11/07/17

Subsidios a los colectivos, un sistema opaco para favorecer a los amigos

El ex ministro de Planificación hizo pagarlos contra presentación de una declaración juradas hecha por las empresas.


El Diputado Nacional Julio de Vido en la Comisión de Energía y Combustible .Foto: Dyn

Los subsidios al gasoil para los colectivos nacieron como una forma de detener el alza de los boletos del transporte. Sin embargo, el ministro de Planificación -Julio De Vido- los transformó en una herramienta de negociación con los empresarios del rubro. Los ejecutivos que conseguían rápido esa subvención estatal estaban en condiciones aventajadas en relación a quienes tardaban en recibir esa compensación.

De Vido es investigado por el manejo de ese dinero público. Se sospecha que direccionó subsidios hacia algunas empresas, con las que pudo existir connivencia. También se trata de establecer si hubo dinero pagado en exceso, es decir compensaciones sobre entrega de gasoil que nunca se efectuaron.

El combustible es uno de los principales costos de los colectiveros. El Poder Ejecutivo nacional le impuso a las petroleras que tenían que vendérselo a los transportistas a un precio reducido. La promesa era que las arcas oficiales compensarían la diferencia.

El subsidio a los colectivos alcanzó los $ 1.200 millones en 2006. Pero fue creciendo como una bola de nieve. Una década después, orillaba los $ 36.000 millones. Desde 2014, la posta la tomó Florencio Randazzo y, con la nueva administración, es responsabilidad de Guillermo Dietrich.

Para este año, se estima que el Estado le traspasará a los dueños de las empresas de colectivos unos $ 9.500 millones en concepto de subsidio al gasoil.

El ministro de mayor permanencia en los gobiernos kirchneristas también manejó el dinero público para pagar el sueldos e incorporación de coches de los transportistas. Se suponía que era para que las empresas no se fundieran. Pero lo que provocó es que varias líneas cambiarán de dueños: los que tenían facilidad para cobrar los subsidios se quedaron con los trayectos de aquellos que no podían lidiar con la maraña administrativa.

Hubo una concentración por la fusión de varias firmas. Aunque nadie lo decía en público, la rapidez para alzarse con los subsidios se tornó en la herramienta para quedarse con la empresa de un competidor. Las empresas con retrasos para cobrar quedaban complicadas y frágiles. Las que cobraban en tiempo y forma se las deglutieron, siempre con un guiño oficial.

Como ministro, De Vido se caracterizó por pagarle a los colectiveros a través de declaraciones juradas que escribían los mismos dueños del transporte. O sea, los que iban a cobrar le indicaban a su pagador el monto del dinero que debían desembolsarle.

El sistema se modificó cuando Florencio Randazzo tomó las riendas del ministerio de Transporte. El funcionario comenzó a pagar a través de los datos de recorridos, controlados por los GPS que poseen las unidades.

Aunque se informa a través de planillas, el sistema de pagos es dificil de entender. La actual gestión (de Guillermo Dietrich) hizo públicos los datos hasta abril. Aunque Clarín pidió los correspondientes a mayo y junio, los mismos no fueron informados. El retraso en hacerlos público se volvió una constante.

Fuente: Clarín