11/10/17

Quieren que una app para pedir taxis conducidos por mujeres llegue a la Ciudad

La creó una taxista de Rosario como opción para evitar casos de acoso e inseguridad. En la Capital, para operar, debe asociarse a una empresa de radiotaxi.


Mujeres taxistas. En la Ciudad hay 500 registradas.

"Si volvés tarde, tomate un taxi", es una frase recurrente en boca de padres alertas, parejas prevenidas o amigos responsables que consideran a este medio de transporte, o más bien a sus choferes, gente de fiar. Pero no siempre es así. Bastó indagar en el relato de numerosas pasajeras para detectar que en diversas circunstancias -ya en viaje, al parar el auto en la calle o simplemente al pasar- fueron víctimas de acoso callejero.

María Eva Juncos conoce las dos caras de este asedio. Taxista en Rosario hace diez años, más de una vez se topó con insinuaciones y propuestas fuera de lugar en el asiento de atrás de su auto, y otras tantas prestó el oído a las confesiones de usuarias que abordaron su taxi como si fuera un salvavidas en medio del mar.

La combinación de estas experiencias se canalizó en un servicio concreto y efectivo: una aplicación móvil que permite pedir taxis conducidos por mujeres. En la ciudad santafesina funciona desde diciembre de 2016, y ya cuenta con más de diez mil usuarias activas y 68 conductoras registradas.

"En el último mes tuvimos 20.000 descargas a celulares y 18.000 solicitudes de viajes, pero solo podemos cubrir un porcentaje de eso, porque nos faltan mujeres al volante", dice María Eva, que para darle forma a su proyecto se contactó con el ingeniero en sistemas Pablo Botta. Juntos le pusieron nombre: "She Taxi".

La app fue diseñada teniendo en cuenta los pormenores de la actividad, y constituyendo un servicio seguro para ambas partes. En el caso de las clientas, que al ser consultadas dijeron no estar de acuerdo con ingresar sus números de teléfono, ya que en varios casos vivieron situaciones incómodas recibiendo mensajes privados por parte de algún conductor, para registrarse en She Taxi solo necesitan un correo electrónico.

Otra novedad es que desde que se le designa una conductora, y hasta cinco minutos después de haber concluido el viaje, la pasajera tiene posibilidad de comunicarse con ella mediante mensajes de audio. Así, ante el olvido de alguna pertenencia, o un cambio en el trayecto, pueden conectarse sin intermediarios.

Con todos estos beneficios, la herramienta, que además es totalmente gratuita, tuvo una aceptación inmediata entre las viajeras, y las propuestas y pedidos para expandir su radio a otras ciudades y provincias no se hizo esperar. Pero a pesar de que el flagelo de la violencia de género y el abuso hacia las mujeres es una cuestión nacional, las regulaciones para el servicio son mucho menos globales.

Algo de esto ocurrió cuando María Eva, convocada por un grupo de taxistas que trabajan en la Ciudad, se topó con la normativa vigente en territorio porteño. En la Capital, según cifras oficiales, hay 500 mujeres conductoras, sobre 37.000 licencias de taxis.

"La norma determina expresamente que se podrá contratar un servicio de taxi, entre otras opciones, por internet, a través de radiotaxis autorizados o mediante la aplicación oficial BA Taxi, restringiendo la posibilidad de realizarlo, por ejemplo, mediante aplicaciones móviles que no dependan de las centrales de radio taxis o del Gobierno de la Ciudad", refiere el recurso de amparo presentado ante la Justicia porteña por el abogado de Juncos, Martín Castro. Aún espera una respuesta judicial.

"Nos encontramos con una normativa totalmente irrazonable y arbitraria por un lado, e incongruente con las tecnologías que hoy en día todos los ciudadanos disponemos, y de las políticas públicas de modernidad y sustentabilidad ambiental que el Gobierno de la Ciudad dice aplicar", sostiene el escrito, en referencia a los dos artículos de la ley 5627, sobre los que quieren hacer valer la medida cautelar.

El reclamo llega en tiempos en los que sigue el litigio con la empresa Uber, la aplicación que desembarcó en Buenos Aires el año pasado y, aunque sigue operando, la Justicia y el Gobierno porteño sostienen el reclamo de que se adapte a las regulaciones locales de transporte de pasajeros.

"Es un poco arbitraria la cosa, porque si somos pro ambiente, no me lleves a ocupar un espacio físico que podría servir para otra cosa en vez de una oficina con una antena para el sistema de radio taxi. Y si somos pro tecnología, no me hagas implementar ese sistema cuando hay opciones superadoras", alega María Eva, que mantiene contacto con varias taxistas registradas en Capital.

"El tema de la seguridad es lo que más preocupa a las que trabajan en Buenos Aires. Y también a las que viajan. Y con esta aplicación lo más importante es establecer un respeto mutuo entre pasajera y taxista. Por eso hay seguimiento de casos, y se envía notificaciones a ambas partes. También se puede desactivar un usuario, en caso de acusaciones o abusos reiterados de confianza o falta de respeto, de un lado o del otro", enumera las bondades de She Taxi su creadora.

De acuerdo a los datos del censo, en la Ciudad se contabilizan unas 900 mujeres al volante, un porcentaje ínfimo en un ecosistema habitado desde siempre por el sexo masculino. "Nos estamos metiendo en un terreno que históricamente fue de los hombres", sentencia María Eva, pero no retrocede en su proyecto de ampliar la red de cobertura de la aplicación hasta los límites de la Ciudad.

"El tema es que existe un vacío legal con las nuevas tecnologías, y al no ser una empresa y no ganar dinero con She Taxi, no pueden cobrarme impuestos. Entonces si lo que quieren es regular que creen un impuesto virtual, yo pagaría con gusto ese impuesto a la virtualidad", ofrece. Y abre una puerta para poder subirse a esta iniciativa en territorio porteño.

Fuente: Clarín