02/08/17

Nocivas consecuencias ante el quiebre de la cadena logística

El reciente lock out de prácticos no solo afectó a los armadores. También fue un dardo contra el productor y el trabajo argentino.


En general, ante una medida de fuerza, la información relevada es la del día en la que se produce cuando en realidad los efectos son mucho más largos en lo temporal. Tal el caso del lock out de prácticos que afectó la navegación entre el 20 y 21 de julio pasado, y quebró la cadena logística argentina.

El total de buques afectados fue de 16 Panamax y Handy con un costo promedio diario de u$s 12.500, tres buques porta contenedores a un costo de u$s 15.000, y un quimiquero a u$s 20.000. Esto da una suma de u$s 530.000 por los dos días del lock out. Pero aún resta sumar unos u$s 185.000 por los 107 contenedores que dejaron en tierra buques como el Symi I, que decidió zarpar el 19 de Exolgán para evitar la medida de fuerza, por lo que el total alcanza los u$s 715.000.

No es casual que los responsables de operar esta veintena de buques afectados ya se hayan presentado ante la Prefectura Naval Argentina a realizar las pertinentes denuncias. Y que dichas actuaciones fueran luego giradas a los distintos juzgados y fiscalías competentes.

Los contenedores que quedaron en puerto, la mayoría de Hapag Lloyd y slots de otras navieras como Hamburg Sud, Zim, Alianca y NIPP, debieron sufrir los recargos lógicos del caso. Como referencia, un contenedor de 20 pies tiene u$s 478 de gastos portuarios, y u$s 600 de falso flete a Hong Kong o Singapur. En el caso de los contenedores de 40 pies, este costo trepa a u$s 852 y u$s 800 respectivamente. Y si es una unidad refrigerada, u$s 1.730 y u$s 2.700. De los 107 contenedores afectados, 45 fueron de 20 y 62 de 40 pies. Calculando que el 20% de ellos sean refrigerados, se llega a la suma de u$s 185.000 que se calcula debió ser abonada como consecuencia del lock out.

Sin stock

Con las modernas técnicas logísticas en la actualidad no son muchas las empresas o fábricas que dispongan de stock con lo cual la producción está muy ligada a la llegada regular de un buque. Un claro ejemplo es la industria automotriz donde la rotación es clave y fundamental. Es enorme el esfuerzo que realizan las pymes para abrir mercados en el exterior. Una medida de fuerza de este tipo las puede dejar fuera de carrera o por sobre precios perder utilidades. La Argentina viene de una década en que la apertura a los mercados internacionales no era lo habitual. Un lock out de prácticos que paralizó el río por dos días sin dudas afectó al productor y al trabajo argentino.

Las autoridades del sector tratan que los costos para los buques no sigan siendo los más altos en la región. Con solo evaluar algunos rubros comparativos con Brasil, Montevideo o Chile se pierden oportunidades. Las tarifas dolarizadas han producido fuerte impacto y la queja continua de armadores junto a una serie de medidas y reglamentaciones en tierra hace difícil proyectar escalas razonables.

El diálogo debe existir por encima de cualquier interés común. El lock out de prácticos, por tratarse de un servicio esencial, no fue una buena señal para los puertos argentinos. Es de esperar que prime el interés común en beneficio de una Argentina que debe apunta a ser cada día más competitiva.

Fuente: El Cronista