02/08/17

Taxis vs. Uber: tras el aumento de tarifas, los viajes son hasta un 40% más caros

La diferencia creció por el incremento de la ficha y la bajada de bandera, que se aplicó el 23 de julio. Taxistas insisten con que la competencia es desleal. Uber opera pese a frenos judiciales.


El último aumento en la tarifa de los taxis volvió a ampliar la brecha de precios con Uber. La diferencia entre el servicio tradicional y el de la app puede ser de hasta el 40%. Por eso, los taxistas insisten con que haya más control y sanciones para la empresa, que ya acumula varias causas judiciales en contra.

Los taxis aumentaron en la madrugada del domingo 23. El salto fue del 19,5% para la tarifa diurna, cuya ficha se fue de $ 2,32 a $ 2,72. En tanto, para los viajes que se hacen entre las 22 y las 6 la ficha saltó de $ 2,78 a $ 3,32, un 20%. A la vez, el recargo de seis fichas que cobran los radiotaxis por los servicios pedidos por teléfono se fue a $ 13,92 (es igual todo el día).

En noviembre los taxis ya habían aumentado un 15%, con lo cual en menos de un año subieron un 35%. En la Ciudad hay unos 37.000 taxis.

Durante el mismo período, Uber, que opera en Buenos Aires desde abril del año pasado, sólo aumentó su tarifa una vez, el 18% en febrero. Hay que marcar una diferencia: el precio de Uber no está regulado y no es siempre el mismo, varía de acuerdo al horario, la demora del viaje y la demanda que haya en ese momento. Así, en la hora pico de un día de semana con lluvia el precio seguramente será mayor que en otro momento.

Pero aún así las diferencias en los precios se notan. Al comparar lo que cuestan cuatro viajes comunes con el Obelisco como punto de partida, la menor brecha fue hacia Constitución (16%) y la mayor hasta Retiro (40%). Según pudo averiguar Clarín, en general los viajes en Uber son entre un 25% y un 35% más baratos.

La explicación es clara: los costos que afrontan ambos servicios son muy distintos. Los requisitos para ser conductor de Uber no son demasiado exigentes, basta con ser mayor de 21 años y tener un auto del 2008 en adelante, con 4 ó 5 puertas y aire acondicionado. Los papeles del auto deben estar en regla, pero no es necesario tener registro profesional. La empresa se queda con el 25% de la facturación del viaje, y además el conductor debe registrarse ante la AFIP como monotributista o autónomo.

Los taxis tienen muchas más obligaciones. Además del combustible, el mantenimiento del vehículo, seguro y patentes, los dueños de taxis deben afrontar costos como la verificación técnica ($ 548,82 por año), certificado del reloj ($ 600), la oblea del equipo de GNC ($ 250) y muchos otros. A esto hay que sumarles los gastos del chofer, como la renovación del registro profesional que se hace cada cinco años.

En la comparación hay que agregar otro factor. Los dueños de taxis también tienen en cuenta que cada tres a cinco años, aproximadamente, deben renovar el vehículo, con lo cual reservan parte de los ingresos para ese fin. En cambio, el desgaste de los coches que se usan para Uber corre a cuenta del propio titular del vehículo.

Por eso los taxistas se quejan de la competencia desleal y piden una acción más enérgica del Estado y la Justicia. "Desde que llegó Uber el trabajo nos cayó entre un 20% y un 30%. El taxi no está subvencionado ni está beneficiado con quita de impuestos para la renovación de la flota, como pasa en otros países. De una vez por todas necesitamos que el Gobierno salga a buscarlos. Uber es igual a los manteros", se quejó Enrique Celi, presidente de la Unión de Propietarios de Automotores con Taxímetro.

La tarifa de los taxis viene subiendo al ritmo de la inflación, y de hecho es un buen parámetro para ver cómo fueron aumentando los precios en los últimos años. En 2003, cuando la tarifa se descongeló después de la convertibilidad, la ficha estaba apenas 14 centavos.

Pero el precio no es lo único que destacan los pasajeros de Uber. "Empecé a usarlo desde hace un mes. Me sirve porque me informa qué auto viene, cuánto demora, cuánto me puede salir el viaje y los datos del chofer. No me fijo tanto en el precio sino en la comodidad", comentó Carlos Alegre, vecino de La Paternal.

Para tratar de mejorar la calidad del servicio tradicional, el Gobierno porteño junto con las asociaciones de dueños de taxis y de choferes desarrollaron la aplicación Taxi BA. La idea era que se pudiera pagar con tarjetas de crédito y débito, que los pasajeros puedan tener los datos del auto y el chofer y otras ventajas. Pero la puesta en marcha tuvo problemas y el sistema todavía está dando sus primeros pasos . Primero, aunque habían anunciado que iban a lanzarla en octubre, recién arrancó en abril y aún no está disponible para los celulares que funcionan con IOS. Segundo, porque sólo unos 3.000 choferes la usan cotidianamente.

Fuente: La Nación