25/09/17

Las aerolíneas quieren levantar vuelo con los lucrativos cargos adicionales

Crece el enojo de los pasajeros al ver que las compañias aéreas recurren al cobro del equipaje y la comida para apuntalar sus ingresos


Justo cuando crece la indignación de los pasajeros por los recargos que aplican las compañías aéreas y por su mal servicio al cliente, las principales aerolíneas del mundo ganan más dinero cobrando extras por todo desde equipaje y comida hasta reservas de hotel.

Durante la última década, los llamados "cargos adicionales" han experimentado un enorme crecimiento. Las diez aerolíneas con más ingresos totales por estos recargos generaban u$s 2100 millones en 2007. En 2016, esa cifra se incrementó a más de u$s 28.000 millones, según un estudio de IdeaWorksCompany y CarTrawler.

Entre los grupos más exitosos en la venta de servicios adicionales se encuentran United, que generó u$s 6200 millones el año pasado, Delta con u$s 5170 millones y American con u$s 4900 millones.

Globalmente, se calcula que el año pasado a las aerolíneas les ingresaron u$s 67.400 millones por cargos adicionales, lo que representa cerca del 9,1% de su facturación de 2016, comparado con el 4,8% de 2010.

No es una tendencia nueva. Los cargos adicionales entraron sigilosamente en toda la industria aerocomercial como manera de recuperar los ingresos que las aerolíneas perdieron a raíz de los menores precios de los pasajes. Las compañías se volvieron más creativas al momento de cobrar servicios adicionales. Las actividades incluyen desde millas para los pasajeros frecuentes, pujas por los asientos vacíos cercanos a uno, garantía de vuelo puntual, acceso a salones para reservar hoteles, paquetes turísticos y alquiler de auto.

"Los equipos gerenciales de las aerolíneas identificaron claramente los ingresos adicionales como manera de sumar ingresos más allá de los provenientes de la venta de asientos, que es su producto central", dijo Anand Date, analista del sector aviación en Deutsche Bank.

Sin embargo, esta tendencia genera escepticismo en la industria donde algunos aseguran que la mayoría de esos recargos son por cosas que los pasajeros solían acceder de manera gratuita y que, por lo tanto, son aumentos de tarifas encubiertos.

Este año Britisth Airways recibió críticas de algunos de sus pasajeros cuando en Europa la aerolínea empezó a cobrar por la comida y la bebida en vuelos cortos de la categoría Economy.

La medida llevó a que se desdibujen las líneas que diferencian las aerolíneas full-service de sus rivales low-cost. La mayoría de las líneas aéreas ahora ofrece una tarifa básica que sólo incluye el asiento, permitiendo a los clientes elegir qué extras quiere pagar.

La presión sobre los ingresos hizo que incluso las aerolíneas que durante mucho tiempo rechazaron la idea de cobrar por esos servicios ahora noten los beneficios que ello ofrece a sus resultados. Etihad Airways y Emirates Airlines, que en general no cobraban extras, empezaron a introducir cargos adicionales el año pasado y buscan elevar sus decrecientes ganancias durante un período difícil para las aerolíneas del Golfo.

En octubre pasado, Emirates empezó a cobrar a los pasajeros de Economy que quisieran elegir su asiento con anticipación. Luego en enero, la compañía informó que les permitiría a los miembros del programa de viajeros frecuentes pagar para tener acceso a sus salones vip.

Este foco en los recargos adicionales probablemente se intensifique en todo el sector. "Creo que vamos a ver más y más aerolíneas que toman este camino. Dado que gran parte del mercado se deja llevar por el precio, cuanto más baja sea la tarifa, más habrá que hacer para compensar esos menores ingresos y una manera es vendiendo otros servicios", dijo John Strickland, consultor en aviación.

Las aerolíneas están observando cada vez más lo que tienen y aún no venden pero podrían hacerlo. "Hay una tendencia a mostrarte todas las opciones que tienen y al mismo tiempo venderte más", dijo Chris Tarry, un consultor con sede en Londres. "Con algunos de estos cargos, como el acceso a salones vip o asientos vacíos, casi se está vendiendo la capacidad ociosa", aseguró.

Según la investigación de Sabre, una compañía tecnológica, los viajeros están dispuestos a gastar hasta u$s 99 en cargos extras como asientos, equipaje y comida para personalizar su vuelo.

No sorprende que las aerolíneas low-cost sean las que facturen más por cargos adicionales en términos del porcentaje que ellos representan sus ingresos totales.

El estudio de IdeaWorksCompany y CarTrawler revela que esos recargos pueden representar hasta el 46% de los ingresos totales de una aerolínea barata, como es el caso de la norteamericana low-cost Spirit. En Europa, Wizz Air llega a 39,4% seguida de Ryanair con 26,8%.

Fuera de los extras más comunes relacionados con el pasaje aéreo, el crecimiento futuro de los cargos adicionales probablemente provenga de la instalación de WiFi en el avión y generar más ingresos con la transmisión de películas exclusivas o permitir a los pasajeros reservar un restaurante, hotel o evento durante el vuelo.

"Las aerolíneas inteligentes serán aquellas que sigan pensando en sus pasajeros que en general llevan vidas muy ocupadas, y se esfuercen por hacer que el tiempo durante el vuelo sea lo más útil posible para ellos", dijo Graham Pickett, director global de viajes y aviación en Deloitte.

Jay Sorensen, presidente de IdeaWorksCompany, concuerda. "Las aerolíneas se concentran en vender asientos de aviones. Creo que deben empezar a centrarse en la cantidad de días que un cliente puede pasar fuera de su casa, y ésa es una oportunidad para venderles más", aseguró.

Fuente: El Cronista