilidad de jubilaciones y asignaciones sociales. Quiere evitar una sangría de votos.

Para ello presionó ayer sobre los gobernadores peronistas que firmaron con la Casa Rosada el pacto fiscal para que garanticen el respaldo de sus legisladores; mientras afuera del Congreso la Gendarmería forcejeaba con diputados opositores y dirigentes sociales para impedir que una multitudinaria marcha en contra de la reforma rodee al edificio. En ese contexto, Cambiemos apostaba a conseguir ausencias clave para poder sancionar la ley.

El número más optimista que manejaba el oficialismo sobrevolaba los 128 votos a favor. El más pesimista, los 122. En el medio, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, fatigaba teléfonos para exigirles a los gobernadores que garantizaran apoyos o, al menos, ausencias de diputados que de estar presentes votarían en contra. A los 106 propios (hoy jura Jorge Enríquez la banca que le disputó judicialmente a Joanna Picetti), el presidente del interbloque Cambiemos, Mario Negri, sumaba anoche al salteño Alfredo Olmedo, a los santiagueños del Frente Cívico y a los cordobeses, misioneros y tucumanos del interbloque Argentina Federal que se referencia en los gobernadores.

Ese mismo entramado de apoyos es el que el martes le había permitido al Gobierno conseguir el dictamen de mayoría para la reforma en medio de la escandalosa discusión en las comisiones. Antes de ese encuentro, Cambiemos hablaba de 140 votos a favor. Instalado el tema en la agenda pública, muchos de esos apoyos se fueron escurriendo al calor primero de la muy nutrida marcha de los movimientos sociales desde la avenida 9 de Julio al Congreso, y luego a partir del fuerte pronunciamiento de la CGT en contra de la sanción de la ley (de lo que se informa aparte).

Mientras Frigerio procuraba contener la desbandada y garantizar la ley, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, buscó transmitir confianza a través de la prensa acreditada en Casa Rosada. "Vamos a conseguir los votos necesarios", aseguró.

La oposición, que encontró un punto de comunión muy fuerte en el rechazo a este proyecto, mostró una primera articulación durante el debate en comisiones, cuando se unieron en un dictamen único el PJ-Frente para la Victoria (PJ-FpV), el Movimiento Evita, Libres del Sur y el Frente Renovador. Atentos a la cuenta ajustada que manejaba el oficialismo, en el PJ-FpV buscaban garantizar los votos en contra. Agustín Rossi cerró el día con una lista de entre 123 y 124 diputados que prometieron votar negativo.

El cabo suelto para los opositores es el interbloque Argentina Federal, que se inclinaba ayer por dar quórum aun cuando varios de sus integrantes, entre ellos Diego Bossio, anunciaron que votarán en contra de la ley. Si esa postura se mantiene, Cambiemos no tendrá problemas en superar el primer desafío que tendrá hoy: juntar 129 diputados en sus bancas para abrir la sesión.

De todas formas, todas las fuentes consultadas por este diario hicieron la misma advertencia: es probable que los números de apoyos y rechazos se sigan moviendo hasta entrada la noche de hoy. Aunque es el primer tema del día, Cambiemos estima que la reforma previsional se terminará votando a la 1 de la madrugada.

En el mismo temario, el segundo punto es la reforma tributaria.

El oficialismo supeditaba su tratamiento y los cambios acordados a último momento con los gobernadores (de lo que se informa aparte), sin embargo, a la aprobación de la reforma previsional.

La misma incógnita abría Cambiemos sobre el pacto fiscal, que les garantiza fondos a las provincias. Sin reforma previsional, no saldrían esas otras leyes.

Entre tantas tensiones cruzadas se entrometió ayer el pase de facturas entre Negri, el jefe del bloque del PRO, Nicolás Massot, y la Casa Rosada, que exige de sus diputados un nivel de defensa del proyecto que, reprochan en el Congreso, no muestran los funcionarios del Ejecutivo.

El discurso de Massot el martes en la comisión, exaltado y repetido hasta el hartazgo en canales de televisión, fue muy festejado en el oficialismo. "¡No sintamos culpa!", les gritó el martes el jefe del bloque PRO a sus diputados. Justo lo que necesitaban oír.

Pero tanto Massot como Negri suelen ser relegados por la mesa chica de decisiones que rodea al presidente Mauricio Macri.

"Me tratan como socio cuando yo soy acreedor", se le escuchó decir en ese contexto al radical ayer. La UCR debe elegir al presidente de su Comité Nacional mañana. Muchos de los electores llegarán después de la sesión, sin dormir, a votar al candidato que impulsa Macri, José Cano, y que genera resistencias en algunos sectores.

Para aportar a cerrar ese frente interno, la propia Elisa Carrió volvió a tuitear ayer en respaldo del proyecto que modifica a la baja la forma de calcular la movilidad jubilatoria y de las asignaciones sociales.

"Si hay un error se puede reparar", dijo la diputada sobre la iniciativa previsional que se debatirá hoy en un Congreso vallado y rodeado de fuerzas de seguridad.

Fuente: El Cronista