28/08/17

A pesar de mayores precios, cayeron 15% este año las importaciones de energía

Entre la catarata de datos económicos que difundió el Gobierno la semana pasada, uno de los que pasó casi desapercibido y que ahora festejan en las esferas oficiales es que las importaciones de energía llegaron hasta u$s 552 millones en julio y se redujeron un 36% interanual. En el acumulado de los primeros siete meses del año, se compró energía en el exterior por u$s 3593 millones, un 14,5% menos que en el mismo lapso de 2016.


Además, la comparación con enero-julio 2015, cuando el kirchnerismo estaba en la gestión, arroja una reducción de 33% en dos años.

Pese a que buena parte del ahorro se explica por el retroceso de los precios del gas en los mercados internacionales en 2016, el Gobierno también destaca que "ahora hay competencia" en los concursos públicos para adquirir Gas Natural Licuado (GNL). Así, mientras solamente unas 15 empresas eran las que traían el gas líquido al país en los últimos años, la oferta por lo menos se duplicó y redundó en un mayor ahorro estatal, aún cuando los precios en el mundo tuvieron un leve repunte este año.

En concreto, el Estado contrató a través de Enarsa 85 barcos de GNL en 2015 a un precio promedio de u$s 10,6 por millón de BTU (MMBtu). El año pasado, con una baja de 4% en el precio de referencia mundial (el Henry Hub) y una caída del 17% en el crudo Brent, llegaron 77 buques a un promedio de u$s 5,44/MMBtu. Es decir, se compró el GNL a casi la mitad que en 2015.

Lo que el oficialismo celebra es que la tendencia continúa: para 2017 se contrataron 69 barcos con GNL a un promedio de u$s 5,76/MMBtu (6% más que el año pasado), con un alza del 24% en el Henry Hub -ronda los u$s 3/MMBtu- y de 18% en el Brent -u$s 52 por barril-.

En estas semanas, además, se están llevando a cabo los concursos de precios para las compras de GNL en 2018, uno de los últimos años en que se necesitará una entrada masiva de barcos; la apuesta es que se reemplacen con mayor producción local de gas natural.

La empresa que más jugo le sacó a las nuevas condiciones del mercado argentino es la angloholandesa Shell, donde el actual ministro Juan José Aranguren fue CEO hasta 2015. De hecho, la petrolera traerá 22 buques con GNL por u$s 265 millones en todo 2017, el 30% del total que entrará a las terminales regasificadoras de Bahía Blanca y Escobar.

En medio de la avanzada judicial que el Gobierno impulsa contra el ex ministro de Planificación Julio De Vido, sospechado de corrupción, el funcionario kirchnerista aprovechó para denunciar la semana pasada que Aranguren sigue favoreciendo a la compañía para la que trabajó hasta hace dos años y de la que fue accionista.

Fuente: El Cronista