27/09/17

La importación de equipos sin recargos y las cargas fiscales castigan a los fabricantes locales de equipamientos eléctricos


Pese a las promesas oficiales de cuidar la producción y los empleos locales, los fabricantes de grandes equipamientos eléctricos siguen afrontando una doble carga negativa dada por las importaciones sin impuestos de los proveedores internacionales y la marcada presión tributaria que castiga a las empresas locales.

En un mercado mundial cada vez más competitivo, a las fábricas nacionales se les hace cada vez más difícil participar en las licitaciones de provisión de equipos que efectúan las compañías eléctricas frente a los oferentes externos que cuentan con costos de producción significativamente más bajos, mano de obra barata y recargos impositivos mínimos.

Un ejemplo de las serias dificultades y desventajas que enfrentan las empresas locales para armar una oferta competitiva que tenga chances de superar a las que presentan los proveedores extranjeros se registró en la reciente licitación de los bancos de transformadores para las E.T. Rosario Oeste y Malvinas que llevó adelante Transener, la transportista eléctrica más importante del país.

A esa licitación se presentaron cuatro oferentes que cotizaron equipos importados y dos fabricantes nacionales con transformadores “made in Argentina”.

Por el hecho de ser considerados como “bienes de capital” o provenir de un país que también es productor de los insumos críticos como la chapa y el cobre, los equipos importados que ofrecieron los pesos pesados del sector como ABB, Hyundai, Toshiba y General Electric (GE) podían ingresar al país con 0% de recargo aduanero.

En cambio, los contendientes locales como Czerweny y Faraday tuvieron que trasladar a los precios finales de sus equipos los montos pagados por los aranceles de importación de los componentes clave como el cobre y la chapas, los impuestos internos y los sueldos y cargas sociales de los profesionales y empleados de las empresas.

La conjunción de esos factores llevó a que las cuatro mejores ofertas fueran las que arrimaron los proveedores externos, quedando las firmas locales relegadas a los últimos puestos con las propuestas económicamente más elevadas.

Si bien para Transener la adjudicación de los transformadores a un fabricante del exterior le resulta más conveniente y económica, para la industria nacional y la economía interna esa opción no tiene el mismo cariz e implica un nuevo traspié en el proceso de sustitución de importaciones y creación de fuentes de trabajo.

Fuente: Transporte y Energía