09/10/17

A 20 años de la tragedia de Fray Bentos, afirman que aún hay fallas en los controles aéreos

Según especialistas consultados por Clarín, hubo avances técnicos en los aviones. Pero falta mejorar la infraestructura: incorporar radares y sistemas de contención de accidentes.


Homenaje de los familiares de las víctimas del accidente de Fray Bentos, al año de la tragedia.

Este martes, exactamente a las 22.10, se cumplirán veinte años del instante en que el vuelo 2553 de Austral se estrelló en un paraje cercano a la ciudad uruguaya de Fray Bentos. La muerte de las 74 personas que viajaban de Misiones a Buenos Aires -había 69 pasajeros y 5 tripulantes, ninguno sobrevivió- hizo de ese episodio la peor tragedia de la aviación comercial en Argentina.

El juicio oral y público que determinará la responsabilidad de los 26 acusados, entre ex directivos de la aerolínea que en ese momento dependía de la española Iberia y ex miembros de la Fuerza Aérea Argentina, se ha hecho esperar: empezará recién en abril del año que viene.

En estos veinte años, señalan distintos expertos en aviación aerocomercial, la tecnología ha hecho de los aviones un medio de transporte más seguro que en 1997. Las ineficiencias, destacan, ocurren en la infraestructura y en los controles de seguridad que deben ejecutar las empresas y el Estado.

"Tras lo ocurrido en Fray Bentos, la aviación dejó de depender de la Fuerza Aérea y eso es un gran logro: hoy la autoridad es completamente civil. Desaparecieron así las presiones que la Fuerza Aérea ejercía hacia los pilotos a través de las habilitaciones médicas. Pero aún así, sería muy tibia mi afirmación de que hubo importantes mejoras en la aviación aerocomercial: las naves son segurísimas, pero hay problemas en el entorno en el que operan, en la instrucción que reciben los profesionales y en las políticas de seguridad de las líneas aéreas y el Estado", sostiene Enrique Piñeyro, ex piloto y cineasta.

Para Piñeyro, quien en su película Whisky Romeo Zulú investigó el trasfondo de la tragedia de Lapa en la que murieron 65 personas, "la chance de que te pase algo volando en Argentina es muy mínima, pero el Estado se durmió en los últimos veinte años, y no mejoró la infraestructura".

Según describe, "no habría habido muertos en el avión de Lapa si la pista de Aeroparque hubiera tenido barreras de contención de concreto colapsable, que se van rompiendo y empiezan a frenar el avión cuando se va de pista: hoy, casi veinte años después, sigue sin haber concreto colapsable en Aeroparque y en Ezeiza".

Franco Rinaldi, consultor aerocomercial, reflexiona: "Volar es mucho más seguro que hace veinte años. La tecnología aérea ha cambiado mucho y, por ejemplo, los sistemas de alarma que fallaron en Fray Bentos son ahora digitales, más precisos, dan más tiempo para reaccionar. Pero las mejoras no son porque Argentina haya hecho cambios estructurales, diría que hizo poco".

Como ejemplo, explica: "Aeroparque sigue sin tener un radar de aproximación propio, funciona con radar espejo que se emite desde Ezeiza, que puede cortarse y provocar que no se pueda separar bien a los aviones que van y vienen. Los controladores contrarrestan este efecto con cálculos mentales, pero es una locura que se trabaje así".

Respecto de la falta de radar, Piñeyro reflexiona: "Me preocupa el empuje que se les quiere dar a las low-cost sin tener la infraestructura que pueda contener ese tráfico aéreo. Se privilegia el aspecto comercial por sobre la seguridad".

En el caso del avión de Austral que se estrelló en Uruguay, las pericias determinaron que fallaron las luces de alarma que debían alertar sobre el funcionamiento de los velocímetros. "En esos aviones, fallaban luces siempre y eso hacía que los pilotos no prestaran la debida importancia y que, por esas fallas, tomaran decisiones erradas: ahora ha mejorado la instrucción", sostiene Rinaldi.

El Tribunal Oral Federal 5 será el que se encargue de evaluar a las 26 personas acusadas de estrago doloso -hasta 2006 la carátula indicaba que el estrago era culposo- por no haber cumplido con sus funciones para evitar la tragedia. La investigación estuvo en manos de al menos tres magistrados hasta quedar a cargo del juez federal Sebastián Ramos.

Fuente: Clarín