01/09/17

Micros en crisis: sacaron 700 frecuencias en 2 años y ya hay trastornos para viajar a ciudades chicas

Las frecuencias diarias cayeron de 3.367 a 2.644 a nivel nacional. Ya hay algunos pueblos que quedaron sin servicio.


Menor oferta. Por la terminal de Retiro pasan cada día casi 500 micros menos que en 2008. SILVANA BOEMO

Los viajes en avión no paran de crecer entre 38 destinos del país, que son mayormente capitales provinciales y polos turísticos. Pero hay otras 1.600 ciudades, pequeños pueblos y parajes que tienen al micro como única opción de transporte público para conectarse con las metrópolis. Y llegar a estos sitios se volvió más complicado porque las empresas de ómnibus -en medio de una crisis histórica- comenzaron a eliminar servicios a un ritmo inédito y la oferta de horarios quedó muy acotada.

Según registros de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), si en 2014 salían 3.367 micros de larga distancia por día, el año pasado la media cayó a 2.644, unas 723 partidas diarias menos. Así, en los últimos dos años, se suprimieron frecuencias a un ritmo de una por día.

Si la comparación se hace entre 2011 y 2016, el tránsito de ómnibus se redujo un 27%. Pasó a haber cada día casi 1.000 servicios menos que los de cinco años antes. Y en lo que va de 2017 -tras una quita total de subsidios- la cantidad de traslados se achicó otro 14%, según estiman en el sector.

Un relevamiento entre transportistas al que accedió Clarín muestra que en los primeros 7 meses de este año la quita de servicios se aceleró en importantes corredores. Como los que van de Capital Federal a Bariloche y San Martín de los Andes (-37% interanual), a Corrientes y Resistencia (-36%) y a Curuzú Cuatiá (-20%). También el que toma la ruta 7 hacia Villa Mercedes (-23%) y a San Rafael (-21%), el de la 9 rumbo a Rosario (12%) y Tucumán (-16%), el de la ruta 5 a Santa Rosa (-14%) y el de la 205 hacia Guaminí (-13%). De 2013 a 2017, según otro trabajo sectorial, el recorte de servicios fue del 75% en la ruta de Capital a Trelew, del 67% a Posadas y a Neuquén y del 50% a Mendoza.

El ómnibus sigue siendo el transporte de larga distancia más usado del país, con más de 100.000 pasajeros diarios. Pero en los últimos años perdió terreno frente al avión y las firmas del sector argumentan que sostener tantos viajes se tornó "económicamente inviable" (ver abajo).

“Al ser un servicio público, las normas nos ordenan cubrir todas las frecuencias otorgadas. Pero muchas empresas no tuvieron más opción que levantar o suspender servicios, aún a riesgo de que las multen. El efecto es que las localidades más dependientes del micro tienen cada vez tienen menos opciones para viajar”, admitió Néstor Carral, presidente de la Cámara Argentina de Transporte de Pasajeros.

“La reducción de frecuencias es fuerte y se ha acelerado significativamente en los últimos meses", coincidió Gustavo Gaona, vocero de la Cámara Empresaria de Larga Distancia, otra entidad del sector. "En pocos casos el servicio se cortó del todo, pero si a un pueblo se iba 3 veces al día, ahora quizás son sólo 2 o 1. Y si antes se llegaba cada día, hoy quizás es día por medio”, graficó.

Cambios semejantes generan trastornos en especial a los habitantes y visitantes de las ciudades más chicas, porque los obligan a viajar en días y horarios incómodos. O a moverse en remises o autos hasta ciudades cercanas que sí tengan servicio en el día y horario necesarios, con mayores demoras y gastos.

La ciudad de Henderson, por ejemplo, en el noreste bonaerense, perdió la conexión con La Plata, se quedó sin servicios diurnos a Retiro y ahora sólo tiene micros a Capital de noche (5 veces por semana). En Guaminí (Buenos Aires) y en Joaquín V. Gonzalez (Salta) quedó sólo 1 servicio diario a Capital. En General Conesa (Río Negro) se pasó de 3 por día a 1 día por medio. En Macachín (La Pampa) había 8 y quedaron 2, pudo saber Clarín.

Ya aparecen también casos de poblaciones "aisladas". Aguas Blancas (Salta) se quedó sin conexión directa con otras provincias. Centenario (Neuquén) perdió su único ómnibus a Buenos Aires. Y en Villa Maza (Buenos Aires) el único servicio que entraba dejó de pasar este año y el intendente local, David Hirtz, denunció a la empresa ante la CNRT por dejar a la gente "incomunicada". "Estas medidas perjudican a los pequeños pueblos que luchan por crecer y evitar la migración de sus habitantes", lamentó el alcalde, que también objetó la reducción de frecuencias a Cahué y Rivera, aún sin haber logrado revertirlas.

La tendencia avanza y es una incógnita qué pasará con los ómnibus y sus usuarios cuando las nuevas líneas aéreas "low cost", ya por llegar, les hagan perder aún más pasajeros. El gran temor en los pueblos es que se reediten los efectos del cierre de ramales ferroviarios de los 90.

Para las empresas, hay rutas “inviables”

Las cámaras que nuclean a las empresas de micros aseguran que la gran cantidad de frecuencias eliminadas no pudieron sostenerse porque “cambió el mercado” y seguir brindando el servicio se les volvió “insostenible”.

Antes, explican, las rutas poco o nada rentables y la alta cantidad de servicios en las demás podían mantenerse todo el año gracias a las ganancias de las rutas más rentables. La actividad también contaba con algunos subsidios.

Pero en los últimos años, plantean, el aporte del Estado se perdió, las combis captaron a muchos pasajeros que hacían trayectos cortos y el avión -aún subsidiado y con tarifas en baja- les sacó a los micros gran parte de los pasajeros de tramos largos. Así, en 2016 el ómnibus transportó un 29% menos de pasajeros que en 2011, 15 millones menos.

“Mantener el mismo servicio con menos ingresos y costos en alza se volvió inviable. Bajamos frecuencias porque estamos en crisis. Y eso que todavía no empezaron a operar las low cost”, plantean los empresarios.

Para revertir la situación, lo que reclaman es un cambio en las regulaciones que les permita competir en mejores condiciones con el avión y con otros medios de transporte. Piden más flexibilidad para hacer ofertas. También poder ajustar las salidas a la demanda y hacer acuerdos entre firmas para compartir micros que salen en el mismo horario, si hay pocos pasajeros.

Colaboró: Gabriel Bermúdez (Bahía Blanca).

Fuente: Clarín