16/08/17

Desde el continente africano, para el mundo

Un Boeing 737-800, que trasladó unos 300 pasajeros entre Johannesburgo y Ciudad del Cabo, fue el trayecto elegido por South African Airways para inaugurar sus vuelos operados 100% con biocombustible a base de tabaco. Los detalles de un hito.


No fueron los primeros, aunque sí estuvieron entre ellos. "Ya había habido vuelos dice Diego Disabato, gerente General para la Argentina y Uruguay de South African Airways, la protagonista de esta historia, pero fue bastante icónico porque África siempre es el continente relegado, el más olvidado de todos y el menos tenido en cuenta".

¿El hito? Nada menos que el primer vuelo sustentable del continente en la historia. La nave elegida para la ocasión fue un Boeing 737-800, que trasladó unos 300 pasajeros entre Johannesburgo y Ciudad del Cabo, alimentándose en un 100% por biocombustible a base de tabaco.

Un importante recorrido

Llegar hasta ese primer recorrido, de todos modos, no fue sencillo. "Se produce por un largo proceso que la compañía arranca en 2013, cuando es invitada al IEnvA (Programa de Evaluación Ambiental de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, IATA, por sus siglas en inglés). Sigue después con el Project Solaris y con la firma del memorándum de entendimiento con Boeing empresa que diseña, produce y vende esos aviones, y Sky Energies, la compañía holandesa que se dedica exclusivamente a desarrollar biocombustibles a partir de plantas", cuenta el ejecutivo.

"Es 100% biocombustible, que también sirve para autos", contesta al ser consultado por el combustible con que fue posible ese primer vuelo de cabotaje, un año atrás.

Asimismo, profundiza: "Puede ser mezclado, inclusive, con el combustible normal. Lo bueno es que el avión no necesita ninguna adaptación para recibirlo. Eso hace que no haya ninguna graduación extra y se pueda cargar como se hace en el caso de un combustible convencional".

En cuanto al tabaco con que se elabora dicho biocombustible, Disabato señala que fue el insumo elegido luego de que South African Airways fuese asesorada al respecto. "Cuando se escucha hablar de nicotina, uno solo piensa en cigarrillos, pero no sirve para eso, sino para algo mucho más productivo", apunta, al tiempo que comenta: "Por suerte, en el propio país, en Sudáfrica, se pudo plantar, produciendo, de este modo, trabajo".

El lugar específico en donde esto sucede es la provincia de Limpopo, al norte de Sudáfrica. Y si bien se arrancaron con 50 hectáreas dedicadas al cultivo, el proyecto a mediano plazo es "hacer entre 50.000 a 75.000 hectáreas".

Puente aéreo

El primer paso de la firma aérea estatal de Sudáfrica en este camino se dio con los vuelos cortos. El trayecto Johannesburgo-Ciudad del Cabo es, además, icónico en sí mismo, ya que es el noveno más volado entre dos ciudades del mundo. "Es lo que se llama, en términos aerocomerciales, puente aéreo, como tenemos nosotros entre Aeroparque y Montevideo o San Pablo", acota Disabato, quien adelanta que el proyecto contempla llegar hasta los vuelos regionales más largos, primero, y a los más largos internacionales, después. En concreto, la compañía se planteó el objetivo de contar, en 2022, con el 50% de sus aéreos, sean de cabotaje, regionales o internacionales, realizándose mediante biocombustibles.

Ahora, si bien el avance es progresivo, no sucede lo mismo con los beneficios que esta innovación introduce. En términos de eficiencia, "es exactamente igual", apunta el ejecutivo, pero "mucho más económico", sobre todo considerando la volatilidad del precio del petróleo. "Tengo 22 años en esta industria. Cuando uno ve las tortas gráficas de los gastos, el impacto del combustible siempre era altísimo. Para rutas largas, con aviones grandes, eso es un tema muy importante", enfatiza el líder para la Argentina de South African Airways.

Por otra parte, con el biocombustible, la aeronave emite un 80% menos de dióxido de carbono que con el combustible convencional. Este dato no es menor, ya que, según un estudio elaborado por la IATA en 2012 y que es citado por Disabato, el impacto de la industria en este aspecto asciende a las 689 millones de toneladas de dióxido de carbono, lo que contabiliza por el 2% de la contaminación global.

En este sentido, para el ejecutivo no caben dudas: la tendencia hoy son unas 20 las firmas que operan, en mayor o menor medida, con biocombustible se impone. "Estoy convencido de que va a ser una tendencia a nivel mundial, un poco por el tema de la sustentabilidad en sí, pero también por lo económico, dado que el biocombustible no solo es menos costoso, sino que está a salvo de las variables a las que está sujeto el petróleo tradicional", cierra.

Fuente: El Cronista