30/10/17

Asoma una batalla por las tarifas entre el Gobierno y distribuidoras eléctricas

La luz debería subir en noviembre, pero en el Gobierno decidieron postergar un mes el ajuste previo al verano. Edenor y Edesur quieren que se les compense ese demora


La demora de un mes en la aplicación del segundo aumento anual de las tarifas eléctricas promete en los próximos días una intensa disputa entre el Gobierno y las distribuidoras por la compensación financiera que les corresponde a las compañías. Es que las empresas que operan en Capital y Gran Buenos Aires (Edenor y Edesur) tenían agendada la suba de luz desde este miércoles 1´ de noviembre, pero el cronograma electoral y la inflación que no cede obligaron a postergar el ajuste hasta el primer día de diciembre.

A las distribuidoras de jurisdicción nacional les corresponde en la antesala del verano una actualización de 19% sobre sus ingresos, que impactará en un incremento de entre 9% y 10% en las facturas finales. Pero como este aumento se podrá realizar recién un mes después de lo pactado una vez finalizada la audiencia pública convocada para el próximo viernes 17, noviembre quedará con un desequilibrio financiero.

Quién pagará la cuenta es la batalla. En el medio, según pudo saber El Cronista de fuentes del sector que analizaron los últimos estados contables de ambas firmas, se disputan cerca de $ 200 millones, que sería lo que se perderían de facturar las empresas por esta demora. ¿Será el Estado quien asuma los costos o directamente los consumidores aportarán de su bolsillo, más adelante, la diferencia?

La idea de Edenor y Edesur, según dejaron trascender, era refacturar hacia atrás. Es decir, empezar a cobrar una tarifa más cara en las boletas correspondientes a los consumos desde diciembre, pero con un ajuste retroactivo a la electricidad usada en noviembre. Un importante funcionario que participó el viernes en la Casa Rosada del anuncio del acuerdo productivo para las energías renovables (ver aparte), lo descartó de plano ante la consulta de este medio. "Eso es imposible y estaría fuera del marco legal", respondió. Y continuó: "Es algo que tenemos que hablar en estos días".

El próximo incremento en la electricidad rondaría el 20%, pero podría incluso ser superior al 25%. En febrero de este año, empezaron a regir subas de entre 61% y 148% (según las distintas categorías de usuario). Lo que sí es seguro es que la magnitud va a ser mucho menor que en 2016 y lo que va de este año.

Las boletas de luz tienen tres componentes: el Valor Agregado de la Distribución (VAD; cerca del 47% de la factura final), el costo mayorista (por la generación; alrededor del 27%) y los impuestos (26%). Además, un ínfimo porcentaje corresponde a las transportistas de la electricidad.

En la próxima audiencia pública, se discutirá cuánto cuesta producir la energía, qué porcentaje pagarán los consumidores y cuánto subsidiará el Estado. El último precio estacional de referencia del Mercado Eléctrico Mayorista fue de

$ 640 por MWh en hora pico para un usuario medio (con una demanda menor a 300 kW por mes). La estimación oficial es que el costo medio de generación es de $ 1410 por MWh, con lo que cabe esperar todavía fuertes actualizaciones. Al respecto, fuentes del Ministerio de Energía adelantan que "podría haber sorpresas en relación al costo de la generación eléctrica". Esto es, que la puesta en marcha de algunas centrales térmicas y de los primeros proyectos de RenovAr 1 ayuden a bajar los precios y eso redunde en un mínimo alivio para los usuarios.

Otro de los puntos conflictivos es la cláusula gatillo que el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (Enre) pactó con las empresas, por la cual si la inflación superaba el 5% entre febrero y agosto tendría que haber existido un ajuste automático, que se traslade a las boletas. Y aunque esa condición se cumplió, no hubo actualización. La suba generalizada de los precios en la economía se trasladará también a las facturas.

El último apartado a debatirse el mes que viene en el Palacio de las Aguas Corrientes corresponde al VAD, sobre el cual ya desde fines de enero se definió que subiera un 19% ahora y otro 17% en febrero de 2018. Hay cierto malestar porque el tratamiento de este punto en la audiencia pública es simplemente una formalidad que, según consideran fuentes de la industria, nada cambiará en adelante.

Después del verano, en el que el Gobierno apuesta a que nuevamente caigan tanto la duración como la frecuencia de los cortes de energía, habrá dos ajustes anuales en los precios en base a la inflación y la reducción de subsidios hasta fines de 2019.

Fuente: El Cronista