19/10/17

Viajes más cortos y emoción de los usuarios con la llegada del Roca eléctrico a La Plata

Tras dos años de obra, el ramal restableció su servicio. Desde Constitución, ahora demora 16 minutos menos. Los vecinos les sacaron fotos a las formaciones nuevas.


La formaciones nuevas tienen aire acondicionado y puertas automáticas. Foto: Mauricio Nievas.

Fueron dos años de espera. De pensar viajes con 60 minutos extra. De horas de fila acumuladas en el cuerpo: frente a colectivos que cubrían los servicios que el tren ya no hacía; frente a las boleterías de la terminal de ómnibus, detrás del volante en los embotellamientos en la autopista Buenos Aires - La Plata. Fueron dos años que terminaron hoy a las 04:36 cuando la primera formación del tren Roca eléctrico partió de La Plata hacia Constitución y volvió a unir esos puntos de la forma más rápida y económica.

La semana pasada, en las pruebas de blanco -sin pasajeros-, cuando el tren llegó a la estación La Plata los ferroviarios que ahí esperaban lloraron, otros aplaudieron. Como si fuese mediados de 1800, el arribo de un tren todavía emociona. Fabrica recuerdos. “Estoy compartiendo el viaje con mi hijo. Además de ser una comodidad, es una experiencia”, dice Ursula Ferreyra. Se enteró por su esposo que el tren volvía a funcionar y le pareció el mejor vehículo para trasladarse a Capital a hacer trámites. Espera junto a su hijo Juan Cruz en el andén nueve de la estación Constitución. Salieron de su casa en Villa Elvira, La Plata, a las 7:30. Poco más de una hora después llegaron a Constitución, donde la terminal lanzaba a la calle a miles de pasajeros, una mayoría que volvería a devorarlos al caer la tarde.

El ramal La Plata - Constitución cerró en septiembre de 2015, con la promesa de que se lo iba a electrificar en 90 días. Pero entre la imprevisión, los retrasos y el cambio de gobierno, los tres meses se convirtieron en 24. Las demoras en la electrificación no fueron una novedad: es un proyecto que se venía anunciando desde hacía 40 años, y que hasta tuvo una inauguración fallida: el 5 de diciembre de 2015, cinco días antes de dejar su cargo, Cristina Fernández hizo un acto en el que dijo que el 14 de diciembre iban a empezar a correr los trenes. Desde el macrismo tampoco fueron exactos con los plazos: en febrero de 2016 Mauricio Macri inauguró el tramo entre Constitución y Quilmes, en un acto que compartió con el ministro Guillermo Dietrich y su antecesor Florencio Randazzo. Entonces aseguraron que para abril de ese año se iba a sumar el servicio hasta Ezpeleta y Berazategui, pero eso ocurrió seis meses más tarde. Y recién hoy la electrificación se completó.

Son 52,6 kilómetros que se adentran casi en línea vertical en el sur bonaerense. Una hora y doce minutos lleva unir las 19 estaciones. Antes, el servicio diésel tardaba casi una hora y media. “Es una buena noticia. Se estaba haciendo muy engorroso venir a Capital. Pensé que el tren no iba a volver este año. Incluso, al sacar el boleto, le pregunté a la empleada que vendía los tickets si era cierto”, dice José Gómez, chileno de Punta Arenas con seis años de residencia en La Plata.

Viajar en el ramal obliga a mirar por la ventana y dejar que el tren se coma la distancia. Los paisajes viran entre casas bajas con sus tanques de agua, escenas de ruta en las que a los lados solo se ven árboles y pasto, y por momentos, más al sur, vegetación espesa, de monte. Con la vuelta del servicio completo, se incorporan las estaciones de Tolosa y Gonnet, intermedias entre City Bell y La Plata. Con todo, el tren no para en Ringuelet y Pereyra, por trabajos de readecuación de los andenes.

"¿Llega a La Plata, no? ¿O bajamos?", pregunta Carolina Munyo en voz alta. Al unísono los pasajeros del vagón tranquilizan: "Llega, llega". "Es que si no tenía que bajar acá y hacer el transbordo en un colectivo hasta La Plata", explica. "El transbordo... -busca palabras formales- me tenía bastante irritada. Eran 30 minutos o más, según el tránsito en el ingreso a la ciudad". Ese ingreso por las vías a La Plata se daría 10 minutos después. Y sería documentado, con un chico en una bicicleta deteniendo su andar para sacar su celular y tomarle una foto al tren, con una policía haciendo lo mismo en otra calle paralela a las vías, con un grupo de nenes esperándolo detrás de un alambrado. La llegada de un tren a una ciudad sigue teniendo un significado.

Fuente: Clarín